El Palacio Libertad fue escenario de una muestra inmersiva dedicada al período pampeano del reconocido artista argentino. La propuesta combinó imágenes, música y movimiento con la exhibición de diez obras surgidas de su vínculo con La Pampa.
Los horizontes, los atardeceres y los colores de La Pampa ocuparon el microcentro porteño a través de la obra de Pérez Celis. El Palacio Libertad fue escenario de “La Pampa Cósmica”, una experiencia inmersiva centrada en una etapa particular de la producción del artista, desarrollada entre la década del 60 y comienzos de los 70.
La iniciativa surgió de Tamara Toma, viuda del pintor y directora de la Fundación Pérez Celis, y contó con la curaduría de Rodrigo Alonso y la dirección y producción de Emiliano Riasol y Matías Lovasso.
La propuesta audiovisual se complementó con la exhibición de diez cuadros realizados por Pérez Celis a partir de su experiencia en La Pampa.
“Hace cinco años había visto en Nueva York una muestra inmersiva del italiano Gianfranco Iannuzzi, antes de que aparezca la de Van Gogh. Y pensé: ‘esto se podría hacer con la obra de Pérez Celis en La Pampa’. Y así nació La Pampa Cósmica”, contó Toma.
La Pampa y el cosmos
La experiencia propone ingresar en el universo pictórico del artista mediante un entorno de 360 grados en el que las imágenes se combinan con música y movimiento.
“Los argentinos tenemos el Universo en la misma Pampa”, decía Pérez Celis al establecer una relación entre la inmensidad del paisaje pampeano y la percepción del espacio.
Según explicó el curador Rodrigo Alonso, aquel período estuvo atravesado por diferentes influencias: los viajes del artista por América Latina, las culturas prehispánicas, el arte pop, la psicodelia y el clima cultural generado por la carrera espacial.
En ese contexto, Pérez Celis encontró en los grandes horizontes del interior argentino una experiencia comparable con aquella búsqueda de lo cósmico.
“Cuando uno viaja por el interior del país y se encuentra con esos grandes horizontes, con La Pampa, de alguna manera también encuentra ese sentir cósmico que buscan los astronautas cuando se van fuera del planeta”, explicó Alonso.
Esa relación aparece directamente en sus pinturas: una línea de horizonte que divide cielo y tierra y una paleta dominada por amarillos, naranjas y rojos, asociada con los amaneceres y atardeceres pampeanos.
De La Boca a Quemú Quemú
El vínculo de Pérez Celis con La Pampa estuvo estrechamente relacionado con su amistad con el poeta y filósofo Fernando Demaría, nieto de los fundadores de Quemú Quemú.
Demaría acompañó al artista durante sus estadías en la provincia. En aquellos recorridos visitaron también la tumba del cacique ranquel Mariano Rosas, una experiencia que quedó vinculada a la obra Pincén en Leuvucó.
La relación artística entre ambos produjo además, en 1968, el libro “Pampa Roja”, que reunió poemas de Demaría e ilustraciones en serigrafía de Pérez Celis inspiradas en los paisajes pampeanos.
En uno de esos viajes, el artista participó además de la inauguración del monumento a John F. Kennedy en Quemú Quemú, junto a Demaría y Rafael Squirru, entonces director del Departamento Cultural de la Organización de Estados Americanos.
Una Pampa más allá del paisaje
“La Pampa Cósmica” recuperó así una etapa en la que el territorio pampeano dejó de ser para Pérez Celis solamente un paisaje para convertirse en parte de su lenguaje plástico: horizonte, luz, color e inmensidad como una manera de representar lo cósmico desde la propia tierra.
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