Un informe económico del CEPA advierte que la suspensión de nuevas emisiones de deuda en dólares obligaría al Tesoro a buscar alternativas para afrontar los vencimientos del próximo año. El Banco Central tendría reservas disponibles limitadas y el escenario internacional agrega presión sobre el programa financiero de Luis Caputo.
El programa financiero del Gobierno nacional enfrenta un desafío de cara a 2027. Sin nuevas colocaciones de bonos en dólares en el mercado local, el Tesoro podría necesitar comprarle al Banco Central hasta US$ 12.500 millones para cumplir con sus obligaciones, según las estimaciones de un informe económico difundido este 9 de octubre.
El análisis, titulado El tiempo juega en contra, sostiene que las dificultades para conseguir financiamiento se profundizaron durante las últimas semanas, en un contexto de menor actividad económica, aumento de las tasas internacionales y mayores exigencias de los mercados.
La principal preocupación es cómo cubrir los vencimientos de deuda sin comprometer la disponibilidad de divisas ni generar nuevas tensiones sobre el mercado de pesos.
Se cierra una alternativa para conseguir dólares
De acuerdo con el informe, el Gobierno habría dejado de lado la posibilidad de emitir nuevos Bonares en dólares en el mercado local, una herramienta que formaba parte de su estrategia de financiamiento.
La decisión obligaría al equipo económico a recurrir a otras fuentes de recursos, entre ellas préstamos garantizados mediante operaciones REPO, acuerdos financieros internacionales o compras de divisas al Banco Central.
El documento señala que la diferencia no es menor: mientras una colocación de bonos en dólares permite obtener directamente esa moneda, la compra de reservas al BCRA exige que el Tesoro reúna previamente los pesos necesarios.
Esto trasladaría parte de la presión financiera al mercado de deuda en moneda nacional.
La cuenta que preocupa para 2027
El informe presenta una serie de cifras que permiten dimensionar el problema.
Estimaciones del informe para el programa financiero:
| Concepto |
Monto |
| Compras de dólares al BCRA ya previstas para 2027 |
US$ 4.900 millones |
| Financiamiento adicional que dejarían de aportar los Bonares |
Casi US$ 5.000 millones |
| Necesidad potencial total de compras al BCRA, incluidos otros desfasajes |
US$ 12.500 millones |
| Reservas líquidas del BCRA, antes de descontar compromisos |
US$ 25.000 millones |
| Reservas disponibles estimadas tras descontar encajes y BOPREAL |
US$ 8.200 millones |
La estimación de US$ 12.500 millones constituye un escenario elaborado por los autores del análisis, no una necesidad de financiamiento oficialmente confirmada por el Gobierno.
El cálculo también advierte sobre una diferencia entre los dólares que el Tesoro esperaba trasladar desde 2026 y los fondos que, según el documento, efectivamente tendría disponibles.
El Banco Central y la disponibilidad de reservas
Uno de los aspectos más sensibles del escenario es la capacidad del Banco Central para vender divisas al Tesoro sin deteriorar su posición financiera.
El informe calcula que, de unos US$ 25.000 millones de reservas líquidas, aproximadamente US$ 15.000 millones corresponden a encajes de depósitos.
A esa cifra se sumarían vencimientos netos de BOPREAL por US$ 1.800 millones previstos para abril de 2027.
De esta manera, los recursos disponibles, una vez descontados esos conceptos, rondarían los US$ 8.200 millones, sin considerar eventuales compras futuras de divisas.
Para afrontar las necesidades proyectadas, el Banco Central debería acelerar la acumulación de reservas durante los próximos meses.
El problema también está en los pesos
La búsqueda de dólares podría incrementar las necesidades de financiamiento en moneda nacional.
Según el documento, las compras proyectadas al Banco Central representarían alrededor de 20 billones de pesos.
Al mismo tiempo, hasta octubre de 2027 el Tesoro enfrentaría vencimientos con el sector privado en moneda local estimados en unos 100 billones de pesos.
Los autores sostienen que el Gobierno podría recurrir a sus depósitos, al superávit fiscal, a eventuales transferencias de utilidades del BCRA y a nuevas colocaciones de títulos.
Sin embargo, advierten que esta estrategia depende de una condición fundamental: que se mantenga la demanda de activos en pesos.
Si los inversores deciden reducir sus posiciones y las licitaciones no permiten renovar la totalidad de los vencimientos, el Tesoro podría verse obligado a utilizar esos recursos para cancelar deuda en lugar de comprar dólares.
El FMI y otras alternativas de financiamiento
El análisis también examina la posibilidad de obtener recursos adicionales mediante organismos internacionales.
Para 2027 estima pagos netos al Fondo Monetario Internacional por US$ 2.700 millones.
Al incorporar otros compromisos y desembolsos previstos con organismos multilaterales, el documento calcula un saldo financiero negativo cercano a US$ 4.000 millones.
Un eventual refinanciamiento de parte de esas obligaciones podría aliviar las necesidades de divisas.
También se mencionan posibles operaciones REPO y la utilización de mecanismos de asistencia financiera de Estados Unidos, aunque su concreción dependería de condiciones económicas y políticas.
Las tasas internacionales agregan presión
El informe sitúa las dificultades argentinas dentro de un contexto internacional de mayores costos financieros.
La suba de las tasas de interés en economías como Estados Unidos, Francia y Reino Unido encarece el financiamiento y reduce el atractivo de los activos de países considerados más riesgosos.
A esto se suman los efectos de los conflictos geopolíticos sobre los precios de la energía y las perspectivas de crecimiento mundial.
Para la Argentina, la combinación de crédito internacional más caro y desaceleración económica podría dificultar todavía más el acceso a nuevas fuentes de dólares.
El documento identifica, no obstante, algunos factores favorables, como la apreciación del real brasileño, que podría mejorar las condiciones de competitividad comercial argentina y dar margen para una mayor compra de reservas.
Una carrera contra el tiempo
La advertencia central del informe es que la sostenibilidad del programa financiero dependerá de la capacidad del Gobierno para acumular divisas, renovar vencimientos en pesos y conseguir nuevas fuentes de financiamiento.
El escenario no implica necesariamente un incumplimiento de pagos, pero expone los riesgos de depender de operaciones todavía no concretadas y de condiciones de mercado que pueden modificarse rápidamente.
Con vencimientos significativos durante 2027 y un contexto internacional más restrictivo, el equipo económico deberá definir cómo reemplazar los dólares que esperaba obtener mediante nuevas emisiones de deuda.
La conclusión del análisis es que, cuanto más se prolongue la incertidumbre, mayor será la presión sobre las reservas, las tasas y la actividad económica argentina.
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