Tecnología

El cerebro bajo efectos psicodélicos no es tan caótico como se creía

today14 octubre, 2026

share close

Una investigación publicada en Nature revela que la psilocibina modifica profundamente la comunicación entre distintas regiones cerebrales, pero también genera patrones de actividad organizados que responden a la música, la meditación y los estímulos visuales. El hallazgo podría aportar nuevas herramientas para comprender la conciencia y estudiar futuras aplicaciones terapéuticas.

Durante años, una de las principales explicaciones científicas sobre los efectos de las sustancias psicodélicas sostuvo que provocaban una especie de caos temporal en el cerebro.

Las redes neuronales que habitualmente trabajan de manera relativamente independiente comienzan a comunicarse de formas diferentes, se debilitan algunas conexiones habituales y aparecen patrones de actividad mucho más complejos.

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que detrás de ese aparente desorden existe una organización que hasta ahora había pasado inadvertida.

Un equipo internacional encabezado por investigadores de la Universidad Monash, en Australia, estudió la actividad cerebral de 62 personas que recibieron psilocibina, el compuesto psicodélico presente en determinadas especies de hongos.

Los resultados, publicados en la revista científica Nature, muestran que el cerebro no simplemente pierde su organización: reconfigura sus redes de una manera que parece responder con mayor intensidad al contexto y a las experiencias de cada persona.

Un experimento entre música, meditación e imágenes

Los investigadores diseñaron un experimento poco convencional.

En lugar de pedirles a los participantes que resolvieran problemas matemáticos, memorizaran palabras o realizaran tareas cognitivas, buscaron observar cómo funcionaba el cerebro durante experiencias más naturales.

Los 62 voluntarios, que nunca habían consumido psicodélicos anteriormente, participaron en sesiones con y sin psilocibina.

En ambos casos atravesaron cuatro situaciones diferentes: permanecer en reposo, realizar una meditación guiada, escuchar una selección musical durante once minutos y observar un video de nubes desplazándose por el cielo.

Durante las sesiones, los científicos registraron la actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional y electroencefalografía.

El objetivo era identificar cómo cambiaban las conexiones neuronales y qué relación tenían esas modificaciones con las experiencias subjetivas de los participantes.

Cuando desaparecen las fronteras entre las redes cerebrales

El cerebro humano funciona mediante diferentes redes especializadas.

Algunas intervienen principalmente en el procesamiento visual, otras participan en la atención, la memoria o la construcción de nuestra identidad personal.

Aunque estas redes mantienen una comunicación constante, habitualmente conservan cierto grado de independencia.

Bajo los efectos de la psilocibina, esa organización cambia.

Los investigadores observaron que las conexiones dentro de cada red tendían a debilitarse, mientras aumentaba la comunicación entre redes diferentes.

También encontraron una modificación particularmente llamativa en el procesamiento visual.

En condiciones normales, la actividad cerebral presenta diferencias importantes entre permanecer con los ojos cerrados y observar imágenes.

Pero bajo los efectos de la psilocibina, esa separación disminuyó considerablemente.

En una de las mediciones, la diferencia entre ambas condiciones se redujo aproximadamente un 85%.

Este fenómeno podría ayudar a comprender por qué algunas personas experimentan imágenes mentales intensas incluso cuando tienen los ojos cerrados.

La inteligencia artificial encontró un orden oculto

Una de las novedades más importantes de la investigación apareció cuando los científicos comenzaron a analizar los datos mediante aprendizaje automático.

Los métodos tradicionales suelen promediar la actividad cerebral durante períodos prolongados y después comparar los resultados entre participantes.

Ese procedimiento permite identificar tendencias generales, pero también puede ocultar patrones que aparecen durante períodos breves.

El equipo decidió utilizar una herramienta de inteligencia artificial denominada CEBRA para estudiar la evolución de la actividad de 332 regiones cerebrales a lo largo del tiempo.

En lugar de reducir toda la información a un promedio, el sistema permitió reconstruir cómo cambiaba la actividad de cada cerebro momento a momento.

Los resultados fueron sorprendentes.

Aunque las señales parecían más desordenadas bajo los efectos de la psilocibina, el análisis encontró trayectorias claramente diferenciadas según la actividad realizada.

El cerebro presentaba patrones específicos durante el descanso, la meditación, la escucha musical y la observación del video.

Lo que parecía caos desde una perspectiva convencional revelaba una organización dinámica cuando se examinaba con herramientas diferentes.

La música también modifica la experiencia cerebral

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es la importancia que adquirió el entorno.

La música, la meditación y los estímulos visuales no funcionaron simplemente como acompañamiento de la experiencia.

Los investigadores encontraron que cada situación estaba asociada con patrones cerebrales distinguibles.

Esto sugiere que el contexto puede desempeñar un papel más importante de lo que se pensaba en la manera en que se organiza la actividad cerebral bajo los efectos de la psilocibina.

