Un informe de Fidelitas señala que las empresas en situación irregular aumentaron 56,5% interanual. Comercio, servicios y manufactura aparecen entre los sectores más comprometidos, en un escenario de caída industrial y dificultades de acceso al crédito.
Más de 57.000 empresas argentinas se encuentran en situación irregular con sus pagos, según un informe de Fidelitas que advierte sobre un deterioro de las condiciones financieras del sector privado.
El relevamiento contabilizó 57.045 empresas en mora, cerca del 12% de las aproximadamente 480.000 compañías activas consideradas por el estudio. La cifra representa un incremento interanual del 56,5%.
Entre enero y julio de 2026, según el informe, la cantidad de empresas con atrasos aumentó 18,7%. Servicios y Comercio concentran en conjunto el 71,9% de la morosidad empresarial.
Los mayores incrementos interanuales se registraron en Comercio, con 78%; Manufactura, 76,3%; y el sector Agropecuario, 65,6%.
A este escenario se suma el elevado número de cheques rechazados, que se mantiene alrededor de los 80.000 mensuales. Durante los primeros ocho meses de este año, sostiene el estudio, ya se acumuló una cantidad similar a la registrada durante todo 2025.
Industria y crédito
El informe también señala dificultades en la actividad productiva. La producción industrial cayó 4,9% interanual en julio y 5% respecto de junio, mientras que acumuló una contracción del 2,6% durante los primeros siete meses del año.
Doce de las 16 divisiones manufactureras registraron bajas interanuales. Entre los retrocesos más importantes aparecen maquinaria y equipo (-26,7%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-31,4%) y prendas de vestir, cuero y calzado (-15,9%).
En este contexto, el Índice SERF de Fidelitas cayó de 45,2 puntos en julio a 38,3 en agosto, nivel que la consultora clasifica como de “Riesgo Elevado”.
“La estabilización de precios todavía no se traduce en una mejora de la capacidad de pago ni en una recuperación expansiva de la economía”, señala el informe.
Desde la consultora advierten que la combinación de morosidad, cheques rechazados y dificultades para financiar capital de trabajo puede trasladar los problemas de una empresa hacia sus proveedores y afectar la cadena de pagos.
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