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Francia despliega 70 mil policías ante una nueva jornada de protestas

today24 octubre, 2026

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El Gobierno de Emmanuel Macron reforzó la seguridad en todo el país por temor a nuevos disturbios y saqueos. Las autoridades restringieron manifestaciones, establecieron recorridos especiales y mantuvieron toques de queda en sectores de París. La tensión social también alcanza a Orleans, donde la ultraderecha celebra un congreso político.

Francia vive este sábado 24 de octubre una nueva jornada de tensión social, con manifestaciones convocadas por sindicatos, estudiantes y organizaciones ciudadanas, mientras el Gobierno del presidente Emmanuel Macron desplegó 70.000 policías y gendarmes para prevenir episodios de violencia.

El operativo se puso en marcha después de los graves disturbios registrados el fin de semana anterior, cuando las protestas contra el aumento del costo de vida derivaron en enfrentamientos, incendios y saqueos que afectaron a unos 3.000 comercios.

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, advirtió que el nivel de amenaza continúa siendo elevado y expresó su preocupación por la posible actuación de grupos violentos al margen de las movilizaciones.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció una respuesta de máxima firmeza frente a eventuales hechos de vandalismo.

Restricciones a las manifestaciones

Las autoridades francesas prohibieron concentraciones en numerosas ciudades y modificaron los recorridos de otras marchas para evitar que atraviesen zonas comerciales y edificios considerados sensibles.

Las restricciones generaron cuestionamientos de organizaciones sindicales y entidades defensoras de los derechos humanos, que advierten sobre sus consecuencias para el derecho a la protesta.

En las principales ciudades, las manifestaciones autorizadas quedaron limitadas a convocatorias sindicales, entre ellas las previstas en París, Marsella, Estrasburgo, Lille, Mulhouse, Grenoble, Toulouse y Amiens.

El Gobierno sostiene que estas medidas buscan evitar la repetición de los incidentes del sábado anterior, mientras que los organizadores de las protestas reclaman garantías para ejercer el derecho a manifestarse.

París, bajo un fuerte operativo de seguridad

La capital francesa concentra buena parte de las medidas preventivas.

La Prefectura de Policía modificó a último momento el recorrido de una marcha sindical, que deberá desarrollarse entre las plazas de la Nación y de Italia, lejos de las principales áreas comerciales del centro.

Las autoridades justificaron la decisión por el elevado nivel de alerta y por un atentado racista ocurrido el viernes en las afueras de París.

En paralelo, varios espacios culturales y turísticos permanecerán cerrados durante la jornada, entre ellos el Museo del Louvre, el Museo de Orsay y el Palacio de Versalles.

También continuará vigente hasta el lunes el toque de queda nocturno en sectores de la plaza de la República y Les Halles.

En las horas previas a las movilizaciones, numerosos comerciantes y entidades bancarias instalaron planchas de madera sobre sus vidrieras para protegerlas de posibles ataques.

Orleans, otro foco de preocupación

La ciudad de Orleans, ubicada a unos 130 kilómetros al sur de París, es otro de los puntos de especial atención para las fuerzas de seguridad.

Allí, el partido de ultraderecha Agrupación Nacional celebra un congreso político destinado a lanzar oficialmente la candidatura presidencial de Marine Le Pen.

Las autoridades estiman que entre 20.000 y 30.000 manifestantes contrarios a esa formación podrían concentrarse en la ciudad, mientras que el partido prevé reunir a unos 10.000 simpatizantes.

Para prevenir enfrentamientos entre ambos sectores, se dispuso un operativo especial con aproximadamente 3.000 agentes.

El encuentro se desarrolla en un clima político marcado por la polarización y la proximidad de las próximas elecciones presidenciales francesas.

El costo de vida, detrás de las movilizaciones

Las protestas que atraviesan Francia están vinculadas con el deterioro del poder adquisitivo, el encarecimiento de la vida y los reclamos por mayores recursos para los servicios públicos.

Las organizaciones sindicales y estudiantiles vienen expresando su descontento con la situación económica y con las políticas del Gobierno.

Sin embargo, los incidentes violentos registrados durante las últimas movilizaciones modificaron el escenario y colocaron la seguridad pública en el centro de la discusión.

Macron enfrenta así un doble desafío: responder a las demandas sociales y evitar nuevos episodios de violencia, sin profundizar el conflicto por las restricciones a las manifestaciones.

La jornada de este sábado será una prueba importante para el Gobierno francés, que busca recuperar el control de las calles mientras persiste el malestar de amplios sectores de la sociedad.

Escrito por Diario Sonar

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