Digit 5, desarrollado por Agility Robotics, está diseñado para levantar cargas de hasta 23 kilos y realizar tareas industriales junto a trabajadores humanos.
Agility Robotics presentó una nueva generación de su robot industrial, capaz de levantar cargas de 23 kilos y diseñado para operar hasta 20 horas diarias. Su creador reconoce que el camino hacia una máquina verdaderamente útil exigió abandonar parte de la elegancia y agilidad que había imaginado originalmente.
Durante décadas, la robótica persiguió un objetivo que parecía salido de la ciencia ficción: construir máquinas capaces de caminar, correr y moverse con la naturalidad de un ser humano.
Pero cuando esos robots comenzaron a abandonar los laboratorios para ingresar en fábricas y depósitos, apareció una realidad mucho menos espectacular.
No alcanzaba con caminar bien. También debían levantar objetos pesados, trabajar durante horas, evitar accidentes, cumplir normas de seguridad y justificar económicamente su presencia.
Esa transformación está detrás de Digit 5, la nueva generación del robot humanoide desarrollado por la empresa estadounidense Agility Robotics.
El dispositivo fue diseñado para realizar tareas industriales repetitivas y físicamente exigentes, con la ambición de convertirse en una herramienta de automatización capaz de trabajar junto a las personas.
Sin embargo, su desarrollo también cuenta una historia inesperada: para construir un robot comercialmente útil, sus creadores tuvieron que renunciar a buena parte de la máquina que soñaban fabricar.
Un robot de más de 120 kilos
Digit 5 es considerablemente más robusto que sus antecesores.
Pesa más de 120 kilogramos y posee una estructura reforzada, motores de mayor potencia, sensores de seguridad y un sistema de baterías preparado para largas jornadas.
Su diseño le permite levantar contenedores de hasta 23 kilos y colocarlos en estanterías elevadas.
También está preparado para alcanzar alturas de aproximadamente 2,2 metros y realizar tareas de manipulación de materiales en entornos industriales.
La compañía sostiene que su sistema energético permitirá trabajar durante períodos de 90 minutos y recuperar la carga en aproximadamente nueve minutos.
Con esa combinación, Agility proyecta que el robot pueda permanecer operativo hasta 20 horas en una jornada de 24.
El objetivo es que realice tareas de movimiento de materiales, abastecimiento de líneas de producción y organización de depósitos.
Pero la verdadera innovación no está solamente en cuánto peso puede levantar.
Está en cómo pretende hacerlo cerca de trabajadores humanos.
La seguridad cambió completamente el diseño
Las generaciones anteriores de Digit ya habían demostrado su capacidad para realizar trabajos reales.
La compañía probó sus robots en operaciones vinculadas con Ford, Amazon y el operador logístico GXO.
Sin embargo, esas primeras experiencias también dejaron en evidencia importantes limitaciones.
En determinados despliegues industriales, los robots debían funcionar separados físicamente de los empleados por barreras de seguridad.
Esa restricción reducía considerablemente sus posibilidades de integración en los espacios de trabajo.
Para superar el problema, los ingenieros incorporaron sensores capaces de detectar personas, sistemas de control independientes dedicados a la seguridad y mecanismos diseñados para limitar los riesgos durante la interacción.
La nueva estructura también debió contemplar requisitos de certificación eléctrica, compatibilidad electromagnética y seguridad industrial.
Cada incorporación aumentó el peso, el tamaño y la complejidad de la máquina.
El resultado fue un robot menos estilizado, pero diseñado para responder a necesidades concretas.
La empresa busca que Digit 5 pueda operar sin las barreras físicas utilizadas en versiones anteriores, aunque esa capacidad deberá validarse en cada entorno de trabajo.
De correr y saltar a levantar cajas
Jonathan Hurst, cofundador de Agility Robotics y profesor de robótica en la Universidad Estatal de Oregón, comenzó su carrera investigando cómo reproducir el movimiento natural de los animales.
Su objetivo era desarrollar máquinas capaces de desplazarse con eficiencia y equilibrio, utilizando principios similares a los de la biomecánica.
Uno de sus primeros proyectos fue ATRIAS, un robot bípedo experimental que permitía estudiar los mecanismos físicos de la marcha.
Más adelante apareció Cassie, una máquina con piernas inspiradas en las aves corredoras, capaz de caminar, correr y recuperar el equilibrio después de sufrir perturbaciones.
Cassie llegó a establecer un récord de velocidad para robots bípedos en una carrera de 100 metros.
Aquellos desarrollos demostraban avances extraordinarios en locomoción.
Pero tenían una limitación fundamental: no estaban preparados para realizar trabajos comerciales.
Para conseguirlo, Agility incorporó brazos, torso, sensores y sistemas de manipulación.
Así nació la familia Digit.
Con el tiempo, la prioridad dejó de ser la elegancia del movimiento y pasó a ser la capacidad de realizar tareas de manera confiable.
Digit 5 representa la culminación de ese cambio.
Su tamaño y peso ya no le permiten correr o saltar como algunas generaciones anteriores.
En cambio, puede levantar cargas mayores y está concebido para trabajar en condiciones industriales.
