Ambiente

El cambio climático provocó casi tres millones de muertes por calor en ocho años y crece la alarma mundial

today31 octubre, 2026

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Un informe internacional advierte que el calentamiento global está provocando consecuencias cada vez más graves sobre la salud humana. América Latina figura entre las regiones más vulnerables, mientras que Argentina enfrenta un escenario preocupante por las sequías, las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.

El cambio climático dejó de ser una amenaza proyectada hacia el futuro para convertirse en una crisis sanitaria de alcance mundial. Entre 2016 y 2023, cerca de tres millones de personas murieron por causas relacionadas con el calor atribuible al calentamiento global provocado por la actividad humana, según revela el informe Lancet Countdown 2026, elaborado por una red internacional de investigadores especializados en salud y medio ambiente.

El estudio, presentado el 28 de octubre en Londres, señala que durante ese período se registraron, en promedio, 540.800 muertes anuales vinculadas con las altas temperaturas. De ese total, aproximadamente 369.940 fallecimientos por año, equivalentes al 68,4 %, fueron atribuidos específicamente al cambio climático.

La investigación también identifica un agravamiento de la situación durante los últimos años. En 2023, las muertes relacionadas con el calor alcanzaron una cifra estimada de 710.000 personas en todo el planeta.

Los resultados forman parte de la décima edición del informe internacional, elaborado por 146 investigadores de 71 instituciones, y constituyen una nueva advertencia sobre las consecuencias de la crisis climática.

El calor extremo, una amenaza silenciosa para la salud

Uno de los aspectos más preocupantes del calentamiento global es que sus efectos sobre la salud no se limitan a los golpes de calor.

Las temperaturas elevadas pueden agravar enfermedades cardiovasculares, provocar complicaciones respiratorias, generar deshidratación severa y afectar el funcionamiento de los riñones.

Las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas, los trabajadores expuestos al sol y las comunidades con menores recursos económicos constituyen los sectores más vulnerables.

La desigualdad social también juega un papel determinante. Mientras algunos sectores pueden protegerse mediante sistemas de refrigeración, viviendas adecuadas y acceso a servicios sanitarios, millones de personas enfrentan las temperaturas extremas sin esas condiciones básicas.

Para determinar la influencia del cambio climático, los investigadores compararon las temperaturas realmente registradas con modelos que simulan cómo habría sido el clima sin el calentamiento provocado por las actividades humanas. Esa metodología permite estimar qué proporción de las muertes asociadas al calor puede atribuirse al cambio climático.

Argentina: sequías extremas y fenómenos meteorológicos cada vez más preocupantes

El informe dedica especial atención a América Latina, una región donde el aumento de las temperaturas se combina con sequías prolongadas, incendios forestales, inundaciones y dificultades estructurales para responder a las emergencias ambientales.

En el caso argentino, los datos revelan un panorama particularmente inquietante.

Entre 2021 y 2025, al menos el 72 % del territorio nacional experimentó un mes de sequía extrema por año, una situación que afecta directamente la disponibilidad de agua, la producción agropecuaria y los ecosistemas naturales.

El documento también señala que durante 2025 se registraron 134 muertes asociadas con inundaciones o tormentas, una cifra récord dentro de los registros considerados.

La especialista argentina Matilde Rusticucci, profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires y participante de la investigación, advirtió sobre las consecuencias de las sequías prolongadas que atravesó el país durante la última década, especialmente por sus efectos sobre la producción de alimentos.

Estos fenómenos adquieren particular relevancia para provincias como La Pampa, donde la actividad agropecuaria, la disponibilidad de recursos hídricos y las condiciones ambientales están estrechamente vinculadas con el comportamiento del clima.

Las olas de calor, los períodos de escasas precipitaciones y los episodios de tormentas intensas plantean desafíos crecientes para la planificación territorial, la infraestructura y la salud pública.

Aunque los datos globales no permiten establecer por sí solos una tendencia específica para La Pampa, refuerzan la necesidad de estudiar los riesgos climáticos a escala regional y desarrollar políticas preventivas.

América Latina enfrenta múltiples amenazas simultáneas

La investigación advierte que los efectos del cambio climático no se presentan de manera aislada.

En numerosos territorios latinoamericanos, las poblaciones enfrentan simultáneamente temperaturas extremas, incendios forestales, contaminación atmosférica y escasez de agua.

La Amazonía aparece entre las regiones especialmente expuestas, debido a la combinación de alteraciones climáticas, degradación ambiental y vulnerabilidad de las comunidades que dependen directamente de los recursos naturales.

Centroamérica también presenta indicadores preocupantes.

En Nicaragua, la exposición anual a condiciones de estrés térmico moderado o elevado alcanza aproximadamente 2.860 horas. En Honduras, esa exposición ronda las 1.900 horas anuales, mientras que Guatemala registra períodos recurrentes de sequía extrema.

Otro problema creciente es la expansión de las condiciones ambientales favorables para enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue.

Las modificaciones en las temperaturas y los patrones de precipitaciones pueden ampliar las áreas y los períodos del año en los que estos insectos encuentran condiciones adecuadas para reproducirse.

Los combustibles fósiles siguen dominando la matriz energética

A pesar de los compromisos internacionales para reducir las emisiones contaminantes, el informe revela que los combustibles fósiles continúan representando el 80,7 % del suministro energético mundial.

Si bien la participación de las energías renovables aumentó del 5,5 % en 2016 al 13,5 % en 2023, los avances todavía resultan insuficientes para modificar sustancialmente la dependencia global del petróleo, el gas y el carbón.

Los investigadores también advierten sobre las desigualdades de la transición energética.

Los países de mayores ingresos cuentan con más recursos para incorporar tecnologías limpias, mientras que las naciones con menores posibilidades económicas enfrentan dificultades para financiar infraestructura, proteger a sus poblaciones y adaptarse a los fenómenos climáticos extremos.

Esta situación profundiza una paradoja ambiental: muchas de las comunidades que menos contribuyeron históricamente a las emisiones de gases de efecto invernadero se encuentran entre las más expuestas a sus consecuencias.

Una emergencia sanitaria que exige respuestas urgentes

A una década del Acuerdo de París, el balance presentado por Lancet Countdown muestra que los compromisos internacionales todavía no se traducen en una reducción suficiente de los riesgos para la salud.

El documento reclama acelerar la disminución de emisiones contaminantes, fortalecer los sistemas sanitarios y ampliar las inversiones destinadas a la adaptación climática.

Entre sus principales recomendaciones figura la declaración formal del cambio climático como una emergencia sanitaria mundial, acompañada de mecanismos internacionales que permitan coordinar respuestas preventivas.

Los especialistas sostienen que las políticas ambientales deben incorporar de manera prioritaria la protección de la salud humana, especialmente en las ciudades y regiones donde las desigualdades económicas aumentan la exposición a temperaturas extremas.

La necesidad de ampliar los sistemas de alerta temprana, mejorar la infraestructura urbana, garantizar el acceso al agua y proteger a los trabajadores expuestos al calor aparece como parte de una agenda cada vez más urgente.

El mensaje central de la investigación es contundente: la crisis climática no solamente está transformando los ecosistemas del planeta, sino que ya está teniendo consecuencias directas y cuantificables sobre la vida de millones de personas.

Y mientras las temperaturas continúan aumentando, el tiempo disponible para reducir sus impactos se vuelve cada vez más limitado.

Escrito por Diario Sonar

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