Tecnología

Google abre la puerta a utilizar datos de Gmail para personalizar publicidad

today25 octubre, 2026

share close

Una modificación en su política de privacidad permite que información procedente del correo electrónico, Google Drive y Google Fotos influya en los anuncios que reciben los usuarios. La medida está vinculada con las nuevas funciones de inteligencia artificial y depende de los permisos que cada persona haya habilitado.

Google introdujo un cambio en su política de privacidad que podría modificar la manera en que utiliza la información personal almacenada en algunos de sus servicios más populares.

La actualización, vigente desde el 16 de octubre de 2026, incorpora una excepción a una de las garantías que la compañía había mantenido durante años: no utilizar el contenido de Gmail, Google Drive y Google Fotos para personalizar anuncios.

La nueva redacción establece que esa información podría intervenir en la personalización publicitaria cuando los usuarios decidan compartirla con otros servicios de Google que admitan anuncios.

El cambio fue detectado por medios tecnológicos especializados y genera nuevas preguntas sobre los límites entre la inteligencia artificial, los datos personales y el negocio de la publicidad digital.

¿Qué cambió en la política de privacidad?

Hasta ahora, Google afirmaba que no mostraba publicidad personalizada a partir del contenido almacenado en Gmail, Drive o Fotos.

La nueva versión conserva esa regla general, pero incorpora una condición: la protección puede tener excepciones cuando una persona autoriza que esos datos estén disponibles para otros servicios de la compañía.

Esto significa que el contenido de un correo electrónico o la información asociada con una fotografía no se convierte automáticamente en material publicitario.

Sin embargo, cuando esos datos se utilizan para personalizar determinadas experiencias de inteligencia artificial, parte de la información derivada de ellos también podría influir en los anuncios.

La diferencia parece pequeña, pero representa un cambio relevante en la manera en que Google describe el uso de los datos personales.

La inteligencia artificial está detrás del cambio

La modificación está relacionada con Personal Intelligence, una función presentada por Google durante 2026.

Esta herramienta permite conectar distintos servicios de la compañía para que sus sistemas de inteligencia artificial ofrezcan respuestas más personalizadas.

Por ejemplo, una persona puede autorizar que el buscador consulte información de Gmail y Google Fotos para organizar un viaje.

En ese caso, el sistema podría identificar una reserva de hotel almacenada en el correo electrónico y utilizarla para recomendar actividades o restaurantes cercanos.

La ventaja es evidente: el usuario no necesita volver a introducir información que ya tiene guardada.

Pero aparece una nueva cuestión.

Si el buscador utiliza esos datos para comprender mejor las necesidades de una persona y también muestra publicidad, ¿puede esa información influir en los anuncios?

La nueva política de privacidad reconoce que, bajo determinadas condiciones, eso es posible.

¿Google leerá todos nuestros correos?

La respuesta es no, al menos según las explicaciones oficiales de la compañía.

Google sostiene que no está implementando un sistema para revisar indiscriminadamente las bandejas de entrada con fines publicitarios.

También afirma que los anuncios no se basarán directamente en el contenido de Gmail o Google Fotos.

La distinción está en el uso de información procesada por otros servicios.

Cuando una persona conecta sus aplicaciones con herramientas de inteligencia artificial, el sistema puede elaborar resúmenes, identificar determinados intereses y utilizar información contextual para responder consultas.

Parte de ese contexto podría intervenir posteriormente en la selección de publicidad.

Por lo tanto, no se trata necesariamente de mostrar un anuncio porque una palabra aparece en un correo electrónico, sino de utilizar información derivada de servicios conectados para personalizar una experiencia que también contiene anuncios.

Google asegura, además, que los anunciantes no reciben acceso directo a los correos electrónicos, fotografías o archivos personales.

Una decisión que depende de los permisos

La compañía insiste en que la conexión entre aplicaciones es opcional.

Los usuarios deben habilitar las funciones que permiten compartir información entre servicios como Gmail, Fotos, Gemini y el buscador.

No obstante, el funcionamiento de estas herramientas puede resultar confuso.

Google promociona frecuentemente sus nuevas funciones de inteligencia artificial mediante notificaciones, sugerencias y ventanas de configuración.

