Luis Mancini recordó el proyecto que inició junto a su padre en terrenos de Atlanta y aseguró que habían construido cerca del 40% del estadio antes del traspaso. Dice que pidió conservar una participación simbólica y que recibió una negativa: “Son exitosos, millonarios, pero cero corazón”.
Luis Mancini, uno de los empresarios que participó del proyecto que años después se convertiría en el Movistar Arena, difundió una carta en la que reconstruyó la historia del estadio, recordó a su padre y cuestionó el desenlace que tuvo el emprendimiento.
El proyecto original fue desarrollado por Lugones Center S.A. en terrenos del Club Atlético Atlanta. Según recordó Mancini, cuando todavía estaba en manos de su familia habían logrado completar alrededor del 40% de la construcción.
“Era el sueño de mi vida y nunca lo voy a superar”, escribió el empresario, quien recordó especialmente a su padre, Miguel Mancini, y el entusiasmo que generaba ver avanzar la obra.
Mancini reconoció que durante el desarrollo del proyecto se cometieron errores, aunque sostuvo que los fondos obtenidos mediante un crédito del Banco Ciudad habían sido destinados a la construcción del estadio.
El pedido de quedarse con el 1%
Uno de los pasajes centrales de su relato se refiere al momento del traspaso de la sociedad. Mancini aseguró que la operación se concretó en oficinas de abogados vinculados a la familia Saguier y que, antes de firmar, realizó un pedido: conservar el 1% del estadio por su valor simbólico y familiar.
Según su versión, la respuesta fue negativa. “No Luis, La Nación no hace sociedades con nadie”, recordó que le dijeron.
El empresario afirmó que su cuestionamiento no pasa solamente por una cuestión económica, sino por la falta de reconocimiento hacia quienes pusieron en marcha el proyecto.
“Si era al revés la situación, yo mínimo a la familia que consiguió ese lugar histórico como Atlanta en el medio de la ciudad e hizo el 40%, les dejo en boletería mínimo 10 entradas para cada recital”, escribió.
Y lanzó su crítica más dura: “Son exitosos, millonarios, pero cero corazón”.
Después de la paralización del proyecto original, durante 2017 comenzó el proceso para encontrar un nuevo concesionario y continuar las obras. El estadio finalmente abrió sus puertas en 2019 y se convirtió en uno de los principales escenarios para espectáculos de Buenos Aires.
Mancini cerró su carta agradeciendo al Club Atlético Atlanta y recordando el vínculo que construyó con la institución durante aquellos años.
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