Un informe de la Fundación Mediterránea advirtió que la contracción del financiamiento al sector privado limitó la recuperación durante la primera mitad de 2026. La actividad creció apenas 1,35% entre diciembre y junio, mientras aumentaron las dificultades de las familias para afrontar sus deudas.
La economía argentina mostró un crecimiento limitado durante la primera mitad de 2026, en un escenario marcado por la contracción del crédito, el aumento de la morosidad de los hogares y fuertes diferencias en el desempeño de los distintos sectores productivos.
Así surge de un informe de Novedades Económicas del IERAL de la Fundación Mediterránea, elaborado por el economista Jorge Vasconcelos, que identifica a la falta de financiamiento como uno de los principales obstáculos para consolidar la recuperación.
Entre diciembre y junio, el nivel de actividad registró una mejora de apenas 1,35%, un ritmo que, según el estudio, resultó insuficiente para generar una expansión generalizada de la economía.
“La variación negativa del stock de préstamos al sector privado fue un lastre para empresas y familias”, señala el trabajo.
El crédito cayó 3,5% en términos reales
Uno de los datos centrales es la contracción del crédito al sector privado, cercana al 3,5% en términos reales.
La reducción del financiamiento limitó la capacidad de consumo de las familias y las posibilidades de inversión y producción de las empresas, aun cuando durante el período se registró un incremento de las exportaciones de bienes.
El fenómeno se produjo además en un contexto de creciente morosidad de los hogares, que enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.
Para el IERAL, este comportamiento ayuda a explicar por qué la mejora de algunos indicadores macroeconómicos no terminó trasladándose con la misma intensidad al nivel general de actividad.
Construcción creció, pero industria y comercio quedaron rezagados
El informe también muestra una recuperación muy desigual entre los diferentes sectores.
La construcción avanzó cerca del 10% en términos desestacionalizados, mientras que dos actividades con fuerte incidencia sobre el empleo mostraron una expansión considerablemente menor.
El comercio creció un 3,3% y la industria apenas un 2,6%, reflejando las dificultades para extender la recuperación hacia sectores centrales de la economía.
De cada $100 emitidos, $94 volvieron a salir de circulación
Otro elemento señalado por la Fundación Mediterránea es el comportamiento de la política monetaria.
Durante el período analizado, el Banco Central acumuló US$13.400 millones en reservas, pero buena parte de los pesos emitidos como consecuencia de esas compras de divisas fueron posteriormente absorbidos.
Según el estudio, por cada $100 emitidos por el Banco Central para adquirir dólares, $94 fueron retirados de circulación mediante la acción conjunta del Tesoro y la autoridad monetaria.
La explicación está vinculada con la baja demanda de pesos y con la estrategia destinada a evitar que una mayor cantidad de dinero en circulación genere nuevas presiones sobre los precios.
El problema de fondo: la productividad
Más allá de la coyuntura financiera y monetaria, el informe advierte sobre un problema estructural para el crecimiento argentino.
La productividad de la economía se encuentra actualmente 8,5% por debajo del nivel registrado en 2012, una situación que el trabajo define como un verdadero “techo de cristal”.
Para los especialistas, una productividad estancada o en retroceso limita tanto la capacidad de las empresas para mejorar sus márgenes como las posibilidades de lograr aumentos sostenibles de los salarios.
El diagnóstico del IERAL plantea así que la recuperación económica enfrenta un doble desafío: recuperar el crédito y el financiamiento en el corto plazo y, al mismo tiempo, revertir el deterioro de la productividad que condiciona las posibilidades de un crecimiento sostenido.
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