El sistema financiero argentino atraviesa un cambio de tendencia: mientras los préstamos en pesos continúan en retroceso, el crédito en dólares gana terreno impulsado por tasas más bajas y expectativas de estabilidad cambiaria.
Según un informe de la consultora LCG, los préstamos en moneda local registraron en marzo su tercera caída mensual consecutiva, con una baja del 1,7%, retrocediendo así a niveles reales de junio de 2025.
El deterioro se observa de manera generalizada en las distintas líneas de financiamiento. Tanto el crédito al consumo como los préstamos a empresas y aquellos con garantía real evidencian una contracción sostenida en los últimos meses.
En contraste, el financiamiento en dólares —excluyendo tarjetas de crédito— mostró un fuerte repunte durante marzo, con un incremento de US$1.246 millones, tras un desempeño más débil en febrero.
El informe destaca que este comportamiento refleja un mayor apetito por endeudarse en moneda extranjera para aprovechar tasas más bajas, aunque condicionado a la expectativa de que el tipo de cambio se mantenga estable.
En ese contexto, las empresas enfrentan un dilema clave: optar por financiamiento en pesos o en dólares, una decisión que depende tanto de las previsiones de devaluación como del horizonte temporal de los créditos.
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