El presidente reconoció que no esperaba quedar detrás de Flávio Bolsonaro y lanzó inmediatamente la campaña para el balotaje del 25 de octubre. La abstención superó los 33 millones de electores, una cifra muy superior a los 2,2 millones de votos que separaron a los dos candidatos.
Luiz Inácio Lula da Silva comenzó a delinear su estrategia para intentar revertir en segunda vuelta el resultado de las elecciones presidenciales de Brasil y puso la mirada sobre uno de los datos más importantes que dejó la jornada del domingo: la elevada cantidad de brasileños que no concurrieron a votar.
Flávio Bolsonaro terminó primero con el 47,03% de los votos válidos, equivalentes a 56.103.033 sufragios, mientras Lula obtuvo el 45,16%, con 53.870.724 votos.
La diferencia fue de poco más de 2,2 millones de votos.
Ninguno alcanzó la mayoría absoluta necesaria para quedarse con la Presidencia, por lo que ambos volverán a enfrentarse el próximo 25 de octubre.
Más de 33 millones no fueron a votar
Durante su discurso del domingo por la noche, cuando el escrutinio todavía no había finalizado, Lula habló de unos 29 millones de brasileños ausentes y anticipó que buscaría movilizarlos para el balotaje.
“Tenemos que ir a buscar esos 29 millones de brasileños que no votaron, para que sepan que el voto es necesario para definir el futuro de este país”, sostuvo.
Con el escrutinio prácticamente concluido, sin embargo, la cifra de abstención resultó todavía mayor: más de 33 millones de electores no concurrieron a las urnas.
Representan alrededor del 21% del electorado brasileño.
El número adquiere una dimensión especial frente a la estrecha diferencia registrada entre los dos principales candidatos: la cantidad de personas que no votaron fue unas quince veces superior a los votos que separaron a Bolsonaro de Lula.
La movilización de una parte de ese electorado aparece así como uno de los grandes objetivos de las campañas durante las próximas tres semanas.
“Fue inesperado”
Lula reconoció que el resultado no fue el que esperaba.
El mandatario llegó a la elección convencido de que podía finalizar primero e incluso aspiraba a resolver la disputa durante la primera vuelta.
Las urnas mostraron otro escenario.
Flávio Bolsonaro no solamente terminó en primer lugar sino que consiguió el 47% de los votos válidos y superó los 56 millones de sufragios.
Lula calificó el resultado como una “lección” del electorado y planteó que a partir de ahora comienza una elección diferente.
“Tenemos un segundo turno y es la hora de la prueba, es la hora de mostrar la verdadera fotografía de Brasil. Ya desde mañana empieza una nueva campaña entre dos proyectos”, afirmó.
Comienza otra campaña
El presidente anticipó que durante las próximas semanas intentará centrar su campaña en la economía, la industria, la educación, la salud pública y las políticas sociales.
Entre los puntos que destacó aparecen la recuperación industrial, las inversiones educativas, la ampliación de las escuelas de tiempo integral y el fortalecimiento del Sistema Único de Salud (SUS).
También aseguró que buscará ampliar a través del sistema público el acceso a medicamentos y nuevos tratamientos.
“Vamos a convencer al pueblo brasileño de continuar el proyecto de desarrollo”, sostuvo.
Lula considera que la segunda vuelta permitirá establecer una confrontación más directa entre dos propuestas políticas, al quedar únicamente él y Bolsonaro en las boletas.
“Será más claro”, afirmó.
También están en juego los votos de los otros candidatos
Los abstencionistas no constituyen el único electorado que ambos espacios intentarán conquistar.
Alrededor de nueve millones de brasileños eligieron el domingo a alguno de los restantes candidatos presidenciales.
Esos votos, sumados a quienes sufragaron en blanco o anularon su voto y a quienes directamente no concurrieron, se convierten ahora en uno de los principales territorios de disputa entre Lula y Bolsonaro.
La campaña también ingresará en una etapa de negociaciones políticas.
Gobernadores, partidos y dirigentes cuyos candidatos quedaron fuera de competencia deberán decidir durante los próximos días si respaldan públicamente a alguno de los dos postulantes.
Una diferencia de 2,2 millones
Flávio Bolsonaro parte de la primera vuelta con una ventaja superior a los dos millones de votos.
El resultado también mostró importantes diferencias territoriales.
Bolsonaro consiguió imponerse en buena parte del Sur, Sudeste, Centro-Oeste y Norte del país, mientras Lula conservó su principal fortaleza electoral en el Nordeste.
La disputa por estados como Minas Gerais y por los grandes centros urbanos tendrá un papel central durante la campaña que comienza.
Brasil vuelve así a quedar dividido entre el espacio político encabezado por Lula y el bolsonarismo, aunque esta vez con Flávio Bolsonaro como candidato presidencial.
El 25 de octubre más de 150 millones de brasileños estarán nuevamente habilitados para votar.
Para Lula, una parte decisiva de la estrategia ya está definida: intentar que millones de quienes el domingo se quedaron en sus casas decidan esta vez acudir a las urnas.
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