Los movimientos entre Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner abren un interrogante dentro del PJ: ¿puede reeditarse la fórmula política que llevó al exministro de Economía al balotaje de 2023? La diferencia es que esta vez el desafío sería llegar con mayor unidad, ampliar la coalición y convertir el desgaste del Gobierno en una alternativa electoral.
Todavía falta mucho para 2027 y ninguna candidatura está definida. Sin embargo, los últimos movimientos dentro del peronismo permiten comenzar a observar una estrategia.
¿Puede Sergio Massa volver a ser el hombre elegido para enfrentar a Javier Milei?
La pregunta empezó a circular nuevamente después de los encuentros entre los principales referentes del justicialismo. Massa volvió a compartir una mesa política con Axel Kicillof y Máximo Kirchner, en un contexto en el que el PJ intenta dejar momentáneamente de lado sus diferencias para coordinar posiciones en el Congreso y comenzar a pensar el escenario presidencial.
Por ahora no existiría un acuerdo para que Massa sea candidato. Mucho menos una fórmula definida. Pero su nombre vuelve a aparecer y inevitablemente remite a la elección de 2023, cuando consiguió llevar al peronismo hasta el balotaje frente a Milei en uno de los contextos económicos más adversos para el oficialismo de aquel momento.
¿Repetir 2023 o aprender de aquella derrota?
La elección de 2023 dejó una paradoja para el peronismo.
Massa llegó a la candidatura siendo ministro de Economía de un gobierno desgastado, atravesado por una inflación elevada y fuertes dificultades económicas. Aun así, consiguió imponerse en la primera vuelta y concentrar una parte importante del voto opositor a Milei.
El límite apareció en el balotaje.
Allí, Milei consiguió reunir detrás de su candidatura buena parte del voto antiperonista y sumó el respaldo político de Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Massa, en cambio, encontró mayores dificultades para ampliar su propia frontera electoral.
Si existiera una estrategia para volver a posicionarlo en 2027, probablemente debería comenzar precisamente por corregir aquella debilidad.
No alcanzaría con reconstruir el peronismo. La apuesta tendría que ser bastante más amplia.
Massa como candidato o como articulador
Ese interrogante atraviesa actualmente cualquier análisis sobre el futuro del Frente Renovador.
Massa conserva vínculos con gobernadores, intendentes, sindicatos y dirigentes que exceden al kirchnerismo. Esa capacidad de articulación podría convertirlo nuevamente en candidato, pero también en una pieza central para construir una coalición opositora más amplia.
Y allí aparece una diferencia importante respecto de 2023.
Entonces, el peronismo llegó a las elecciones después de una experiencia de gobierno que debía defender. En 2027 podría presentarse desde la oposición y convertir la evaluación de cuatro años de gestión de Milei en el centro de la disputa electoral.
La pregunta sería otra: ¿cuánto del electorado que acompañó a Milei en 2023 estará dispuesto a hacerlo nuevamente?
El problema Kicillof
Para que una estrategia alrededor de Massa resulte posible existe, sin embargo, una cuestión difícil de resolver: Axel Kicillof también quiere jugar.
El gobernador bonaerense viene construyendo una estructura política propia y aparece naturalmente entre los posibles candidatos presidenciales del peronismo.
Buenos Aires representa además el principal territorio electoral del país. Resultaría difícil imaginar una candidatura nacional competitiva del PJ sin el acompañamiento de su gobernador y de la estructura política bonaerense.
Por eso, los encuentros entre Massa, Kicillof y Máximo Kirchner tienen una importancia que va mucho más allá de una fotografía.
Lo que podría estar comenzando a discutirse es cómo evitar que la interna termine fragmentando nuevamente al espacio opositor.
Las PASO pueden ser la llave
En ese contexto también puede entenderse la decisión del peronismo de defender las PASO frente a los intentos del Gobierno de suspenderlas o eliminarlas.
Las primarias podrían transformarse en la herramienta para resolver una competencia entre Massa, Kicillof u otros aspirantes sin romper la coalición.
Una PASO competitiva permitiría ordenar liderazgos y, posteriormente, concentrar el respaldo del espacio detrás del ganador.
Por eso la discusión electoral que comenzó en el Congreso puede terminar teniendo consecuencias mucho mayores.
¿Una revancha electoral?
Milei también llegará a 2027 en una situación completamente diferente.
Ya no será el candidato disruptivo que prometía terminar con la denominada “casta”, sino un Presidente buscando otros cuatro años de gobierno. Deberá defender su gestión, sus resultados económicos y las consecuencias sociales de sus políticas.
El peronismo, por su parte, tendrá que demostrar que puede ofrecer algo diferente a una simple restauración de lo que gobernó hasta 2023.
Y allí podría encontrarse la verdadera estrategia.
No necesariamente se trataría de volver a presentar a Massa para repetir aquella elección, sino de intentar reconstruir las condiciones que lo llevaron al balotaje y ampliar aquello que entonces no alcanzó.
Todavía es temprano para saber quién terminará encabezando la boleta.
Puede ser Massa. Puede ser Kicillof. Incluso puede aparecer otro nombre.
Pero si el peronismo logra contener sus diferencias y construir una candidatura común, 2027 podría terminar planteando un escenario que hace algunos meses parecía improbable: la posibilidad de que Milei vuelva a encontrarse enfrente con buena parte de la coalición política que enfrentó en 2023.
La incógnita es si esta vez Sergio Massa estará nuevamente encabezándola.
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