Autoridades sanitarias de distintos países mantienen una intensa búsqueda para localizar a pasajeros que abandonaron el crucero MV Hondius antes de que se confirmara oficialmente el brote de hantavirus que afecta a la embarcación y ya genera preocupación internacional.
Según trascendió, al menos 29 pasajeros de 12 nacionalidades desembarcaron el pasado 24 de abril en la isla de Santa Elena, luego de registrarse la primera muerte relacionada con el virus. A partir de allí, organismos sanitarios comenzaron tareas de rastreo para seguir sus movimientos y detectar posibles contagios.
Desde la Organización Mundial de la Salud aseguraron que ya fueron confirmados cinco de los nueve casos sospechosos vinculados al barco, aunque descartaron que la situación pueda derivar en una pandemia similar a la COVID-19.
“Esto no es el comienzo de una epidemia. Esto no es el comienzo de una pandemia. Esto no es la COVID-19”, sostuvo la epidemióloga Maria Van Kerkhove.
Uno de los focos de mayor preocupación se concentra en Países Bajos, donde una mujer que nunca estuvo a bordo del crucero permanece aislada en un hospital de Ámsterdam y es sometida a estudios por posible hantavirus, luego de haber tenido contacto con una pasajera neerlandesa infectada.
La empresa neerlandesa Oceanwide Expeditions confirmó que el primer caso positivo recién fue notificado el 4 de mayo, varios días después del desembarco de pasajeros en Santa Elena. Entre quienes dejaron el barco había ciudadanos estadounidenses y británicos, la mayoría ya de regreso en sus países de origen.
En Suiza, un hombre permanece internado en Zúrich tras dar positivo, mientras que en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) monitorean a pasajeros que viajaron a Georgia, California y Arizona. Hasta el momento, ninguno presentó síntomas.
También se reportaron medidas preventivas en Reino Unido, Singapur y Dinamarca, donde pasajeros permanecen aislados o bajo seguimiento sanitario. En el caso británico, las autoridades indicaron que algunos viajeros deberán permanecer en aislamiento durante 45 días.
El crucero, que transporta a 149 personas, se dirige actualmente hacia Tenerife, en las Islas Canarias, luego de que Cabo Verde le negara autorización para atracar. Las autoridades españolas informaron que el buque permanecerá fondeado y que cualquier traslado sanitario se realizará bajo estrictos protocolos de bioseguridad.
El episodio comenzó a generar alarma luego de la muerte de un pasajero neerlandés de 70 años, cuyos síntomas comenzaron el 6 de abril. Días más tarde falleció también su esposa, quien había viajado a Sudáfrica tras abandonar el barco. Posteriormente, una azafata de KLM que tuvo contacto con la mujer presentó síntomas compatibles y quedó aislada en Ámsterdam.
Mientras tanto, la OMS mantiene activo el rastreo internacional de contactos para identificar a todas las personas que compartieron vuelos y espacios cerrados con los pasajeros infectados.
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