Un relevamiento nacional de la consultora Zentrix revela que la incertidumbre económica encabeza las inquietudes de la población, seguida por los ingresos y la falta de empleo. La inflación cayó al noveno lugar, en un escenario donde la pérdida del poder adquisitivo continúa condicionando la vida cotidiana.
Las preocupaciones económicas de los argentinos están cambiando. Después de años en los que la inflación ocupó un lugar central en la agenda pública, los problemas relacionados con los ingresos, el empleo y la incertidumbre sobre el futuro aparecen ahora entre las principales inquietudes de la población.
Así lo refleja un nuevo relevamiento de la consultora Zentrix, correspondiente a octubre de 2026, que muestra un desplazamiento de las prioridades sociales en un contexto de desaceleración de los aumentos de precios, pero también de dificultades para recuperar el poder adquisitivo.
Según el estudio, la incertidumbre económica ocupa el primer lugar entre las preocupaciones, con el 48,2% de las menciones. Le siguen los ingresos y salarios, con el 46,2%, y el desempleo, con el 44,6%.
La inflación, en cambio, aparece en el noveno puesto, con el 16,7%.
Los resultados muestran que la preocupación de una parte importante de la sociedad ya no se concentra exclusivamente en cuánto aumentan los precios, sino también en la posibilidad de conservar el empleo, sostener los ingresos y afrontar los gastos cotidianos.
Cuáles son las principales preocupaciones
El relevamiento de Zentrix presenta el siguiente orden de prioridades:
| Problema |
Menciones |
| Incertidumbre económica |
48,2% |
| Ingresos y salarios |
46,2% |
| Desempleo |
44,6% |
| Corrupción |
42,9% |
| Tarifas de servicios públicos |
28,9% |
| Inseguridad |
20,7% |
| Educación |
20,2% |
| Endeudamiento |
16,7% |
| Inflación |
16,7% |
| Salud |
13,0% |
La ubicación de los salarios y el desempleo entre los primeros lugares refleja la importancia que adquirieron las condiciones de vida y las perspectivas laborales.
La preocupación por las tarifas de los servicios públicos también ocupa un lugar destacado, especialmente por su incidencia sobre los presupuestos familiares.
Por qué una menor inflación no significa que los precios bajen
Uno de los aspectos fundamentales para interpretar estos resultados es distinguir entre la desaceleración de la inflación y una reducción efectiva de los precios.
Cuando la inflación disminuye, significa que los precios aumentan a un ritmo menor, pero no necesariamente que los productos y servicios sean más baratos.
Por ejemplo, si un producto aumentó considerablemente durante los últimos años y posteriormente comienza a registrar incrementos mensuales más moderados, su precio continúa siendo elevado respecto de los ingresos de muchas familias.
Por eso, una menor inflación puede convivir con dificultades para llegar a fin de mes.
El problema se vuelve especialmente importante cuando los salarios, jubilaciones y otros ingresos no consiguen recuperar el poder de compra perdido durante períodos anteriores.
El empleo y los ingresos ganan protagonismo
La preocupación por la desocupación aparece en tercer lugar, con el 44,6% de las menciones.
El dato refleja la importancia que tiene la estabilidad laboral en las expectativas económicas de la población.
El temor a perder el trabajo, las dificultades para conseguir empleo y la insuficiencia de los ingresos pueden influir directamente sobre las decisiones de consumo y ahorro.
Cuando las familias perciben incertidumbre sobre sus ingresos futuros, suelen postergar compras importantes, reducir gastos y priorizar necesidades esenciales.
Estas decisiones también repercuten sobre la actividad comercial y productiva, porque una menor demanda puede limitar las ventas de empresas y comercios.
De esta manera, las dificultades del mercado laboral y la debilidad del consumo pueden reforzarse mutuamente.
La política económica frente a nuevas demandas sociales
El cambio en las preocupaciones se produce mientras el Gobierno nacional mantiene como uno de sus objetivos centrales la reducción de la inflación y el sostenimiento de la disciplina fiscal y monetaria.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó recientemente que el Ejecutivo no prevé modificar el rumbo general de su programa económico.
Sin embargo, los resultados de las encuestas plantean un desafío adicional: la estabilidad de los indicadores macroeconómicos no necesariamente se traduce de manera inmediata en una mejora de la situación económica de los hogares.
La recuperación de los ingresos, la generación de empleo y el acceso al crédito aparecen como factores relevantes para que una eventual mejora de las condiciones macroeconómicas tenga efectos sobre la actividad cotidiana.
El debate económico comienza así a incorporar con mayor fuerza la relación entre estabilidad, producción, consumo y distribución de los ingresos.
Qué revela la encuesta sobre la evaluación del Gobierno
El relevamiento también incluyó preguntas sobre la imagen del presidente Javier Milei y la evaluación de su gestión.
Según Zentrix, el 36,2% de los consultados manifestó aprobar la gestión presidencial, mientras que el 55,5% expresó desaprobación.
En cuanto a la imagen personal del mandatario, el 35,9% manifestó una valoración positiva y el 58% una opinión negativa.
La consultora señaló que estos indicadores muestran una relativa estabilidad durante los últimos meses, aunque con diferencias significativas entre las valoraciones favorables y desfavorables.
Los resultados permiten observar cómo las percepciones sobre la situación económica se relacionan con la evaluación de las políticas públicas, sin que ello implique que todas las respuestas respondan a una única causa.
La economía cotidiana, un desafío para los próximos meses
La evolución de las preocupaciones sociales constituye un indicador relevante para comprender el clima económico del país.
Mientras la inflación pierde posiciones en el ranking, la incertidumbre, los salarios y el desempleo concentran una parte importante de las inquietudes.
Este cambio no significa que los aumentos de precios hayan dejado de afectar a la población, sino que otras dificultades adquirieron mayor peso en la experiencia cotidiana.
Para las economías regionales, incluida La Pampa, la recuperación del consumo y del poder adquisitivo resulta especialmente importante por su incidencia sobre el comercio, los servicios y las pequeñas y medianas empresas.
El desafío económico de los próximos meses no estará determinado únicamente por la evolución de la inflación, sino también por la capacidad de generar empleo, recuperar ingresos y fortalecer la actividad productiva.
La encuesta deja una conclusión significativa: para una parte importante de los argentinos, la principal preocupación ya no es solamente cuánto suben los precios, sino si sus ingresos alcanzarán para sostener el nivel de vida.
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