El gremio de trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil realizará este viernes 6 de noviembre una jornada nacional de protesta en más de 27 aeropuertos. En Ezeiza y Aeroparque intensificará las tareas de fiscalización, mientras que en otras terminales habrá retenciones de tareas. Denuncian falta de inversión en seguridad aeroportuaria y reclaman la reapertura de las negociaciones salariales.
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), a través de su representación en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), anunció una jornada nacional de protesta para el próximo viernes 6 de noviembre que podría afectar el funcionamiento de más de 27 aeropuertos argentinos.
La medida tendrá una modalidad particular en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery, donde los trabajadores realizarán un denominado “paro a la japonesa”: en lugar de interrumpir sus tareas, intensificarán los controles sobre aeronaves, equipos terrestres y operaciones aeroportuarias.
En otras terminales del país, el sindicato anticipó retenciones de tareas que podrían provocar demoras y cancelaciones de vuelos.
La protesta forma parte de un reclamo por las condiciones de seguridad operacional, el presupuesto destinado al sistema aerocomercial y la falta de convocatoria a negociaciones paritarias.
Qué significa el “paro a la japonesa”
El coordinador nacional de ATE/ANAC, Marcelo Belelli, explicó que la modalidad elegida para los dos principales aeropuertos del país consistirá en reforzar las tareas de fiscalización que realizan habitualmente los trabajadores.
“Vamos a controlar la totalidad de las operaciones, de equipos terrestres, de aviones”, señaló.
Según el dirigente, la intención es demostrar la importancia del trabajo estatal en la seguridad del transporte aéreo.
“Todos los vuelos van a tener más controles de lo que habitualmente se hacen, porque la intención es demostrar la importancia del rol del Estado”, explicó.
Belelli sostuvo que la organización decidió recurrir a esta modalidad ante las restricciones que, según denunció, enfrenta para desarrollar medidas de fuerza tradicionales.
La intensificación de las inspecciones podría extender los tiempos operativos, aunque su impacto concreto dependerá del funcionamiento de cada aeropuerto y de las decisiones que adopten las autoridades aeronáuticas.
Qué vuelos podrían verse afectados
ATE informó que la protesta tendrá alcance nacional y se desarrollará en más de 27 aeropuertos.
Mientras que en Ezeiza y Aeroparque se prevén controles reforzados, en otras estaciones aeroportuarias habrá retenciones de tareas.
El gremio advirtió que podrían producirse demoras y cancelaciones, aunque todavía no se conoce el alcance efectivo de las alteraciones en la programación.
De acuerdo con lo anunciado por la organización, durante las medidas de fuerza estarán garantizados los vuelos sanitarios y humanitarios, los traslados de órganos y las operaciones oficiales.
La protesta fue comunicada formalmente a la Secretaría de Trabajo de la Nación.
Para quienes tengan previsto viajar el viernes, será importante consultar el estado de sus vuelos con las compañías aéreas antes de trasladarse al aeropuerto.
Denuncian problemas de seguridad en las terminales
Uno de los principales argumentos del sindicato es el presunto deterioro de las condiciones de seguridad en distintos aeropuertos del país.
ATE advirtió sobre deficiencias en equipamiento de emergencia, mantenimiento e insumos indispensables para el funcionamiento de las terminales.
Entre las situaciones denunciadas mencionó la falta de equipos para combatir incendios, ambulancias fuera de servicio, escasez de insumos sanitarios, problemas con agentes extintores y déficit de elementos de protección personal.
También reclamó inspecciones integrales de higiene y seguridad, documentación sobre riesgos laborales, cobertura de las aseguradoras de riesgos del trabajo y mantenimiento de los equipos operativos.
Como ejemplos, la organización mencionó problemas mecánicos en las autobombas del aeropuerto Brigadier Mayor César Raúl Ojeda, de San Luis, y una situación similar en el aeropuerto El Pucú, de Formosa.
Estas denuncias corresponden al planteo gremial y requieren la evaluación de los organismos competentes para determinar el estado efectivo de las instalaciones y sus consecuencias operativas.
“Sin presupuesto, no hay vuelos seguros”
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, cuestionó la política presupuestaria del Gobierno nacional y advirtió sobre los riesgos que, a criterio del sindicato, genera la falta de inversión.
“¿El Gobierno espera que ocurra una catástrofe para empezar a escuchar los reclamos y las advertencias de los trabajadores?”, expresó.
Y agregó: “El desfinanciamiento del sistema aerocomercial ha llegado al punto de poner en riesgo la vida de los trabajadores, las tripulaciones y los pasajeros. Sin presupuesto, no hay vuelos seguros”.
Aguiar sostuvo que la protesta busca visibilizar las condiciones laborales y operativas del sector, y aseguró que el reclamo no está dirigido contra los usuarios.
“Tiene que quedar claro que el reclamo no es contra los pasajeros. Por el contrario, es contra el Gobierno para que puedan viajar seguros”, afirmó.
El sindicato también cuestionó la falta de convocatoria a la paritaria sectorial de los trabajadores de ANAC.
La discusión por los fondos aeroportuarios
ATE incorporó a sus reclamos un cuestionamiento sobre la distribución de los recursos provenientes de las tasas aeroportuarias.
Según sus estimaciones, la recaudación anual vinculada con esos conceptos alcanza los $220.000 millones.
El sindicato sostiene que menos del 10% de ese monto regresa al organismo para financiar operaciones, infraestructura y salarios, y reclama información sobre el destino de los recursos restantes.
Se trata de cifras y afirmaciones presentadas por la organización gremial, cuya composición y distribución deberán ser contrastadas con la información presupuestaria oficial.
Aguiar también cuestionó las políticas económicas y de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional y sostuvo que el funcionamiento del sistema aeronáutico requiere inversiones permanentes para cumplir con los estándares internacionales.
En ese sentido, ATE mencionó las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA).
Una protesta que podría afectar la conectividad del interior
La medida también genera preocupación por su posible impacto sobre los aeropuertos del interior del país, donde las alternativas de transporte aéreo suelen ser más limitadas.
La eventual suspensión o reprogramación de vuelos podría afectar conexiones con Buenos Aires y otros destinos nacionales.
Para provincias como La Pampa, la situación adquiere relevancia por la dependencia de las conexiones aéreas con los principales centros urbanos, aunque todavía no se informaron alteraciones específicas en los servicios que operan en el aeropuerto de Santa Rosa.
ATE responsabilizó al Gobierno nacional por las consecuencias que pudieran derivarse del conflicto y aseguró que notificó la medida con la anticipación prevista por la normativa.
La jornada del viernes será una nueva instancia de tensión entre el Gobierno y los trabajadores del sector aeronáutico. Mientras el gremio reclama inversión, condiciones de seguridad y negociación salarial, los pasajeros deberán permanecer atentos a posibles cambios en la programación de los vuelos.
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