Estudiantes de secundaria protestan por las condiciones educativas en París, Francia.
Las organizaciones convocantes estimaron en 450.000 los manifestantes en todo el país, mientras que el Ministerio del Interior contabilizó 256.000. Los jóvenes reclaman más docentes, mejoras en las escuelas y universidades y cambios en el acceso a la educación superior. El movimiento lleva varias semanas y ya dejó estudiantes gravemente heridos.
Francia vivió este martes una de las mayores jornadas de movilización estudiantil de los últimos años, con marchas, bloqueos y protestas en diferentes ciudades para reclamar mayores recursos destinados a la educación.
Las organizaciones convocantes aseguraron que 450.000 personas participaron de las manifestaciones en todo el país, mientras que el Ministerio del Interior francés contabilizó 256.000.
Las protestas se realizaron en París, Lille, Marsella, Toulouse, Lyon, Nîmes, Rennes, Clermont-Ferrand y otras ciudades, con una fuerte participación de estudiantes secundarios a los que se sumaron universitarios, docentes, sindicatos y organizaciones políticas.
El movimiento reclama mejoras edilicias, incorporación de profesores y personal sanitario y de orientación, mayores recursos para las instituciones y modificaciones en el sistema de acceso a la educación superior.
Cientos de escuelas afectadas
El conflicto comenzó a mediados de septiembre y fue extendiéndose progresivamente desde la región parisina hacia diferentes puntos del país.
Durante la jornada de este martes, las autoridades educativas informaron que 891 institutos secundarios sobre aproximadamente 3.700 tuvieron sus actividades total o parcialmente suspendidas.
Las organizaciones estudiantiles difundieron cifras superiores sobre el alcance de los bloqueos.
Solamente en la región de Île-de-France, que incluye París y su área metropolitana, unos 250 establecimientos tuvieron problemas para funcionar con normalidad.
El movimiento comenzó en escuelas secundarias, pero durante los últimos días también alcanzó a las universidades.
El lunes había bloqueos en 18 universidades y acciones en alrededor de 30 sedes universitarias distribuidas entre ciudades como Estrasburgo, Reims, Caen, París, Burdeos y Aix-en-Provence.
¿Qué reclaman los estudiantes?
Las demandas abarcan diferentes problemas del sistema educativo francés.
Los estudiantes denuncian el deterioro de edificios escolares, falta de docentes para reemplazar ausencias, escasez de personal sanitario y dificultades que afectan especialmente a establecimientos ubicados en sectores populares.
También cuestionan el funcionamiento de Parcoursup, la plataforma utilizada para gestionar el acceso de los estudiantes a la educación superior.
Las organizaciones juveniles consideran que el sistema profundiza desigualdades entre alumnos provenientes de diferentes establecimientos y sectores sociales.
Estudiantes secundarios y universitarios elaboraron además una plataforma conjunta con diez medidas consideradas urgentes.
Entre ellas aparecen un programa de renovación de escuelas y universidades, contratación de personal sanitario y de orientación y la creación de 150.000 nuevas plazas en la educación superior.
Estudiantes gravemente heridos
La protesta se desarrolla en un contexto de creciente tensión entre los jóvenes y las fuerzas de seguridad.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Lens, en el norte del país, donde un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano después de la explosión de una granada.
Las circunstancias permanecen bajo investigación.
En Tours, otro estudiante, de 16 años, perdió la visión de un ojo durante un bloqueo.
La Fiscalía indicó que las lesiones serían compatibles con el impacto de un proyectil disparado mediante un lanzador de balas de defensa, un arma utilizada por las fuerzas de seguridad francesas.
Los episodios generaron cuestionamientos sobre los procedimientos policiales utilizados durante las protestas.
El Gobierno rechazó que exista una política destinada a reprimir las manifestaciones y señaló que se encuentran abiertas investigaciones para determinar las responsabilidades en los casos denunciados.
El conflicto llegó al Gobierno de Macron
La magnitud de las movilizaciones llevó al presidente Emmanuel Macron a convocar a integrantes de su Gobierno para analizar la situación.
El primer ministro Sébastien Lecornu rechazó las acusaciones de represión sistemática y cuestionó a La Francia Insumisa, partido al que acusó de intentar profundizar el conflicto.
Desde el Ejecutivo sostienen que quieren escuchar las demandas estudiantiles, pero diferencian las protestas de los episodios de violencia registrados durante algunos bloqueos.
El Gobierno también informó que cientos de policías y gendarmes resultaron heridos desde el comienzo del conflicto.
Sindicatos y agricultores se sumaron a las protestas
El movimiento comenzó a trascender el ámbito estrictamente estudiantil.
La central sindical CGT confirmó su participación en las movilizaciones, mientras que organizaciones vinculadas con trabajadores de la educación también convocaron a acompañar a los jóvenes.
Incluso la Confederación Campesina llamó a agricultores a participar con tractores en algunos bloqueos.
La Francia Insumisa, el Partido Comunista y el Partido Socialista expresaron además su respaldo a las protestas.
Una movilización que sigue creciendo
El conflicto entra ahora en una etapa decisiva.
El Gobierno anunció espacios de discusión dentro de los establecimientos secundarios y el ministro de Enseñanza Superior tiene previsto mantener reuniones con representantes estudiantiles.
Las organizaciones juveniles, mientras tanto, buscan que sus diez propuestas sean incorporadas a la discusión del Presupuesto 2027.
Lo que comenzó hace varias semanas con bloqueos en algunos institutos de la región parisina terminó convirtiéndose en un movimiento de alcance nacional.
Con cientos de establecimientos afectados, universidades movilizadas y decenas de miles de jóvenes en las calles, la educación se transformó en uno de los principales focos de tensión social y política de Francia.
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