Después de un largo período de bajo perfil, Sergio Massa volvió a multiplicar reuniones, apariciones y movimientos territoriales. Su nombre reaparece para la carrera presidencial, mientras fortalece al Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires. Sin confirmar cuál será su lugar, el exministro parece decidido a llegar a 2027 con todas las opciones abiertas.
está de vuelta. En realidad, nunca terminó de irse. Después de la derrota presidencial de 2023 y de un prolongado período en el que eligió reducir considerablemente su exposición pública, el líder del Frente Renovador comenzó en las últimas semanas a recuperar centralidad dentro del peronismo.
Lo hace a su manera: sin lanzamiento, sin candidatura formal y procurando no quedar encerrado prematuramente en ninguno de los sectores que disputan la conducción opositora.
Massa participa de las conversaciones nacionales del peronismo, mantiene abierto el diálogo con sus diferentes vertientes y, paralelamente, reactivó la estructura territorial del Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires.
En agosto participó de una reunión junto a Axel Kicillof, Máximo Kirchner, gobernadores y referentes parlamentarios en la que se discutió la estrategia del peronismo hacia 2027.
Ahora dio un paso más.
En los últimos días comenzó a mantener encuentros con intendentes y dirigentes de diferentes secciones electorales bonaerenses. Según publicaciones periodísticas de esta semana, en una de esas reuniones Massa transmitió su voluntad de volver a ser candidato y comenzó a ordenar al Frente Renovador distrito por distrito. Algunas fuentes vinculadas al massismo interpretan directamente ese movimiento como parte de una construcción presidencial.
¿Otra vez candidato a presidente?
La posibilidad ya no aparece solamente como una especulación externa.
Dirigentes muy cercanos comenzaron a hablar públicamente de Massa como una alternativa para 2027. El vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alexis Guerrera, afirmó esta semana que podría ser “el indicado” para intentar revertir el actual rumbo político y económico.
Días antes, Guillermo Michel había dejado abierta la misma posibilidad, aunque aclarando que una nueva candidatura presidencial será una decisión personal de Massa.
No todos dentro del Frente Renovador dan el paso de instalarlo formalmente. El diputado Ramiro Gutiérrez aseguró esta semana que Massa está “muy activo”, pero aclaró que el dirigente no les comunicó que vaya a ser candidato.
Esa diferencia no es menor.
Hasta ahora no existe un lanzamiento presidencial formal. Lo que existe es un conjunto de movimientos políticos que permiten mantener esa posibilidad sobre la mesa.
Y Massa conoce perfectamente el valor de no apresurar una definición.
Buenos Aires, la llave de su construcción
Al mismo tiempo, buena parte del despliegue massista está ocurriendo en la provincia de Buenos Aires.
El Frente Renovador comenzó a reorganizarse sección por sección, colocando a intendentes y referentes territoriales en el centro de su estrategia. Massa viene reuniendo dirigentes de distintas regiones y busca consolidar una estructura propia antes de que se defina la distribución de candidaturas del peronismo.
Aquí aparece la segunda lectura.
Durante los últimos meses también circuló el nombre de Massa como eventual candidato a gobernador bonaerense. Sin embargo, las informaciones disponibles hasta ahora indican que el propio dirigente se mostró reticente a esa alternativa y que dentro de su espacio existe la intención de promover a un intendente del Frente Renovador para disputar la sucesión de Kicillof.
Esto no significa que la opción provincial esté definitivamente clausurada. En política, y especialmente a más de un año de una elección, pocas cosas lo están. Pero hoy la construcción territorial bonaerense parece tener una función más amplia: darle volumen político propio a Massa para negociar el armado de 2027.
El viejo método de Massa
Hay algo conocido en esta estrategia.
Massa vuelve a ubicarse en un lugar que históricamente manejó con habilidad: no romper completamente con ninguno de los actores principales y conservar capacidad de interlocución con todos.
Dialoga con el kirchnerismo, pero conserva su propia estructura. Participa de las conversaciones con Kicillof, pero no se incorpora al espacio político del gobernador. Reclama unidad, pero simultáneamente fortalece al Frente Renovador.
Incluso dentro de las disputas que atraviesan al peronismo, Massa intenta conservar una posición que le permita actuar como articulador.
Esa ubicación puede convertirse en una ventaja si las diferencias entre Axel Kicillof, el kirchnerismo y los gobernadores peronistas dificultan la aparición de una candidatura nacional consensuada.
De hecho, análisis recientes sobre la reorganización opositora vuelven a ubicar a Massa entre los dirigentes con posibilidades de intervenir en la definición presidencial de 2027.
El desafío de explicar su pasado reciente
Pero Massa también carga con un problema difícil de eludir.
Si pretende volver a disputar la Presidencia tendrá que explicar su gestión como ministro de Economía durante el último tramo del gobierno de Alberto Fernández y, fundamentalmente, la situación económica con la que llegó a las elecciones de 2023.
Sus dirigentes ya comenzaron esa tarea.
Guerrera reivindicó esta semana aquella gestión y sostuvo que Massa recibió una economía en condiciones extremadamente difíciles y optó por amortiguar el impacto social de la crisis.
No parece casual.
Antes de instalar nuevamente una candidatura, el massismo necesita reconstruir el relato sobre el período en que su principal dirigente concentró buena parte del manejo económico del país.
Massa vuelve a jugar
Todavía falta demasiado para saber dónde terminará parado Sergio Massa en 2027.
Puede aspirar nuevamente a la Presidencia. Puede convertirse en una pieza determinante para definir quién la dispute. Puede utilizar su estructura bonaerense para negociar la sucesión de Kicillof. Y, dependiendo de cómo evolucione la interna peronista, pueden aparecer otras alternativas.
Lo concreto es que Massa volvió a moverse.
Reúne intendentes, reorganiza el Frente Renovador, participa de las mesas nacionales y permite que sus dirigentes vuelvan a pronunciar su nombre para 2027.
No define todavía qué casillero ocupará. Quizás porque, como tantas otras veces en su carrera política, una parte importante de su estrategia consiste precisamente en no elegirlo antes de tiempo.
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