La publicación británica reconoció la desaceleración de la inflación y el equilibrio fiscal conseguido por el Gobierno, pero advirtió sobre la debilidad del crecimiento, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades en materia de empleo. También reclamó un cambio en el estilo político del Presidente de cara a 2027.
The Economist volvió a poner bajo la lupa al gobierno de Javier Milei y sostuvo que “Argentina necesita menos gritos y más crecimiento”, en un análisis que combina un reconocimiento a los resultados obtenidos en materia de estabilización con advertencias sobre la evolución de la economía real y el escenario electoral de 2027.
La publicación destaca que Milei asumió en un contexto de fuertes desequilibrios y pronósticos que anticipaban incluso una posible hiperinflación. Frente a aquellas previsiones, considera que el Presidente consiguió resultados que muchos analistas no esperaban y que, en ese sentido, “demostró que estaban equivocados”.
Entre los principales logros que identifica aparecen la fuerte desaceleración de la inflación, la consolidación del superávit fiscal y el freno a la asistencia monetaria directa al Tesoro. También menciona la reducción de la pobreza y la posibilidad de que la economía complete un segundo año consecutivo de crecimiento.
Sin embargo, para The Economist el problema comienza cuando esos resultados macroeconómicos se trasladan a la economía cotidiana. La revista advierte que el crecimiento continúa siendo lento y desigual, mientras aumentan las preocupaciones vinculadas con el empleo y persisten dificultades relacionadas con el poder adquisitivo.
A partir de ese diagnóstico, el medio sostiene que Milei debería profundizar —y no moderar— algunos aspectos de su programa económico. Lo sintetiza con la recomendación de que el Presidente sea “más libertario, no menos”.
Entre las medidas que propone aparecen una mayor apertura del mercado cambiario, el retiro de las intervenciones del Banco Central destinadas a sostener el valor del peso y políticas que permitan dinamizar la inversión y el crédito privado.
The Economist también considera necesario continuar reduciendo subsidios, particularmente en el transporte, pero plantea simultáneamente que el Estado debería incrementar la inversión en infraestructura, especialmente en rutas y redes ferroviarias.
El artículo introduce además una crítica política al estilo presidencial. La publicación sostiene que Milei debería reducir la confrontación permanente y “mostrar algo de empatía” frente a los problemas que atraviesan las familias argentinas en materia de salarios, empleo y tarifas.
En esa misma línea, cuestiona que conflictos diplomáticos o asuntos como la disputa por las Islas Malvinas puedan ser utilizados como elementos de confrontación política interna.
La mirada de The Economist no supone un rechazo integral al rumbo económico del Gobierno. Por el contrario, reconoce resultados en estabilización y considera que la experiencia libertaria argentina constituye un experimento económico significativo. Su advertencia está centrada en la posibilidad de que esos avances no alcancen para garantizar la continuidad política si no se traducen en una mejora más perceptible de la actividad y de los ingresos.
De cara a las presidenciales de 2027, la publicación plantea así un desafío para Milei: mantener la estabilidad conseguida y, al mismo tiempo, lograr que la economía crezca con mayor fuerza y que esa recuperación llegue a los hogares. Para The Economist, el futuro del proyecto libertario podría depender de encontrar precisamente ese equilibrio.
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