Más de 50 municipios y una veintena de prestadores privados participaron de la Feria Internacional de Turismo en Buenos Aires. Salinas, bodegas, turismo rural, patrimonio cultural, artesanías y naturaleza estuvieron entre las propuestas que despertaron mayor interés.
La participación de La Pampa en la 30ª Feria Internacional de Turismo dejó algo más que promoción institucional: permitió comprobar cuánto queda todavía por descubrir de la provincia entre el público de otras regiones del país.
Durante cuatro jornadas en Buenos Aires, más de 50 municipios y más de 20 prestadores privados compartieron el espacio pampeano y presentaron propuestas pertenecientes a las diez regiones turísticas.
Miles de visitantes, operadores y representantes del sector pasaron por la feria, considerada una de las principales vidrieras turísticas de Latinoamérica.
Y algunas consultas permitieron identificar cuáles fueron los destinos y experiencias pampeanas que generaron mayor sorpresa.
Salinas, bodegas y pequeños tesoros pampeanos
Uno de los casos más llamativos se produjo con Macachín.
Las imágenes de las Salinas Grandes de Hidalgo captaron la atención de visitantes que desconocían la existencia de este tipo de paisaje en La Pampa.
La propuesta se complementó con productos regionales, la identidad vasca de la localidad y una oferta de hotelería y gastronomía destinada a posicionar a Macachín como destino y no solamente como lugar de paso.
Algo similar ocurrió con Gobernador Duval, que participó por primera vez de la feria.
Ubicada a orillas del río Colorado, la localidad despertó curiosidad especialmente por su perfil productivo y el desarrollo de bodegas, una actividad que buena parte del público no asociaba con el sur pampeano.
Toay: de Olga Orozco al automovilismo
Toay presentó una combinación completamente diferente.
La Casa Museo Olga Orozco fue uno de los espacios que mayor interés despertó entre quienes buscaban propuestas culturales y patrimoniales.
A eso se sumaron las consultas por el Autódromo Provincia de La Pampa, conocido nacionalmente por haber recibido importantes competencias del automovilismo argentino.
La cercanía con Santa Rosa también apareció como una ventaja para presentar a Toay como alternativa para escapadas que combinan historia, naturaleza, cultura y recreación.
El Parque Acuático de Winifreda
En el norte provincial, Winifreda volvió a colocar como principal atractivo a su Parque Acuático.
El crecimiento del complejo y las nuevas atracciones generaron numerosas consultas, especialmente por los proyectos de ampliación que contemplan piscinas climatizadas y un sector de jacuzzi.
La localidad participó dentro de la región turística Cielo Coronado y busca consolidar el parque como uno de sus principales motores para atraer visitantes.
Un monumento a Kennedy que genera curiosidad
Quemú Quemú encontró en uno de sus elementos patrimoniales un inesperado disparador de conversaciones.
El Monumento a John Fitzgerald Kennedy despertó la curiosidad de numerosos visitantes, permitiendo a los representantes locales contar la historia de la obra y, a partir de allí, presentar otros atractivos de la localidad y la región.
Para los municipios más pequeños, la feria también funcionó como espacio para observar experiencias de otros destinos y pensar nuevas maneras de desarrollar productos turísticos.
El oeste llevó sus artesanías y el reclamo por los ríos
La participación de Santa Isabel tuvo una particularidad.
Los productos elaborados por artesanas del oeste pampeano generaron interés entre visitantes que solicitaron contactos para adquirir piezas realizadas en cuero, tejido y cerámica.
Pero la promoción turística abrió también la posibilidad de hablar de una problemática histórica de La Pampa.
Las consultas sobre la ubicación y las características del oeste permitieron explicar la situación de los ríos Atuel y Salado y las consecuencias que su ausencia tiene sobre el territorio y las comunidades.
De esa manera, paisaje, cultura y producción artesanal terminaron vinculándose también con el reclamo pampeano por sus recursos hídricos.
Turismo rural y escapadas cortas
Ataliva Roca llevó otra propuesta basada en elementos profundamente ligados con la identidad de los pueblos pampeanos.
La tradicional galleta de campo y los cuchillos artesanales estuvieron entre los productos que llamaron la atención del público.
Los representantes locales detectaron además una demanda creciente por alternativas para realizar escapadas de pocos días.
Naturaleza, gastronomía, turismo rural y experiencias alejadas de los grandes centros turísticos aparecieron entre las consultas recibidas durante la feria.
Ojo de Agua y una propuesta regional
Uriburu encontró en el balneario Ojo de Agua su principal carta de presentación.
Pero la estrategia no se limitó a promocionar solamente la localidad.
La propuesta fue utilizar el atractivo como punto de partida para construir recorridos que incluyan también a Catriló, Lonquimay y otros destinos cercanos.
La idea de generar circuitos entre diferentes municipios fue uno de los conceptos que atravesó la participación pampeana en la FIT.
La iglesia centenaria de Maisonnave
En Maisonnave, uno de los atractivos que mayor curiosidad generó fue la arquitectura de la iglesia Santa Ana, con más de un siglo de historia.
Para las localidades pequeñas, participar de una feria de estas dimensiones permite poner frente a miles de potenciales visitantes sitios patrimoniales que difícilmente podrían promocionarse individualmente a esa escala.
También se produjo un fenómeno particular: pampeanos que actualmente viven fuera de la provincia se acercaron al stand para reencontrarse con lugares, productos e historias de sus localidades de origen.
Diez regiones bajo una misma identidad
La participación provincial reunió las propuestas de Portal del Norte Pampeano, Sentidos del Noreste, Cielo Coronado, Oeste Infinito, Latidos del Caldenal, Corazón de La Pampa, Caminos del Sudeste, Pampa Central, Puerta del Este y Descubriendo el Colorado.
El resultado permitió mostrar una provincia mucho más diversa que la imagen tradicional asociada únicamente con la llanura y el caldén.
Salinas, ríos, bodegas, museos, automovilismo, parques acuáticos, gastronomía, patrimonio histórico, artesanías y turismo rural conformaron una oferta que sorprendió incluso a visitantes que conocían La Pampa, pero no necesariamente sus destinos del interior.
La experiencia dejó además un desafío: transformar esa curiosidad generada en la FIT en visitantes que efectivamente recorran la provincia.
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