El caso que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comienza a mostrar fisuras dentro del electorado que llevó a Javier Milei a la Presidencia. Un informe de la consultora Praxis sostiene que los votantes libertarios no conforman un bloque homogéneo, sino que responden a motivaciones diversas que condicionan su nivel de respaldo al Gobierno.
Según el estudio, existen cuatro grandes perfiles dentro del universo libertario. Los denominados “Ideológicos” representan el 28,9% del total y son quienes adhieren de manera más firme a las ideas liberales promovidas por el oficialismo. Otro 28,9% corresponde a los “Económicos”, votantes que respaldaron a Milei con la expectativa de una mejora en la situación económica.
En tanto, los sectores “Antipolítica” alcanzan el 25,6% y están conformados por quienes expresaron un fuerte rechazo a la dirigencia tradicional. El cuarto grupo, identificado como “AntiK tácticos”, representa el 16,5% y está integrado por quienes votaron a Milei principalmente para evitar un triunfo del kirchnerismo.
El informe señala que la fidelidad al Gobierno varía considerablemente entre estos segmentos. Mientras el 74% de los votantes ideológicos mantiene su apoyo a La Libertad Avanza pese a las denuncias que involucran a Adorni, entre los antipolítica la retención cae al 29%, convirtiéndose en el sector más crítico frente al escándalo.
Para los investigadores, esto se explica porque las acusaciones contra el ex vocero presidencial impactan directamente sobre el discurso anticasta que fue uno de los pilares del crecimiento libertario. De hecho, este grupo muestra una menor tolerancia frente a posibles hechos de corrupción que el resto de los votantes oficialistas.
Otro dato relevante es la percepción sobre las responsabilidades dentro del propio Gobierno. El 41% de los votantes de Milei considera que el Presidente conocía los hechos investigados, mientras que el porcentaje asciende al 53% cuando la consulta se refiere a Karina Milei. La diferencia es aún más marcada entre quienes apoyaron al oficialismo por razones económicas.
La investigación también detectó la existencia de una “doble vara” al momento de evaluar los casos de corrupción. Más de la mitad de los votantes libertarios considera que el caso Adorni tiene menor gravedad que la causa Vialidad que involucró a Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, los votantes antipolítica son quienes menos relativizan las acusaciones y aplican criterios más cercanos a los de la oposición.
Respecto de los factores que podrían afectar el respaldo al oficialismo rumbo a las elecciones de 2027, el informe concluye que cada grupo posee límites diferentes. Para los votantes económicos, una eventual reaparición de la inflación o un deterioro de las condiciones sociales serían determinantes. En cambio, para los sectores antipolítica, la aparición de pruebas sobre sobresueldos o la imputación de funcionarios cercanos al Presidente tendría un impacto mucho mayor.
Paradójicamente, la corrupción aparece relegada entre las preocupaciones espontáneas de los encuestados. Apenas el 6% de los votantes de Milei la menciona entre los principales problemas del país, muy por detrás de las cuestiones vinculadas a la economía.
Por ello, Praxis advierte que el principal riesgo para el Gobierno no reside únicamente en el caso Adorni, sino en la posibilidad de que quede asociado a problemas económicos o a una trama de irregularidades más amplia.
Como conclusión, la consultora sostiene que el desafío del oficialismo pasa por conservar su núcleo ideológico mientras intenta retener a los sectores más volátiles que resultaron decisivos para la victoria electoral de 2023.
“No existe un voto Milei. Existen cuatro electorados distintos, con motivaciones y límites diferentes”, resume el informe.
Para Agustín De Marco, director de Praxis, el error es considerar que Milei cuenta con un único electorado. “Tiene una coalición de motivaciones distintas, y la motivación predice la lealtad mucho mejor que la edad o la clase”, explicó.
Según su análisis, sólo uno de los cuatro perfiles votó por convicción ideológica, mientras que los demás lo hicieron por razones tácticas, económicas o por rechazo a la dirigencia tradicional. “El caso Adorni no rompe esa coalición, sino que expone que nunca fue un bloque uniforme, sino una suma de razones que pueden agotarse en momentos distintos”, sostuvo.
Por su parte, la directora de Praxis, Eugenia Soler, afirmó que el estudio permite comprender con mayor profundidad cuáles son los factores que explican la caída en la intención de voto del oficialismo. “Más que medir un impacto coyuntural, ayuda a identificar qué sectores del electorado se están alejando, por qué motivos lo hacen y cuáles son las demandas y expectativas que hoy están en disputa”, señaló.
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