El organismo de Naciones Unidas estimó además una expansión del 3,4% para 2027. Las previsiones superan el crecimiento esperado para América Latina y el Caribe, aunque la CEPAL advirtió que persisten problemas estructurales vinculados con la baja inversión, la productividad y la informalidad laboral.
La economía argentina crecería 3,3% durante 2026 y 3,4% en 2027, según las nuevas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Los números colocan al país por encima del promedio previsto para América Latina y el Caribe, donde el organismo estima una expansión del 2,2% para este año y del 2,5% para 2027. Para América del Sur, en tanto, la proyección es de 2,5% para ambos períodos.
En su “Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026”, la CEPAL señaló que Argentina llegaría a esos registros luego de una expansión estimada del 4,5% durante 2025.
Crecimiento por encima de la región
La proyección ubica a la Argentina con un ritmo de crecimiento superior al promedio regional. Sin embargo, el organismo advirtió que la recuperación de la actividad económica no alcanza por sí sola para resolver los problemas estructurales que condicionan el desarrollo.
Según la CEPAL, incluso ante una mejora moderada del escenario internacional, América Latina completaría cinco años consecutivos creciendo a un promedio cercano al 2,3% anual.
Ese ritmo sería insuficiente para lograr incrementos sostenidos del ingreso por habitante, reducir las brechas de desarrollo y ampliar el margen disponible para las políticas públicas.
La informalidad, uno de los principales desafíos
Uno de los puntos centrales del informe está relacionado con el mercado laboral. Cerca de la mitad de las personas económicamente activas de América Latina trabajan en la informalidad.
Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad para el conjunto de países contemplados por el indicador se ubicó en 47,2%, frente al 47,7% registrado durante el mismo período de 2025.
Para el organismo, detrás del bajo crecimiento regional existen problemas relacionados con los reducidos niveles de inversión, el escaso avance de la productividad y las dificultades para generar empleo formal y de calidad.
“La región ha logrado preservar importantes avances en materia de estabilidad macroeconómica, pero esa estabilidad debe convertirse en una plataforma para crecer más y mejor”, señaló el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs.
Crecer no alcanza
El organismo planteó que la estabilidad macroeconómica constituye una condición necesaria, pero no suficiente para garantizar el desarrollo.
Por ese motivo, propuso complementar las políticas macroeconómicas con estrategias de desarrollo productivo, innovación, transformación digital, integración regional y formalización de la economía.
La CEPAL sostiene que la informalidad también afecta directamente la productividad, ya que las empresas que funcionan fuera de los circuitos formales encuentran mayores dificultades para acceder al financiamiento, incorporar tecnología, aumentar su escala y desarrollar nuevas capacidades.
En ese escenario, Argentina aparece con perspectivas de crecimiento superiores a las del promedio latinoamericano para 2026 y 2027, aunque el diagnóstico de la CEPAL advierte que el desafío regional sigue siendo transformar esa expansión económica en mayor inversión, productividad y empleo formal.
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