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Sueño seguro: las recomendaciones para reducir el riesgo de muerte súbita en bebés

today14 octubre, 2026

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La Sociedad Argentina de Pediatría advirtió que no existe una única medida capaz de prevenir estos episodios y recomendó comenzar los cuidados desde el embarazo. Dormir boca arriba, utilizar una superficie firme y evitar el humo de tabaco figuran entre las principales indicaciones.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió una serie de recomendaciones destinadas a disminuir el riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante, en el marco de la Semana del Sueño Seguro, que se desarrolla del 13 al 18 de octubre.

Los especialistas remarcaron que la prevención no comienza solamente al momento de acostar al bebé, sino desde el embarazo, mediante controles médicos adecuados, vacunación, prevención de la prematurez y el bajo peso al nacer y evitando la exposición al tabaco, alcohol y otras sustancias.

En Argentina, durante 2024 se registraron 138 muertes infantiles domiciliarias, de las cuales 63 correspondieron a muertes súbitas e inesperadas de lactantes.

Se considera muerte súbita e inesperada del lactante al fallecimiento de un niño de entre 7 días y un año de edad que no se esperaba que ocurriera durante las 24 horas anteriores y cuya causa todavía no pudo establecerse antes de una investigación médica y legal.

Cómo debe dormir un bebé

La principal recomendación es que el bebé duerma siempre boca arriba, sobre una superficie firme, plana y sin inclinación.

La cuna debe estar ubicada en la misma habitación de los adultos responsables, pero sin compartir la cama, al menos durante los primeros seis meses de vida.

También se aconseja mantener el espacio completamente libre de almohadas, nidos, chichoneras, peluches, colchas, edredones y otros objetos que puedan dificultar la respiración.

Los especialistas desaconsejan utilizar huevitos, sillas para automóvil, cuñas o dispositivos de posicionamiento como lugares habituales para dormir.

Atención al colecho

Compartir la cama con el bebé requiere especial atención, particularmente cuando existen otros factores de riesgo.

Según las recomendaciones pediátricas, el peligro aumenta considerablemente cuando los adultos tienen disminuida su capacidad de reacción debido al cansancio extremo, consumo de alcohol, medicamentos sedantes, drogas o tabaquismo.

También se desaconseja el colecho cuando la superficie es blanda, existen almohadas alrededor del bebé o la cama se comparte con otros niños o mascotas.

Si un adulto se queda dormido accidentalmente mientras alimenta al bebé, resulta especialmente peligroso hacerlo en un sofá, debido al riesgo de que el niño pueda deslizarse o quedar atrapado.

Tabaco y prematurez

La exposición al humo de tabaco representa otro importante factor de riesgo.

La recomendación es evitarla tanto durante el embarazo como después del nacimiento y mantener completamente libres de humo y nicotina los ambientes donde permanece el bebé.

La prematurez también incrementa la vulnerabilidad. Por eso, los pediatras insisten en la importancia de los controles durante la gestación y en las medidas destinadas a prevenir los nacimientos prematuros y el bajo peso.

Lactancia y vacunación

La lactancia materna también aparece entre las medidas que contribuyen a reducir el riesgo.

Los especialistas recomiendan favorecer la alimentación con leche humana y señalan que existe evidencia sobre un efecto protector del chupete, que puede ofrecerse para dormir una vez que la lactancia esté correctamente establecida.

Durante el embarazo también resulta fundamental cumplir con el calendario de vacunación indicado, incluida la inmunización contra el virus sincicial respiratorio, destinada a proteger al bebé frente a cuadros respiratorios graves durante sus primeros meses.

No existen dispositivos que eliminen el riesgo

La Sociedad Argentina de Pediatría también advirtió que ningún monitor, posicionador u otro dispositivo comercial demostró científicamente prevenir la muerte súbita del lactante.

Por ese motivo, los especialistas sostienen que la prevención debe centrarse en prácticas respaldadas por evidencia y no en productos promocionados como sistemas de seguridad.

La recomendación general es combinar distintas medidas: dormir boca arriba, utilizar una superficie firme, evitar objetos dentro de la cuna, mantener ambientes libres de humo, favorecer la lactancia y realizar los controles médicos correspondientes.

El mensaje central es que no existe una acción aislada capaz de eliminar completamente el riesgo, sino una combinación de cuidados que puede reducirlo significativamente.

Escrito por Diario Sonar

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