Economía

Jóvenes y empleo: 7 de cada 10 están fuera del trabajo formal

today27 agosto, 2026

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Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA reveló que apenas el 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años tiene un empleo formal. La precariedad laboral, el desempleo y las dificultades para sostener los estudios se profundizan entre los sectores de menores ingresos.

La inserción laboral de los jóvenes argentinos presenta un escenario marcado por la precariedad y una fuerte desigualdad según el nivel socioeconómico de los hogares.

De acuerdo con un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), solo el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años cuenta con un empleo formal.

El relevamiento indica que el 30,2% tiene un trabajo regular, aunque dentro de ese universo un 16% se desempeña en condiciones precarias. A su vez, el 22,5% realiza changas o trabajos eventuales e irregulares, o atraviesa una situación reciente de desempleo.

Otro 10,7% lleva más de seis meses sin trabajar, mientras que la inactividad alcanza al 36,6% de los jóvenes.

La desigualdad también define las oportunidades laborales

Las diferencias se profundizan cuando se analiza la situación socioeconómica.

Entre los jóvenes pertenecientes a los sectores de mayores ingresos, el empleo regular alcanza al 38,9%, mientras que entre aquellos de los estratos bajos cae al 19,7%.

La relación se invierte cuando se observa la precariedad: el desempleo reciente o el trabajo irregular pasa del 11,6% en los sectores altos al 30,6% entre los de menores recursos.

El desempleo de larga duración también muestra una brecha considerable: crece del 5,2% al 14,9% entre ambos extremos de la escala social.

Uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja

El informe también analizó cómo se combinan educación y empleo. El 26,6% se dedica exclusivamente a estudiar, mientras que el 39,7% solamente trabaja y apenas un 13% consigue compatibilizar ambas actividades.

Dentro de quienes únicamente trabajan, el 22,9% tiene empleos regulares y el 16,8% desarrolla actividades laborales irregulares.

Uno de los datos más preocupantes es que el 20,7% de los jóvenes no estudia ni trabaja.

Nuevamente, las diferencias sociales son determinantes: esta situación alcanza al 34,2% de los jóvenes pertenecientes al nivel socioeconómico muy bajo, frente al 8,3% entre los del estrato medio alto.

También existen fuertes diferencias en la posibilidad de dedicarse exclusivamente a estudiar. Mientras que el 41,2% de los jóvenes del sector medio alto puede hacerlo, la proporción desciende al 15,6% entre los hogares de menores recursos.

“A medida que disminuyen los recursos del hogar, pierde peso el estudio y aumentan la inserción laboral irregular y la desvinculación”, señaló el Observatorio.

El peso de la “herencia social”

La UCA advierte además sobre la incidencia de la denominada “herencia social”: la situación laboral de quienes sostienen económicamente el hogar condiciona las posibilidades educativas y laborales de los jóvenes.

Cuando el principal sostén cuenta con un empleo pleno, aumentan las posibilidades de que los jóvenes permanezcan dentro del sistema educativo. En cambio, la precariedad, el subempleo o el desempleo familiar reducen esas oportunidades.

Incluso cuando el principal ingreso del hogar proviene de un trabajo formal, el informe sostiene que esto no necesariamente alcanza para compensar las desigualdades vinculadas con una posición socioeconómica desfavorable.

Entre los jóvenes que no son jefes de hogar, la posibilidad de dedicarse exclusivamente a estudiar cae del 39,8% al 17,6% cuando el principal sostén familiar pasa de tener un empleo pleno a encontrarse subempleado, con trabajo inestable o desempleado.

En ese mismo escenario, la proporción de quienes no estudian ni trabajan aumenta del 13,3% al 30,5%.

Sin dinero antes de terminar el mes

El panorama se complementa con un relevamiento de la consultora Zentrix, según el cual el 85,5% de las personas de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible.

En el segmento de entre 40 y 59 años, esa proporción se reduce al 60,6%.

Los datos reflejan así un problema que excede al acceso al empleo: para una amplia mayoría de los jóvenes, conseguir trabajo no necesariamente significa acceder a estabilidad, formalidad o autonomía económica.

Escrito por c2281666

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