La Secretaría de Finanzas adjudicó $9,92 billones en la primera licitación de abril y alcanzó un rollover del 127%, superando ampliamente los vencimientos previstos por $8,3 billones. El resultado le permitió al Gobierno no solo renovar deuda, sino también retirar pesos del mercado en línea con su estrategia antiinflacionaria.
Según informó el Ministerio de Economía, sobre un total de ofertas por $11,8 billones se convalidó un monto que implica una absorción neta de liquidez. En la práctica, el Tesoro tomó más fondos de los necesarios, reforzando el objetivo oficial de reducir la cantidad de dinero en circulación.
La estrategia se alinea con el planteo del presidente Javier Milei, quien insistió en la necesidad de “sacar todos los pesos de la calle” para contener la inflación. Sin embargo, este enfoque también implica tensiones: mientras se busca estabilizar precios, se restringe la liquidez del sistema y se mantiene presión sobre las tasas de interés.
El menú de instrumentos incluyó letras y bonos en pesos —tanto a tasa fija como ajustados por CER y TAMAR—, además de títulos vinculados al dólar. En términos generales, el financiamiento se consiguió con tasas relativamente estables, aunque en niveles que siguen siendo elevados en términos reales.
En el segmento en dólares, los resultados fueron más dispares. El bono AO27 captó los US$150 millones previstos con una tasa del 5,1%, mientras que el AO28, pese a reunir el mismo monto, debió convalidar una tasa significativamente mayor, del 8,5%, reflejando una mayor exigencia del mercado a plazos más largos.
La licitación también se enmarca en la estrategia oficial de cubrir vencimientos de deuda en moneda extranjera por unos US$4.500 millones hacia mitad de año, en un contexto donde el acceso al financiamiento externo sigue siendo limitado.
Desde el sector privado, el economista Eric Ritondale destacó que el resultado “confirma la capacidad oficial para absorber liquidez”, en parte impulsada por las compras de reservas del Banco Central. No obstante, también advirtió que esta dinámica implica trasladar vencimientos hacia el próximo período de gobierno.
En este escenario, el equipo económico que conduce Federico Furiase logra sostener el financiamiento en el corto plazo, pero mantiene abierto el interrogante sobre la sostenibilidad del esquema, en un contexto donde el equilibrio depende de continuar captando pesos del mercado y sostener la confianza de los inversores.
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