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Philippe Meirieu: “La desinformación parece gritar más fuerte que los saberes”

today21 octubre, 2026

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El reconocido pedagogo francés advierte sobre el impacto de las redes sociales en el pensamiento crítico y cuestiona una educación centrada exclusivamente en los exámenes. Defiende una escuela capaz de formar ciudadanos libres, solidarios y preparados para distinguir entre conocimiento y creencias.

En una época atravesada por las redes sociales, la sobreabundancia de información y la circulación permanente de contenidos engañosos, el pedagogo francés Philippe Meirieu plantea que la escuela tiene una responsabilidad cada vez más importante: enseñar a pensar, cuestionar y construir conocimientos basados en evidencias.

En una entrevista concedida al periodista Tomer Urwicz, el especialista reflexionó sobre los desafíos de la educación contemporánea, la pérdida de atención de los estudiantes y la necesidad de recuperar el valor del conocimiento frente a la desinformación.

Meirieu, uno de los referentes internacionales de la pedagogía, considera que la escuela debe cumplir dos funciones fundamentales: desarrollar la autonomía intelectual de cada persona y construir vínculos que permitan la convivencia en sociedad.

El conocimiento frente a la desinformación

Para el pedagogo, uno de los problemas centrales de la actualidad es la dificultad para distinguir entre opiniones, creencias y conocimientos comprobables.

La expansión de las plataformas digitales multiplicó el acceso a la información, pero también facilitó la circulación de afirmaciones sin sustento y contenidos que compiten constantemente por captar la atención.

Frente a este escenario, Meirieu sostiene que la educación debe recuperar la exigencia de precisión, el razonamiento y la búsqueda de evidencias.

Su planteo va más allá de enseñar contenidos: propone que los estudiantes comprendan cómo se construye el conocimiento, por qué una afirmación puede considerarse verdadera y de qué manera es posible someterla a discusión.

Desde esa perspectiva, el pensamiento crítico constituye una herramienta esencial para evitar la manipulación.

Redes sociales y pérdida de atención

Meirieu también observa con preocupación las dificultades que enfrentan los estudiantes para mantener la concentración y desarrollar razonamientos profundos.

Considera que la interacción digital, la exposición constante a estímulos y la circulación de datos inexactos pueden contribuir al debilitamiento de la atención y del rigor intelectual.

Al analizar las evaluaciones internacionales PISA, reconoce que sus resultados permiten identificar problemas en determinadas competencias, aunque advierte que no reflejan toda la complejidad de la educación.

Las pruebas, señala, no alcanzan a medir dimensiones fundamentales como la formación artística, la literatura, la ciudadanía o el desarrollo de valores.

Por eso, reducir la calidad educativa a los resultados de los exámenes implica dejar fuera una parte importante de la experiencia escolar.

Evaluar para aprender, no solamente para seleccionar

Otro de los ejes de su pensamiento es el sentido de la evaluación.

Meirieu cuestiona los modelos que utilizan los exámenes principalmente para clasificar estudiantes según sus resultados.

En cambio, propone una evaluación que permita reconocer errores, revisar procedimientos y mejorar los aprendizajes.

El objetivo no debería ser establecer quién es superior a sus compañeros, sino ayudar a cada estudiante a progresar respecto de sus propias capacidades.

Esta mirada también exige prestar especial atención a quienes enfrentan mayores dificultades sociales, económicas o educativas.

Para el especialista, todos los niños tienen capacidad de aprender, aunque no necesariamente lo hagan de la misma manera ni al mismo ritmo.

Docentes que trabajan juntos y estudiantes que se ayudan

El pedagogo también plantea que las transformaciones demográficas pueden convertirse en una oportunidad para reorganizar el trabajo escolar.

Ante la disminución de la matrícula, cuestiona que la respuesta sea simplemente reducir recursos o limitarse a formar cursos más pequeños.

En su lugar, propone fortalecer la enseñanza compartida, con docentes que trabajen en equipo y puedan acompañar de manera más personalizada a los estudiantes.

También defiende la formación de grupos heterogéneos y la colaboración entre alumnos con diferentes niveles de aprendizaje.

Según su enfoque, la ayuda mutua no solamente favorece el rendimiento académico, sino que también contribuye a desarrollar la solidaridad y el sentido de comunidad.

Educar para ampliar la libertad

En el centro de las ideas de Meirieu aparece una concepción de la educación que rechaza la imposición de modelos únicos de pensamiento.

El docente, sostiene, no debería intentar formar estudiantes a su imagen y semejanza, sino ofrecerles herramientas para descubrir posibilidades, desarrollar su autonomía y participar activamente en la sociedad.

En un contexto internacional marcado por tensiones políticas, discursos autoritarios y desinformación, el pedagogo reivindica el papel de los educadores como protagonistas de una transformación cultural.

Su reflexión plantea un desafío que también atraviesa a la educación argentina: cómo construir una escuela que no se limite a transmitir información, sino que enseñe a comprenderla, cuestionarla y utilizarla con responsabilidad.

En tiempos en los que las opiniones circulan a gran velocidad, Meirieu propone recuperar algo esencial: el valor de aprender a pensar por cuenta propia.

Escrito por Diario Sonar

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