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“Cesar González la generosidad de un poeta compañero” por Fer Catuto Ojeda

today18 octubre, 2026 5

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Jueves 8 de octubre, Santa Rosa, La Pampa, llueve en la llanura pampeana, patagonia norte. Un día como hoy en 1967 en la Quebrada de Yuro, Bolivia, el Ejército de ese país junto a la CIA apresaba al revolucionario comandante Ernesto Che Guevara. De aquella fecha a esta tarde noche han pasado 59 años.

En el MEDASUR (Multi Espacio Del Arte del Sur), Santa Rosa, La Pampa, patagonia argentina, desde el jueves 8 de octubre de 2026 hasta el domingo 11 de octubre de 2026 se desarrolló la Edición N° 10 de La Feria Provincial del Libro de La Pampa.

19:30 horas anochece, se abren las puertas del auditorio del MEDASUR, centenares entramos a escuchar al siempre jovial escritor y cineasta César González que presentaba su libro “Rengo Yeta” (novela)..

Cesar González, un referente social para muchos de nosotros fue acompañado por Luis Talone, trabajador y responsable del Fondo Editorial Pampeano, que hizo las veces de moderador de la presentación.

Durante la primera media hora Cesar González fue dando lugar a los disparadores que le servía Talone. Entre las pequeñas y luminosas historias este escritor nos dejó saber su marcado vínculo con Luis Matini, el militante político del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) y escritor. Cesar González leyó a Matini cuando estuvo alojado en el Instituto Correccional de Menores de Agote. En aquel tiempo hubo un hecho que llevó a que ambos se conocieran, fue cuando Cesar González posó en una foto con el libro “Los Perros” de Matini. La foto trascendió junto a la nota que le hicieron a González. Matini vio la nota y foto, se conmovió y decidió visitarlo al Instituto, donde González cumplía una pena por delito grave. En esa nota González contó como la literatura política de Walsh y Masetti le salvaron la vida.

Cesar cuenta toda esta historia manera rápida, cuida la pausa como una gambeta maradoniana, cuando creemos que vamos a caer bajo los efectos de la emoción del relato, González hace una finta, establece un cambio de frente y hay que acomodarse de nuevo porque se acaba de producir un contragolpe que lo puede dejar a uno orsai. Es que Cesar González vivió 36 años en una villa, sabe de estas cosas, es villero como Maradona, rebelde como todo villero, es un lenguaraz como El Diego de la gente. Nos seduce, sabe contar. Maneja el concepto político del escenario, como el Diego.

Vuelvo a su palabra, dice Cesar González “fui un nieto para Luis Matini, él fue como un abuelo, fue además el nexo para que yo llegue a la editorial Continente y pueda publicar mi libro de poemas La venganza del cordero atado. Mi vida se la tengo que agradecer a los libros y a las personas que conocí”.

Luis Matini fue el responsable de escribir el prólogo al primer libro de Cesar González, poemario que antes mencionamos. En el prólogo de “La venganza del cordero atado” podemos leer pasajes como el siguiente: “…me encontré con un joven de excepcional talento, y sobre todo, delicada sensibilidad. Una particular sensibilidad para comprender las relaciones sociales más por la vía de la percepción empírica de los sentidos expuestos a la realidad, que por la vía analítica de la razón teórica. Esta facultad de César pone, una vez más, en tela de juicio el pretendido discurso analítico previsible de la ciencias sociales, dejando al descubierto la verdad que se ocultaba detrás de la mueca racionalista: aquello que el aplastante “éxito científico” de la Modernidad empaño o relegó a la literatura y a los filósofos marginales o no académicos, como Nietzsche o Spinoza, y que hoy empieza a aparecer en las corrientes del pensamiento, la primera gran reconquista: la idea de que toda la teoría (al menos la social) es una forma de ficción.

No sé quién fue el maestro de Cesar, ni sé siquiera si tuvo maestros, porque parece leer a Spinoza, Foucault, Nietzsche o Deleuze como hacía Schopenhauer con sus lecturas, en forma directa, esquivando intérpretes, “traductores” e intermediarios; o sea, que César es un autodidacta en potencia”.

