Los convenios firmados por Sergio Ziliotto y Axel Kicillof establecen mecanismos de cooperación entre los sistemas públicos de salud de ambas provincias. Incluyen protocolos para responder ante desastres y catástrofes, además de capacitación e intercambio de profesionales en salud mental.
La Pampa y Buenos Aires avanzaron en un nuevo esquema de cooperación sanitaria que permitirá coordinar recursos y procedimientos frente a emergencias y profundizar el intercambio entre los equipos de salud mental de ambas provincias.
Los acuerdos forman parte de los convenios interjurisdiccionales suscriptos recientemente por los gobernadores Sergio Ziliotto y Axel Kicillof y contemplan dos protocolos específicos entre los respectivos ministerios de Salud.
Uno estará destinado a emergencias sanitarias, desastres y catástrofes, mientras que el segundo se concentrará en salud mental con base comunitaria.
Según se estableció, su implementación se realizará mediante el aprovechamiento y coordinación de los recursos existentes, sin erogaciones presupuestarias extraordinarias.
Un mismo protocolo frente a una emergencia
El primero de los acuerdos apunta a que los sistemas sanitarios de La Pampa y Buenos Aires puedan actuar con criterios previamente establecidos cuando se produzca una situación extraordinaria.
Para ello se trabajará en modelos comunes de Planes de Respuesta del Sector Salud, protocolos de Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades en Salud (EDAN), Centros de Operaciones de Emergencia en Salud (COE) y Comités Hospitalarios de Emergencia (CHE).
También está prevista la elaboración conjunta de documentos y guías, además del registro y análisis de las experiencias posteriores a cada emergencia.
El ministro de Salud pampeano, Mario Kohan, explicó que uno de los objetivos es evitar que una misma situación sea evaluada de manera diferente en cada jurisdicción.
“Esto unifica los criterios de evaluación ante una emergencia, evita que una misma situación se catalogue diferente según la jurisdicción, permitiendo además integrar recursos complementarios, para operar con un mismo idioma técnico y de manera coordinada”, sostuvo.
Cooperación en salud mental
El segundo protocolo está orientado a fortalecer el modelo de atención de la salud mental con base comunitaria.
El acuerdo contempla capacitación de trabajadores, atención de urgencias, continuidad de los cuidados, prevención dirigida a niños, adolescentes y jóvenes, abordajes comunitarios y mecanismos de acompañamiento para la inclusión social de personas con padecimientos de salud mental.
También se prevén intercambios y visitas técnicas entre profesionales, cupos de formación y un banco de rotaciones para las residencias de salud mental que funcionan en ambas provincias.
Otro de los objetivos será vincular efectores sanitarios geográficamente próximos, aun cuando se encuentren a distintos lados del límite provincial, para facilitar el acceso a la atención y aprovechar los recursos disponibles.
Kohan señaló que la agenda de cooperación incluirá además temas como prevención del suicidio y problemáticas relacionadas con los consumos digitales.
Compartir profesionales, conocimientos y recursos
Los convenios buscan establecer una estructura formal para que ambos sistemas públicos puedan intercambiar experiencias, capacitar a sus equipos y prestarse asistencia cuando las circunstancias lo requieran.
La cooperación sanitaria forma parte de una agenda más amplia acordada recientemente entre los gobiernos de La Pampa y Buenos Aires, que incluye también políticas sociales, seguridad, turismo, recursos hídricos y banca pública.
En el área de Salud, el desafío será ahora trasladar los acuerdos a mecanismos operativos concretos, especialmente en dos áreas sensibles: la capacidad de responder rápidamente ante una emergencia y la creciente demanda de atención en salud mental.
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