Los New York Knicks volvieron a escribir una página histórica en la NBA. El equipo de la Gran Manzana derrotó como visitante a los San Antonio Spurs por 94 a 90 y se consagró campeón de la temporada 2025/26 al cerrar la serie final por 4-1.
El título tiene un valor especial para la franquicia neoyorquina, que no levantaba el trofeo desde hacía 53 años. Se trata de la tercera coronación de su historia y el fin de una de las sequías más largas entre los equipos más tradicionales de la liga.
El quinto partido, disputado en el Frost Bank Center de San Antonio, comenzó con dominio de los Spurs. Liderados por un sólido trabajo defensivo de Victor Wembanyama, el conjunto local se quedó con el primer cuarto por 23 a 13 y llegó al descanso con ventaja de 42 a 37.
Sin embargo, los Knicks reaccionaron de la mano de Jalen Brunson, figura absoluta de la noche con 45 puntos. El base lideró la remontada del conjunto dirigido por Mike Brown, que logró mantenerse en partido hasta llegar a un cierre ajustado.
San Antonio, impulsado por los 25 puntos de Dylan Harper, conservó la ventaja durante buena parte del encuentro, pero volvió a sufrir los problemas que lo acompañaron a lo largo de la serie: la dificultad para sostener diferencias en los momentos decisivos.
En el último cuarto, Nueva York tomó el control del marcador y administró la ventaja en un final cargado de tensión para sellar el triunfo y la consagración.
Los Knicks habían llegado al quinto juego con ventaja de 3-1 tras imponerse en los dos primeros partidos como visitantes y quedarse con un agónico cuarto encuentro. La victoria en San Antonio confirmó una tendencia histórica de las finales de la NBA: en casi ocho décadas de competencia, solo una vez un equipo logró remontar una serie luego de estar 1-3 abajo.
Con este campeonato, Nueva York vuelve a instalarse entre los grandes protagonistas de la liga y pone fin a más de medio siglo de espera para una de las franquicias más emblemáticas del básquet mundial.
Comentarios de las entradas (0)