Una persona puede activar determinadas opciones para obtener respuestas más útiles sin comprender completamente qué consecuencias tienen sobre el tratamiento de sus datos.

Ese es uno de los principales cuestionamientos que plantea el cambio.

La posibilidad de elegir existe, pero para ejercerla adecuadamente es necesario conocer qué información se comparte y con qué finalidad.

¿Qué ocurre con los datos sensibles?

Google asegura que mantiene restricciones para la personalización publicitaria basada en categorías sensibles.

Entre ellas menciona información relacionada con la salud, la religión, la orientación sexual y otros aspectos especialmente protegidos.

La empresa también afirma que no entrega información que permita identificar directamente a una persona, como su nombre o dirección de correo electrónico, a los anunciantes sin su autorización.

Sin embargo, la incorporación de nuevas funciones de inteligencia artificial vuelve más compleja la discusión sobre privacidad.

Los sistemas actuales no necesitan acceder permanentemente a un documento completo para extraer información relevante.

En algunos casos, pueden trabajar con resúmenes, inferencias o datos contextuales obtenidos de diferentes fuentes.

Esto plantea interrogantes sobre la cantidad de información que puede circular entre servicios y la capacidad de los usuarios para controlar ese proceso.

Cómo revisar la configuración de privacidad

Quienes utilicen Gmail, Google Drive o Google Fotos y quieran limitar el intercambio de información pueden revisar las conexiones habilitadas en su cuenta.

Una de las opciones es ingresar a la configuración de Google y buscar el apartado de Datos y privacidad.

Desde allí, según el servicio y la disponibilidad de las funciones, es posible acceder a las preferencias de personalización de la Búsqueda y administrar las aplicaciones conectadas.

También conviene revisar las opciones de Personal Intelligence en Gemini y en los servicios de búsqueda que utilicen inteligencia artificial.

Los usuarios pueden desactivar conexiones con aplicaciones como Gmail o Google Fotos si no desean que esos contenidos sean utilizados para personalizar respuestas.

Por otra parte, el Centro de anuncios de Google permite administrar las preferencias publicitarias y desactivar determinados tipos de personalización.

Es importante tener presente que desactivar la publicidad personalizada no significa dejar de ver anuncios.

La publicidad puede continuar apareciendo, aunque basada en factores como la consulta realizada o el contenido de la página.

El negocio de la publicidad y el futuro de la IA

El cambio se produce en un momento en que Google intenta integrar la inteligencia artificial en prácticamente todos sus productos.

El buscador, Gmail, Fotos, Drive y Gemini están incorporando funciones capaces de relacionar información procedente de diferentes aplicaciones.

Estas herramientas prometen ahorrar tiempo y ofrecer experiencias más útiles.

Pero también amplían las posibilidades de utilizar información personal para construir servicios cada vez más personalizados.

La publicidad continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos de Google, por lo que la integración de inteligencia artificial y datos personales tiene una importancia comercial considerable.

El desafío consiste en establecer límites claros entre utilizar información para ayudar a una persona y aprovechar esa misma información para seleccionar los anuncios que recibe.

Una nueva frontera para la privacidad digital

La actualización de Google no significa que todos los mensajes de Gmail estén siendo utilizados automáticamente para mostrar publicidad.

Tampoco implica que los anunciantes puedan ingresar a las cuentas personales.

Pero sí introduce una excepción a una garantía que hasta ahora estaba expresada de manera más categórica.

La expansión de la inteligencia artificial está haciendo que las fronteras entre aplicaciones sean cada vez menos visibles.

Un correo electrónico puede servir para organizar un viaje, una fotografía para recordar un lugar y una búsqueda para recomendar un producto.

La pregunta es qué ocurre cuando toda esa información comienza a circular dentro de un mismo ecosistema tecnológico.

El cambio de Google deja una advertencia para los usuarios: activar una función de inteligencia artificial no solo puede modificar las respuestas que reciben, sino también la manera en que sus datos participan en la personalización de otros servicios, incluida la publicidad.

Escrito por Diario Sonar

Valóralo

Comentarios de las entradas (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *