El Gobierno avanzó con despidos en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en el marco del plan de achique del Estado, una decisión que ya genera fuerte preocupación por su posible impacto en un área clave para la seguridad pública, la aviación y la prevención de desastres.
Hasta el momento se concretaron al menos 140 desvinculaciones, aunque el recorte proyectado alcanzaría a unos 500 trabajadores. La medida comenzó a ejecutarse tras la visita, el pasado 8 de marzo, del subsecretario de Transformación Estatal, Alejandro Tamer, quien comunicó internamente el alcance del ajuste con el aval del ministro Federico Sturzenegger.
Desde el Ejecutivo justifican la decisión en la necesidad de “modernizar” el organismo, con el reemplazo de sistemas de observación manual por tecnología automatizada que permite generar datos en tiempo real. También sostienen que existe un “sobredimensionamiento” en áreas administrativas.
Sin embargo, puertas adentro del SMN y en el ámbito gremial advierten que la lectura oficial subestima el rol del organismo y el valor del trabajo humano en la recolección, validación e interpretación de datos meteorológicos.
El Servicio Meteorológico no solo elabora pronósticos cotidianos: es una pieza central en el sistema de alertas tempranas ante tormentas severas, inundaciones, olas de calor o frío extremo, y cumple funciones críticas para la navegación aérea en todo el país.
En ese contexto, los trabajadores alertan que la reducción de personal —incluso en áreas consideradas “no estratégicas”— puede debilitar la capacidad operativa del organismo, afectar la calidad de la información y generar demoras en la emisión de alertas, con potenciales consecuencias directas sobre la población.
A esto se suma que la automatización, si bien mejora la disponibilidad de datos, no reemplaza completamente la tarea de supervisión, análisis y control que realizan los equipos técnicos, especialmente en situaciones de eventos climáticos complejos.
El conflicto ya escaló: la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) convocó a un paro nacional para el próximo 24 de abril, que podría impactar de lleno en el sistema aerocomercial. Según adelantaron fuentes gremiales, entre las 5 y las 12 no habrá despegues ni aterrizajes en los aeropuertos del país, salvo excepciones sanitarias o humanitarias.
Así, el ajuste en el SMN abre un frente sensible para el Gobierno: no solo por el impacto laboral, sino por tratarse de un organismo estratégico donde la eficiencia no se mide únicamente en costos, sino en la capacidad de prevenir riesgos y proteger vidas.
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