Las protestas contra el primer ministro Edi Rama cumplieron seis días consecutivos en Tirana. Los estudiantes reclaman mejoras educativas, denuncian el elevado costo de vida y exigen la renuncia del mandatario. La represión policial, los enfrentamientos y los disturbios profundizan una crisis que también pone bajo presión las aspiraciones del país de ingresar a la Unión Europea.
Albania atraviesa una de las mayores crisis sociales y políticas de los últimos años. Las protestas encabezadas por estudiantes contra el Gobierno del primer ministro socialista Edi Rama cumplieron este domingo su sexto día consecutivo, con nuevos enfrentamientos en las calles de Tirana, la capital del país.
Desde el comienzo de las movilizaciones, el martes pasado, más de 270 personas resultaron heridas, entre ellas alrededor de 170 policías, y 167 fueron detenidas, según los balances oficiales difundidos hasta el momento.
Este domingo, al menos tres personas debieron ser hospitalizadas, entre ellas un periodista y un adolescente de 15 años.
De los reclamos educativos a una crisis política
Las manifestaciones comenzaron como una expresión de descontento frente al deterioro de las universidades, las dificultades económicas que enfrentan los estudiantes y la falta de perspectivas laborales para los jóvenes.
Sin embargo, las demandas rápidamente adquirieron un carácter político más amplio, con cuestionamientos por presunta corrupción y pedidos de renuncia del primer ministro.
Cientos de manifestantes volvieron a concentrarse frente al Ministerio de Educación, uno de los principales escenarios de las protestas.
Durante la jornada se registraron lanzamientos de piedras, daños en edificios y nuevos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los participantes.
También se produjeron incidentes en las inmediaciones de la sede del gobernante Partido Socialista, donde fueron rotas varias ventanas.
Rama se niega a renunciar
El primer ministro Edi Rama, que gobierna Albania desde 2013, rechazó las exigencias de dimisión y advirtió que la escalada de violencia podría afectar las negociaciones para el ingreso del país a la Unión Europea.
“Los albaneses deben pensar con claridad: quieren o no quieren entrar en la UE”, expresó el mandatario en un mensaje difundido a través de sus redes sociales.
La incorporación al bloque europeo constituye uno de los principales objetivos estratégicos de su administración.
Albania se encuentra entre los países más avanzados en las negociaciones de adhesión, aunque todavía enfrenta importantes desafíos institucionales y económicos.
La gravedad de la situación llevó al Gobierno a cancelar una visita oficial que Rama tenía prevista para este lunes a Viena, donde debía reunirse con el canciller austríaco Christian Stocker.
Un descontento que viene creciendo
Las protestas estudiantiles se suman a un clima de movilización social que comenzó a intensificarse meses atrás, cuando distintos sectores de la población cuestionaron un proyecto turístico en el sur del país vinculado con Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
El movimiento fue ampliando sus demandas hacia cuestiones relacionadas con la transparencia gubernamental, el acceso a la educación y las condiciones de vida.
A pesar de los episodios de violencia, las manifestaciones también recibieron muestras de respaldo de comerciantes y vecinos, que expresaron su solidaridad con los estudiantes.
La continuidad de las protestas representa un desafío político para Rama, que enfrenta una movilización juvenil sostenida mientras intenta mantener el rumbo de Albania hacia la integración europea.
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