El robot que su creador no imaginaba
En un artículo publicado en IEEE Spectrum, Hurst reconoció que el desarrollo de Digit 5 lo obligó a revisar profundamente sus expectativas.
Durante años había imaginado robots livianos, ágiles y capaces de desplazarse con movimientos naturales.
La nueva máquina es prácticamente lo contrario.
Es más grande, más pesada y mucho menos elegante.
Pero también es mucho más útil para las tareas que necesitan sus potenciales clientes.
Hurst admite que construir un robot capaz de caminar era solamente una pequeña parte del desafío.
Convertirlo en un producto industrial exigió desarrollar sistemas de mantenimiento, asistencia técnica, fabricación, gestión de flotas y soporte comercial.
También fue necesario incorporar equipos especializados y aceptar decisiones de ingeniería que no siempre coincidían con sus preferencias.
La experiencia refleja una diferencia fundamental entre la investigación científica y la fabricación de tecnología comercial.
Una demostración espectacular puede funcionar durante unos minutos. Una máquina industrial debe funcionar todos los días.
Una fábrica preparada para producir miles de robots
Agility Robotics está construyendo una estrategia industrial alrededor de Digit.
Su planta RoboFab, ubicada en Salem, Oregón, posee una capacidad proyectada de producción superior a los 10.000 robots anuales.
La compañía también informó que recibió pedidos plurianuales por más de 300 millones de dólares vinculados con Digit 5.
Estas cifras reflejan el interés empresarial por la automatización humanoide, aunque la capacidad de fabricación y los pedidos anunciados no equivalen necesariamente a unidades ya producidas o entregadas.
La empresa busca ampliar progresivamente las aplicaciones de sus máquinas.
Inicialmente, Digit continuará realizando tareas de manipulación y traslado de contenedores.
Más adelante, la hoja de ruta contempla recoger objetos individuales, abastecer máquinas, preparar componentes para procesos industriales y participar en operaciones de ensamblaje.
Su diseño modular permitirá reemplazar determinados componentes y adaptar herramientas según las necesidades de cada instalación.
¿Por qué fabricar robots con piernas?
Una pregunta frecuente en la industria es por qué construir robots humanoides cuando existen máquinas con ruedas, brazos industriales y sistemas automatizados especializados.
En muchas tareas, esas soluciones resultan más simples y económicas.
Sin embargo, los robots bípedos presentan una ventaja potencial: pueden desplazarse por instalaciones diseñadas originalmente para personas.
Pasillos estrechos, estanterías, estaciones de trabajo y espacios donde no siempre resulta sencillo instalar sistemas de transporte automatizados pueden convertirse en escenarios adecuados para este tipo de máquinas.
Además, los brazos permiten manipular objetos en diferentes posiciones.
La combinación de movilidad y manipulación podría facilitar la automatización de tareas que actualmente requieren intervención humana.
No obstante, esa versatilidad también implica mayores dificultades técnicas y costos.
Por eso, la expansión comercial de los humanoides dependerá de que demuestren ventajas concretas frente a otras alternativas de automatización.
El impacto sobre el futuro del trabajo
La llegada de robots capaces de realizar tareas físicas repetitivas plantea preguntas que van más allá de la ingeniería.
Agility Robotics sostiene que su tecnología está orientada a reducir la carga de trabajos físicamente exigentes y cubrir necesidades operativas en depósitos y fábricas.
Pero la automatización también puede modificar la organización laboral, las habilidades requeridas y la cantidad de trabajadores necesarios para determinadas tareas.
El impacto dependerá de cómo las empresas incorporen estas tecnologías y de qué actividades decidan automatizar.
En algunos casos, los robots podrían complementar a los empleados y reducir lesiones asociadas con el esfuerzo físico.
En otros, podrían reemplazar funciones actualmente realizadas por personas.
Todavía es demasiado temprano para establecer cuál será el efecto general de los robots humanoides sobre el empleo.
Lo que sí comienza a cambiar es el escenario tecnológico: estas máquinas están dejando de ser exclusivamente proyectos experimentales.
Menos ciencia ficción, más ingeniería
El caso de Digit 5 revela una transformación importante dentro de la robótica.
Durante años, el avance de los humanoides se midió principalmente por su capacidad para caminar, correr, saltar o realizar movimientos sorprendentes.
Ahora comienza a imponerse otro criterio.
¿Cuánto tiempo pueden trabajar? ¿Qué cargas pueden manipular? ¿Son seguros? ¿Cuánto cuesta mantenerlos? ¿Pueden integrarse en una fábrica sin modificar completamente su funcionamiento?
Esas preguntas, aparentemente menos espectaculares, determinarán buena parte del futuro de la industria.
Jonathan Hurst todavía sueña con construir robots más livianos, ágiles y capaces de moverse como los seres humanos.
Pero reconoce que Digit 5 constituye una plataforma necesaria para avanzar hacia ese objetivo.
La paradoja es que, para acercarse al futuro de los robots humanoides, primero tuvo que construir una máquina que se parece menos a un ser humano y mucho más a una herramienta industrial.
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