La decisión del Gobierno nacional de postergar sin fecha la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) dejó al descubierto una situación tan llamativa como problemática: para medir la inflación actual, el INDEC continúa utilizando patrones de consumo de hace más de 20 años.
La actualización de la canasta, prevista originalmente para enero de 2026, quedó en suspenso. Como consecuencia, el índice se sigue calculando en base a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004, lo que obliga al organismo a relevar precios de bienes y servicios prácticamente desaparecidos de la vida cotidiana, mientras muchos consumos actuales ni siquiera figuran en la medición.
Un “museo” en la canasta de precios
Según un informe de Mariana Leiva para Chequeado, el clasificador oficial que utiliza el INDEC mantiene ítems que hoy resultan anacrónicos. Entre los productos que todavía forman parte del relevamiento se incluyen equipos de fax y su reparación, videocassetteras y cintas VHS, CD, DVD vírgenes y disquetes, además de telegramas y llamadas desde locutorios telefónicos.
La lista también contempla gastos como el revelado de rollos fotográficos, el alquiler de películas en formato físico, reproductores MP3 o iPods y, de manera aún más llamativa, vehículos de tracción animal, como sulkys y carros, junto con arneses y collares para animales de tiro.
Lo que no se mide: el consumo real de hoy
Mientras se siguen monitoreando precios de tecnologías obsoletas, quedan fuera del IPC gastos que hoy tienen un peso central en los hogares. La canasta actualizada, basada en la encuesta de consumo 2017-2018, debía incorporar servicios de streaming, plataformas de música y video, y consumos masificados como el café en cápsulas, entre otros.
Además, el peso de los servicios públicos en el índice aparece subestimado. Con la canasta vigente, luz, gas y agua representan apenas el 9,4% del IPC, cuando con la actualización ese porcentaje debería trepar al 14,5%, reflejando de manera más fiel el impacto de los aumentos tarifarios.
La explicación del INDEC
Desde el INDEC explicaron a Chequeado que la permanencia de estos ítems responde a criterios metodológicos y a la necesidad de mantener la comparabilidad histórica de las series estadísticas. Ante la dificultad de relevar precios de productos que ya no se comercializan, los encuestadores recurren a bienes y servicios sustitutos para completar las mediciones.
Sin embargo, la demora en actualizar la canasta vuelve a poner en debate la representatividad del índice oficial de inflación, en un contexto en el que el costo de vida de las familias argentinas está cada vez más marcado por consumos que el IPC, tal como se calcula hoy, todavía no alcanza a reflejar.
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