Retornamos a aquella tardecita en el auditorio del MEDASUR, Luis Talone ha dado la señal para que poeta-escritor entre en el juego de la entrevista con su público. Cesar González ante esta situación toma la palabra y les advierte con sorna, con complicidad: “antes que empiecen a preguntar, les aclaro que hoy la biografía es sobre mí…no van a empezar a contarme sus vidas, ¡no quiero escucharlos decir porque a mí en mi barrio o en mi casa tal cosa eh! ¡miren que los conozco! todo bien pero hoy el tema es por mi libro Rengo Yeta y esa es mi biografía”. González junto a su público estallan en una risa colectiva. Así comienza el ida y vuelta de este pogo literario, social, periodístico, donde la verdad se revela por la palabra y el cuerpo de alguien que se rebeló al sistema por prepotencia de trabajo, por insurgencia política y poética. Diría una letra de la murga uruguaya “Agarrate Catalina” que Cesar es uno de los tantos errores del sistema, sin embargo, este error del sistema se rebeló, saltó la vaya, le hizo una gambeta a la muerte a la que lo tenia condenado la maquinaria del capitalismo. Cesar sobrevivió a 8 balazos que recibió en su cuerpo, sobrevivió a un accidente de tránsito, sobrevivió al sistema carcelario, y se revolucionó como un sujeto crítico, intelectual, y por rebeldía popular logró trascender como artista (escritor-poeta- cineasta y referente social desde su arte para con los más jóvenes y aun también para los adultos).

Cesar González, el poeta, el cineasta, el sujeto político rompe aquel mandato de la modernidad “intelectual y académica”, sostiene “los libros son importantes, pero más importante es la sensibilidad de las personas, ante que nada es importante ser buena persona”. Entre esas personas se encuentra el mago, Patricio «Merok» Montesano quien le acercó libros luego de que Cesar González le mostrara uno de sus poemas. Los libros que le fue acercando el mago eran de filosofía, y literatura como “Operación Masacre” de Rodolfo Walsh. El mago Patricio asistió durante un largo tiempo al instituto donde se encontraba Cesar, allí Patricio les brindaba un taller de magia y con Cesar trazó un vínculo particular a partir del interés de Cesar por la literatura y la filosofía. Cesar sostiene que por su aspecto “Merok” parecía un querubín, rubio y de ojos celestes, que el mago fue su mentor en las lecturas y posterior desarrollo de la escritura.

Durante la charla brindada César González fue un claro expositor, fresco, directo con sus pares jóvenes. Les dijo de entrada a lo Maradona, a lo villero que la noche era de él, que seria sobre su biografía que iba a hablar, que por eso estaba sentado allí. Contó que para escribir “El niño resentido” tomo como base los informes médicos, que les quitó cualquier rasgo de sentimentalismo para lograr ser lo más objetivo posible en su narración, pues buscaba que cualquier joven o chico pudiera verse en ese relato, cualquiera que le haya tocado en suerte pasar por algo así, o acaso cualquier lector que pudiese verse por un momento envuelto en aquellas vivencias.

Sostiene González “un libro es una arbitrariedad que uno elige que dejar dentro y que dejar fuera. Mi vida es la misma que miles de vidas de pibes y pibas en nuestro país. Mi nombre no aparece en el relato de Rengo Yeta porque busqué que cualquier persona pudiese verse en esa historia”.

Quizá entonces tenga razón el Indio Solari cuando sostiene en una de sus canciones, que narrar no sea otra cosa que “recuerdos que mienten un poco” ¿Qué es sino la literatura? Abordar la realidad, darle un golpe de timón, enseñarnos a pensar desde otro lado.

Que la literatura sea entonces lo que sostuvo el escritor y poeta peruano Manuel Scorza, el último tribunal de apelaciones cuando ya no hay justicia en la vida real, quizá la literatura sea entonces ese acto de rebeldía que intenta remediar aquello que en la vida no se haya podido remediar pero que quizá nos dé la oportunidad para pensar una acción en pos de lograr un mundo más justo de justicia social.

Cesar González contó que aprendió a ver cine con gusto junto a su madre, su infancia la recuerda como una infancia feliz, con las dificultades de cualquier villa, pero que ello no impide recordar su infancia como una etapa feliz de su vida. El poeta nos cuenta que hace poco se fue a vivir fuera de la villa, pero solo a pocas cuadras de allí; para poder trabajar mejor y de todas formas siempre está en plena relación con su barrio la villa Carlos Gardel.