La observación resulta especialmente relevante para las investigaciones sobre posibles aplicaciones terapéuticas.

En algunos ensayos clínicos con psicodélicos, la música y las condiciones del ambiente forman parte del acompañamiento de los participantes.

Comprender cómo influyen esos factores sobre el cerebro podría ayudar a diseñar mejores protocolos de investigación y tratamiento.

Sin embargo, todavía no está establecido qué música, estímulos o condiciones ambientales resultarían más adecuados para cada persona.

La sensación de formar parte del entorno

Otro de los hallazgos estuvo relacionado con una experiencia frecuentemente descrita durante estados psicodélicos: la disminución de la sensación de separación entre uno mismo y el mundo exterior.

En neurociencia existe una red denominada red neuronal por defecto, vinculada con procesos como la autorreflexión, los pensamientos espontáneos y determinados aspectos de la percepción de identidad.

Los investigadores encontraron que, bajo los efectos de la psilocibina, la actividad de esa red y la de las regiones visuales se volvía menos diferenciada.

Esta reorganización podría estar relacionada con experiencias subjetivas en las que las personas sienten que los límites entre su identidad y el entorno se vuelven menos definidos.

El equipo utilizó el concepto de embeddedness, que puede entenderse como una sensación de integración o continuidad con el ambiente.

Se trata de una interpretación científica todavía en investigación, no de una demostración definitiva sobre cómo se construye la conciencia.

Experiencias que los participantes consideraron profundas

Los resultados también mostraron la intensidad subjetiva que puede alcanzar este tipo de experiencias.

La mitad de los voluntarios consideró que la sesión estuvo entre las experiencias más significativas de sus vidas.

De ellos, 24 la ubicaron entre las cinco más importantes.

Al día siguiente, muchos participantes informaron cambios positivos en aspectos como la sensación de conexión personal, la relación con otras personas, la aceptación y la tranquilidad.

Los científicos encontraron además una asociación entre la intensidad de determinadas reorganizaciones cerebrales y la magnitud de esos cambios subjetivos.

Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela.

El estudio se realizó con voluntarios sanos y no permite establecer que la psilocibina produzca beneficios terapéuticos duraderos ni que las experiencias positivas se repitan en todas las personas.

Una nueva ventana para estudiar la conciencia

La investigación abre preguntas que van mucho más allá de las sustancias psicodélicas.

Una de ellas tiene que ver con la manera en que el cerebro construye nuestra percepción de la realidad.

Habitualmente distinguimos con bastante claridad aquello que proviene del mundo exterior de lo que surge de nuestra imaginación, recuerdos o pensamientos.

Pero esa separación depende de procesos cerebrales que pueden modificarse.

Los resultados sugieren que la psilocibina altera temporalmente algunas de las redes que contribuyen a mantener esa distinción.

Comprender esos mecanismos podría aportar información sobre la conciencia, la percepción y la relación entre actividad neuronal y experiencia subjetiva.

¿Qué significa para la medicina?

Durante los últimos años, diferentes equipos científicos comenzaron a estudiar la psilocibina y otras sustancias psicodélicas por sus posibles aplicaciones en trastornos como la depresión y determinadas condiciones relacionadas con la salud mental.

Pero todavía existen importantes preguntas sobre sus mecanismos de acción, seguridad, selección de pacientes y condiciones de administración.

El nuevo trabajo no demuestra la eficacia de un tratamiento.

Lo que aporta es una herramienta para observar con mayor precisión cómo cambia la actividad cerebral durante una experiencia psicodélica.

En el futuro, ese conocimiento podría ayudar a comprender por qué ciertas condiciones ambientales y psicológicas influyen sobre las respuestas individuales.

También podría permitir desarrollar investigaciones más específicas sobre los mecanismos relacionados con los cambios subjetivos posteriores.

Detrás del caos había una estructura

Durante mucho tiempo, los científicos interpretaron el aumento de complejidad de las señales cerebrales bajo efectos psicodélicos como una manifestación de desorganización.

El nuevo estudio no niega que exista una alteración profunda de las redes neuronales.

Pero introduce una diferencia fundamental.

Una actividad cerebral más compleja no necesariamente significa una actividad completamente aleatoria.

Al observar cómo evolucionan las señales a lo largo del tiempo, los investigadores encontraron patrones relacionados con aquello que las personas estaban haciendo y experimentando.

El descubrimiento también demuestra el valor de aplicar nuevas herramientas de inteligencia artificial a problemas clásicos de la neurociencia.

En ocasiones, la información necesaria para comprender un fenómeno ya está presente en los datos.

Lo que falta es una manera diferente de analizarlos.

Y eso es precisamente lo que ocurrió en este caso: donde antes los científicos veían desorden, comenzaron a encontrar una estructura vinculada con la experiencia humana.

Escrito por Diario Sonar

Valóralo

Comentarios de las entradas (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *