La reciente aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados sigue generando repercusiones y elevó al máximo la tensión política. Desde la oposición, las críticas no solo apuntaron al contenido de la norma, sino también al rumbo general del Gobierno.
Uno de los discursos más duros fue el de Máximo Kirchner, quien durante el cierre del bloque de Unión por la Patria aseguró que con la nueva legislación “se está regalando el país” y advirtió que la iniciativa “no tiene destino”.
El dirigente planteó que el debate no pasa por rechazar inversiones, sino por las condiciones en las que se realizan. “Nadie dice que no vengan a invertir, pero una cosa es que el pueblo argentino fije las reglas y otra muy distinta es que el Congreso otorgue una suerte de patente de corso”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la posibilidad de habilitar actividades extractivas en zonas sensibles: “¿Vamos a poner en peligro los glaciares y periglaciares teniendo tanto territorio por desarrollar?”, se preguntó.
Kirchner también comparó la situación económica con Chile, al señalar que exporta más que Argentina pero sin resolver problemas estructurales, y utilizó ejemplos locales para reforzar su crítica: mencionó la falta de acceso a combustibles pese a los recursos de Vaca Muerta y la caída del consumo de alimentos básicos.
El clima de la sesión ya había estado marcado por momentos de alta tensión. En ese contexto, la diputada Natalia Zaracho protagonizó una de las intervenciones más polémicas, con un discurso cargado de insultos contra el oficialismo.
Durante una cuestión de privilegio dirigida a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, Zaracho cuestionó el cierre del programa “Volver al Trabajo” y denunció el impacto social de las políticas del Gobierno.
La legisladora, cercana a Juan Grabois, justificó el tono de su intervención en el contexto social y económico. “No voy a fingir lo que no soy. Represento a un sector que la está pasando muy mal”, expresó, en medio de un discurso que generó fuertes reacciones dentro del recinto.
Además, denunció la pérdida de puestos laborales y acusó al oficialismo de ajustar sobre los sectores más vulnerables, en un escenario de inflación persistente y deterioro del poder adquisitivo.
La sesión dejó en evidencia no solo la división política en torno a la reforma de la Ley de Glaciares, sino también un clima cada vez más áspero en el Congreso, donde el cruce de acusaciones y el tono de los discursos reflejan la profundidad del conflicto.
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