En el marco de un nuevo Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una multitudinaria concentración se dio cita desde las 17 horas en la plaza San Martín de Santa Rosa. La jornada, convocada por organizaciones, gremios y agrupaciones feministas, se convirtió en un contundente grito de lucha contra la violencia machista, los femicidios y lo que definen como un feroz ataque del Gobierno nacional a los derechos conquistados.
El epicentro de la movilización fue la plaza, que desde la tarde albergó diversas actividades e intervenciones artísticas. El momento central llegó con la lectura de un documento conjunto en las escalinatas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), donde las oradoras dejaron en claro el carácter de la protesta: «Este 8M no es una fecha más. Es paro, es memoria, es organización colectiva».
Un reclamo con memoria histórica
El manifiesto de la Multisectorial de Mujeres y Disidencias vinculó las luchas actuales con la historia reciente del país. «En este 2026 levantamos también una bandera imprescindible: a 50 años del golpe genocida, decimos Nunca Más al terrorismo de Estado y Nunca Más al hambre planificado, la persecución política y la entrega de derechos», expresaron, estableciendo un paralelismo entre el pasado dictatorial y las políticas de ajuste actuales.
Dura crítica a las políticas nacionales
El documento puso el foco en lo que consideran un desmantelamiento de las políticas de género. «Cuando avanzan los discursos de odio y el autoritarismo, las primeras en pagar el costo somos las mujeres y las disidencias», sostuvieron, y denunciaron el accionar de Nación: «No solo desmantelaron políticas contra la violencia de género, sino que siguen negando los femicidios y transfemicidios poniendo en duda nuestras leyes, dejándonos más expuestas a la violencia machista. Nos siguen faltando compañeras/es».
En esa línea, el reclamo se extendió a la Reforma Laboral, a la que señalaron como un factor que profundiza la desigualdad. Según las organizaciones, la reforma implica «más informalidad para las mujeres y disidencias, más desigualdad salarial, más sobrecarga de tareas de cuidado no reconocidas, más pobreza para jefas de hogar, más vulnerabilidad para travestis y trans expulsadas del mercado formal».
Defensa de derechos y llamado a la acción
La movilización también se manifestó en defensa de la educación pública y las universidades, así como de los programas de salud sexual y reproductiva y la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Rechazaron de plano el ajuste a trabajadores y jubilados y los discursos que, advirtieron, fomentan los crímenes de odio contra el colectivo LGBTIQ+.
Bajo el lema «Acá estamos contra toda opresión y explotación de los cuerpos y las subjetividades de mujeres, niñeces y disidencias», la jornada concluyó con una masiva marcha por las calles del centro santarroseño, en el marco de un paro activo convocado para la fecha. La convocatoria reafirmó la vigencia de la lucha feminista en un contexto que las manifestantes definen como de extrema hostilidad institucional.
FOTO – Facebook UTELPA
Comentarios de las entradas (0)