La charla con la juventud se da como en la esquina de un barrio, una joven le pregunta si con el arte se puede cambiar el mundo, se produce un breve silencio; Cesar sin pestañar, sin despeinarse y con voz clara y firme responde, “No, con el arte no se cambia el mundo, el mundo se cambia con un plato de comida, con techo, con trabajo bien pago, con educación y salud pública, con todo lo que podamos sostener una vida digna”.

Cesar González sonríe y aclara “que el ama el arte, pero el mundo se cambia cuando nadie sufre hambre”.

En medio de esta charla brindada por donde Cesar González presentó su obra “Rengo Yeta”, invitó a que comprasen sus libros, pues el poeta justificó su insistencia en que tenía que pagar el alquiler de su casa, además insistió con su libro de ensayos llamado “El fetichismo de la marginalidad” publicado por pues mucho de lo manifestado en la charla se podía leer en sus ensayos.

El ensayo titulado “El fetichismo de la marginalidad”, Cesar González sostiene sobre el final “En Argentina reinan los esquemas que producen, reproducen y actualizan constantemente estereotipos macabros. Poco importa la verosimilitud, la veracidad. Estos productos del cine y la tv lejos de ser cuestionados, cuentan no solo con una inmensa popularidad sino también con el amparo de críticos e intelectuales. La marginalidad es una mercancía fetichizada, a través de las imágenes que nos legan a las pantallas se nos esconde la complejidad y contradicción de determinadas poblaciones”.

La conmoción, el afecto con que Cesar González nos habló aquel jueves 8 de octubre nos manutvo alertas con la escucha y el corazón conmovido hasta el final. Pensamientos compartidos desde la razón y los sentimientos nos fue dejando saber fragmentos de una vida amorosa tal como lo dijo González “Soy una consecuencia del amor de las docentes con las que me encontré. Me encantaba ir a la escuela, era re bardo, y hacía bullying…pero a mi me encantaba ir a la escuela.

Sobre el final una joven le pregunto por el conceto o la palabra “libertad”. Cesar sostuvo tajante y claro “Es una palabra a la que no le doy importancia, sobre todo porque la ha agarrado la derecha y lo que menos tenemos es libertad cuando la agarra la derecha, prefiero palabras y conceptos como el de fraternidad, comunidad, común, barrio. Si puedo decir que para mi la palabra libertad fue importante cuando recobré la libertad el 15 de enero de 2010 que fue el día que salí en libertad. Ese día la luz del sol brillaba de otra manera. Después de ello escribí el poema “nueva vida”.

Nueva vida

¿Es real esto que veo?

toda la madrugada espere despertarme,

me pellizqué, me di un baño con agua fría y nada…

sigo acá.

¿Como se atreve el encierro a abandonarme así?

Libertad penal, pero hermosa libertad.

Libertad a medias, pero resplandeciente libertad.

Estoy desacomodado, realmente me cuesta creer que la celda quedo atrás.

Lo más extraño de estas vírgenes sensaciones es que es la primera vez

que escribo en compañía de los árboles, abrazado a los rayos del sol

y con un recital de pájaros de fondo.

La ciudad me regala una mirada agria, casi sanguinaria,

pareciera que los edificios me vigilan.

Pero para quien se había olvidado su sabor

el aroma del asfalto produce

una sobredosis de alegría en mis arterias.

disculpen… necesito enjuagar mis ojos

El día llegó,

vuelvo a ser esclavo de la velocidad del mundo.

Camilo Blajaquis.

(un hombre libre)

Cesar González estuvo en nuestra llanura pampeana y nos dejó a todos otra huella más de ida y vuelta, otra milonga para saber una vez más que no por si solo no vale, que cada de uno de nosotros es como un signo lingüístico, es decir que nuestro valor se basa en la existencia del otro, que todos somos importantes con nuestras diferencias.

Algunos de los títulos a tener en cuenta del escritor y poeta César González: Poesía: La venganza del cordero atado (2010), Crónica de una libertad condicional (2011/2012), Retórica al suspiro de queja (2014), Rectángulo y flecha (2021).

Ensayo y crónicas: El fetichismo de la marginalidad (2021)

Novelas: El niño resentido (2023), Rengo Yeta (2025)

Mail: fernandocatuto@gmail.com IG: @catuchueco Facebook: Fer Catuto Ojeda.

Escrito por Diario Sonar

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