El consumo de carne vacuna volvió a mostrar un fuerte retroceso en marzo y profundiza una tendencia a la baja que ya se arrastra desde comienzos de año. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), la caída interanual supera el 10% y el nivel de consumo per cápita se mantiene en valores históricamente bajos.
En términos anuales, el consumo por habitante ronda los 44,8 kilos, muy por debajo de los más de 60 kilos que se registraban hace apenas una década. El dato expone un cambio sostenido en los hábitos alimentarios, atravesado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de los alimentos.
El principal factor detrás de esta caída es la suba de precios. En los últimos meses, la carne vacuna acumuló aumentos superiores al 70% interanual, con incrementos aún mayores en cortes populares. Este comportamiento impacta de lleno en la canasta básica, donde la carne tiene un peso determinante en la medición del Índice de Precios al Consumidor.
La dinámica de los ingresos, en tanto, no acompañó esa escalada. La caída del salario real empujó a muchos hogares a reducir el consumo o directamente reemplazar la carne vacuna por otras alternativas más económicas. En ese contexto, el pollo ya supera los 49 kilos per cápita anuales y el cerdo se ubica en torno a los 19 kilos por habitante.
La retracción del consumo se verificó a lo largo de todo el primer trimestre, con caídas de dos dígitos también en enero y febrero. Se trata de uno de los indicadores más sensibles del deterioro económico, ya que refleja de manera directa el impacto de la inflación sobre la vida cotidiana.
El escenario también repercute en la cadena productiva. La menor demanda interna afecta la actividad de frigoríficos y productores, con una caída en los niveles de producción y en los márgenes de rentabilidad. Durante el primer trimestre del año, la producción de carne vacuna alcanzó unas 700 mil toneladas res con hueso, lo que representa una baja del 5,1% interanual.
En paralelo, las exportaciones mostraron un comportamiento en alza. En los primeros meses del año se enviaron al exterior unas 187 mil toneladas, con un crecimiento del 11,4% frente al mismo período de 2025. Sin embargo, ese incremento no logra compensar la debilidad del mercado interno, que históricamente absorbe la mayor parte de la producción.
Como resultado, el consumo aparente en el mercado local se redujo de manera significativa. En los últimos doce meses, el promedio per cápita se ubicó en 47,3 kilos anuales, lo que implica una caída del 3,7% respecto a marzo del año pasado.
En este contexto, el consumo de carne vacuna se consolida en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, reflejando un cambio estructural vinculado tanto a la evolución de los precios como al deterioro del ingreso real.
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