El ex ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, planteó que la Argentina atraviesa una transformación estructural profunda y advirtió que el nuevo esquema económico no tendrá impactos uniformes: algunos sectores crecerán con fuerza, mientras otros quedarán rezagados.
“Estamos en un cambio de régimen que reconfigura la estructura productiva y busca un nuevo equilibrio de precios relativos”, explicó, al tiempo que remarcó que la clave será la capacidad de adaptación de empresas y sectores.
Crecimiento, pero desigual
Sica consideró que existe consenso en torno a una etapa de crecimiento económico, aunque lejos de ser homogénea. En ese sentido, identificó como motores a los sectores vinculados a energía y recursos naturales, mientras que alertó sobre mayores dificultades para las actividades orientadas al consumo interno.
“El desafío es cómo ese crecimiento se derrama al resto de la economía, porque no va a ser parejo”, sostuvo.
Crédito, tasas y señales de flexibilización
Sobre la coyuntura, el economista señaló que el Gobierno comienza a mostrar señales de mayor flexibilidad monetaria. Destacó que las tasas de interés se ubican en terreno negativo y que el crédito empieza a moverse, impulsado por líneas para capital de trabajo.
Sin embargo, aclaró que los efectos no son inmediatos: “Venimos de un shock muy fuerte y eso tarda en destrabarse”.
Cambio de tendencia en la actividad
Para Sica, los primeros indicios de recuperación comenzaron a aparecer en marzo, tras un inicio de año complejo. “No es una reactivación fuerte, pero empieza a verse un cambio de tendencia”, afirmó, en referencia a mejoras incipientes en producción y consumo.
También advirtió sobre cambios en los hábitos de consumo que no siempre se reflejan en las mediciones tradicionales, lo que —según dijo— obliga a una lectura más amplia del escenario económico.
Reconversión y competencia
El ex funcionario reconoció que el proceso genera tensiones en el entramado productivo, especialmente en pequeñas empresas. “Va a haber una reconversión importante”, señaló, al tiempo que subrayó que sectores como el textil deberán adaptarse a un contexto de mayor competencia.
En la misma línea, sostuvo que la apertura económica redefine las reglas de juego: “Antes había una economía más cerrada; hoy hay más competencia, y eso también beneficia al consumidor”.
Reformas y perspectivas
Sica remarcó la necesidad de avanzar con reformas estructurales —laboral y tributaria— y destacó el rol del crédito como herramienta clave para sostener la transición.
Además, defendió el rumbo económico al señalar que “hay un programa con tres pilares: estabilización, desregulación e integración al mundo”, y valoró instrumentos como el RIGI para atraer inversiones.
En cuanto a la inflación, proyectó que continuará desacelerándose durante 2026, aunque por encima de las previsiones oficiales: estimó un rango de entre 25% y 28% anual.
Con este panorama, Sica sintetizó el momento económico con una advertencia clara: el nuevo modelo abre oportunidades, pero también profundiza las diferencias entre sectores.
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