El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en Argentina. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, cada año se detectan más de 11.600 nuevos casos, lo que representa el 18,7% de los tumores malignos diagnosticados en la población masculina.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional del Cáncer (INC), basadas en GLOBOCAN 2020, la tasa de incidencia alcanza los 42 casos por cada 100.000 hombres.
“El cáncer de próstata se desarrolla en una glándula ubicada debajo de la vejiga y, en sus etapas iniciales, suele no presentar síntomas. Por eso la detección temprana es fundamental”, explicó el doctor Norberto Bernardo, jefe de la División Urología del Hospital de Clínicas de la UBA.
Cuando la enfermedad avanza pueden aparecer síntomas como sangre en la orina, ardor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, urgencia miccional y dolores en la zona lumbar o abdominal.
La importancia de los controles
Los especialistas advierten que la falta de información, el miedo y la vergüenza continúan siendo obstáculos para que muchos hombres consulten a tiempo. Sin embargo, destacan que en los últimos años aumentaron las consultas preventivas gracias a una mayor concientización y a los avances en los métodos de diagnóstico.
La detección se realiza principalmente mediante la medición del Antígeno Prostático Específico (PSA) y el examen rectal digital. Si existe sospecha de enfermedad, el diagnóstico definitivo se confirma mediante una biopsia.
La edad es uno de los principales factores de riesgo. La enfermedad es más frecuente a partir de los 50 años y su incidencia aumenta considerablemente después de los 65. En los hombres con antecedentes familiares directos, los controles deben comenzar desde los 40 años.
Otros factores asociados incluyen la obesidad, el sedentarismo y una alimentación rica en grasas saturadas.
Hábitos saludables y tratamientos
Aunque no existe una forma absoluta de prevenir el cáncer de próstata, los especialistas recomiendan mantener un peso saludable, realizar actividad física regularmente, evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, además de seguir una dieta rica en frutas, verduras y pescado.
En cuanto a los tratamientos, Bernardo destacó que los avances médicos permitieron desarrollar terapias cada vez más precisas y menos invasivas.
“Las nuevas técnicas quirúrgicas, la cirugía robótica, la radioterapia de última generación y los tratamientos personalizados han mejorado notablemente la calidad de vida de los pacientes”, señaló.
Además, explicó que el abordaje actual busca no solo curar la enfermedad, sino también preservar la continencia urinaria, la función sexual y favorecer una rápida reinserción laboral y social.
Detectarlo a tiempo cambia el pronóstico
La médica clínica Viviana Cantarutti recordó que el cáncer de próstata suele ser silencioso en sus etapas iniciales y que no se debe esperar a tener síntomas para consultar.
“El PSA sigue siendo una herramienta fundamental para sospechar la enfermedad. Detectarlo tempranamente permite tratamientos más simples y efectivos”, afirmó.
Entre los síntomas de alarma mencionó la presencia de sangre en la orina o el semen, dificultades para orinar, aumento de la frecuencia urinaria, dolor óseo, fatiga extrema, pérdida de peso involuntaria y debilidad en las piernas en los casos más avanzados.
Los especialistas coinciden en que los controles periódicos y la consulta médica temprana continúan siendo las herramientas más eficaces para reducir el impacto de una enfermedad que sigue siendo una de las principales amenazas para la salud masculina.
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