Familiares, sobrevivientes y organizaciones sociales volvieron a reunirse este lunes para recordar a las 194 víctimas de la tragedia de República de Cromañón, al cumplirse 21 años del incendio que marcó para siempre a una generación y a la historia cultural argentina. Hubo homenajes en el santuario de Once y también un acto multitudinario en el barrio porteño de La Paternal, donde cantó Patricio Fontanet.
La jornada de memoria comenzó con una movilización desde Plaza de Mayo hacia el santuario ubicado en Bartolomé Mitre, entre Ecuador y Jean Jaurès, a metros de la estación Once. Allí, el espacio volvió a convertirse en un punto de encuentro cargado de símbolos, nombres y canciones, en un nuevo intento colectivo por mantener viva la memoria y el reclamo de justicia.
Durante el acto se realizaron estampas alusivas y hubo música en vivo a cargo del cantante Sebas Fernández, la cantora Ferni y el grupo Vamos Negrita. En paralelo, se instaló un “árbol de la vida con causas sociales” y se llevó adelante la tradicional lectura de los nombres de las víctimas, en lo que los organizadores definieron como la consolidación de un “Espacio para la Memoria”.
Mientras tanto, otro de los homenajes se desarrolló en el estadio Malvinas Argentinas del club Argentinos Juniors, en La Paternal. Allí se presentó Patricio Fontanet, actual líder de Don Osvaldo y ex cantante de Callejeros, la banda que tocaba aquella noche del 30 de diciembre de 2004.
El acto fue organizado por la agrupación No nos cuenten Cromañón, que explicó la elección del lugar por “razones de comodidad y seguridad”, con el objetivo de garantizar mejores condiciones de visibilidad, sonido y cuidado para quienes año tras año se acercan a recordar.
“Este año el homenaje se realizó en el marco de una Jornada Solidaria, retomando el valor de la solidaridad como eje central de la memoria colectiva: fueron esos gestos los que salvaron vidas aquella noche”, señalaron en un comunicado.
La noche que lo cambió todo
La tragedia ocurrió pocos minutos después de iniciado el recital de Callejeros, cuando una bengala encendida por un asistente alcanzó una media sombra instalada en el cielorraso del local, que se prendió fuego de manera inmediata. Aunque las llamas se extinguieron rápidamente, el humo tóxico y denso se propagó por todo el lugar.
En Cromañón había más de 4.500 personas en un espacio habilitado para apenas 1.031, ya que el boliche estaba autorizado como local de baile clase C. La desesperación se apoderó del público, compuesto por adultos, jóvenes y niños, que intentaban escapar en medio de la oscuridad y el caos. Además de las 194 muertes registradas, más de 1.400 personas resultaron heridas y al menos 17 víctimas se suicidaron en los años posteriores, atravesadas por las secuelas físicas y emocionales.
Juicios, condenas y responsabilidades
En 2007, tres integrantes de la Superintendencia de Bomberos fueron condenados por recibir coimas de empresarios vinculados al local. En 2008 comenzó el primer juicio oral, con 15 imputados, entre ellos Omar Chabán, gerente de República de Cromañón, y Raúl Villarreal.
En una primera instancia, los integrantes de Callejeros fueron absueltos, pero en 2011 la Cámara de Casación revocó esas decisiones y los consideró coorganizadores del recital, lo que dio lugar a un nuevo proceso judicial. El tercer juicio se realizó en 2012 e incluyó al dueño del boliche, a ex funcionarios y a responsables de seguridad privada. Finalmente, en un cuarto juicio, fue condenado el ex inspector del Gobierno porteño Roberto Calderini por cobrar coimas para habilitar el lugar.
En el plano político, el entonces jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra fue destituido mediante un juicio político en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
A 21 años, Cromañón sigue siendo una herida abierta. La memoria colectiva, los homenajes y la lucha de familiares y sobrevivientes sostienen una consigna que no pierde vigencia: recordar para que no vuelva a pasar.
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