El papa León XIV protagonizó este lunes una jornada histórica al convertirse en el primer Pontífice en dirigirse al Congreso de los Diputados de España, donde llamó a los legisladores a colocar la dignidad humana, la justicia y el bien común en el centro de su tarea parlamentaria.
Durante su intervención ante diputados y senadores, León XIV recordó la responsabilidad que tienen quienes elaboran las leyes y advirtió sobre los desafíos que plantean los profundos cambios sociales y tecnológicos de la actualidad.
«Tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social», expresó el Papa, quien además alertó sobre los riesgos de una cultura del descarte que puede debilitar los vínculos comunitarios y afectar a los sectores más vulnerables.
En ese contexto, reconoció las oportunidades que ofrecen los avances tecnológicos, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, aunque subrayó la necesidad de que el desarrollo científico esté siempre al servicio de las personas.
«El progreso ofrece posibilidades admirables y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías», señaló. Sin embargo, remarcó que el verdadero desafío consiste en definir qué lugar ocupa el ser humano frente a esas transformaciones.
«Ante los cambios de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones y cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común», afirmó.
El Pontífice llegó al Congreso tras mantener una reunión privada con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Fue recibido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán, y otras autoridades del Estado.
La sesión estuvo marcada por una fuerte expectativa política e institucional, aunque contó con algunas ausencias, entre ellas las de los representantes de Podemos y del Bloque Nacionalista Galego (BNG).
Al finalizar su discurso, León XIV recibió una prolongada ovación de varios minutos por parte de los legisladores presentes. Luego protagonizó un gesto poco habitual al abandonar el recinto caminando por la Carrera de San Jerónimo para saludar personalmente a ciudadanos que se habían acercado a las inmediaciones del Congreso.
En uno de los tramos más destacados de su mensaje, el Papa planteó que toda acción legislativa termina enfrentándose a una pregunta fundamental: qué idea de persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad contribuyen a construir.
También reivindicó la riqueza cultural e histórica de España, destacando el encuentro entre fe y razón que, a su juicio, marcó el desarrollo del país a lo largo de los siglos. En ese marco evocó figuras como Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Jesús y Miguel de Unamuno para señalar que España ha sabido concebir al ser humano como algo más que un actor económico o político.
El histórico discurso dejó un mensaje transversal dirigido a todo el arco político: que las leyes no pierdan de vista a las personas y que el desarrollo tecnológico, económico y social esté siempre orientado a la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.
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