La central obrera se movilizará este jueves por el microcentro porteño para cuestionar la política económica del Gobierno de Javier Milei. Denuncia el cierre de empresas, la pérdida de empleos y el impacto de la apertura comercial sobre la producción argentina.
La Confederación General del Trabajo (CGT) volverá a movilizarse este jueves 8 de octubre en la Ciudad de Buenos Aires con una convocatoria centrada en la defensa de la industria nacional, la producción y el empleo.
La concentración está prevista para las 15 en Diagonal Sur y Perú, desde donde los sindicatos marcharán hacia el edificio del ex Ministerio de Industria.
Bajo la consigna “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, la central obrera buscará expresar su rechazo al rumbo económico del Gobierno nacional y advertir sobre las consecuencias que, según sostiene, están sufriendo las empresas y los trabajadores industriales.
Trabajadores con sus uniformes y herramientas
La convocatoria tendrá una característica particular: la CGT pidió a los participantes que asistan con ropa de trabajo, cascos y otros elementos representativos de sus actividades.
El objetivo es visibilizar a los diferentes sectores productivos y colocar en el centro del reclamo a quienes trabajan en la industria argentina.
“Frente a un modelo que deteriora el entramado productivo y pone en riesgo miles de puestos de trabajo, el movimiento obrero vuelve a las calles”, expresó la central sindical.
La organización, conducida por el triunvirato integrado por Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo, sostiene que la industria representa mucho más que la fabricación de bienes.
Para sus dirigentes, también significa trabajo, soberanía y posibilidades de desarrollo económico.
Críticas a la apertura de importaciones
Uno de los principales cuestionamientos de la CGT está dirigido a la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.
La central considera que la competencia con productos importados, en un contexto de costos internos elevados, afecta la capacidad de producción de las empresas argentinas.
Jorge Sola sostuvo que el país necesita una política económica que permita incorporar productos del exterior sin perjudicar a la industria local.
“Necesitamos avanzar en una reforma impositiva que alivie la carga sobre la producción y el trabajo”, señaló.
El dirigente también advirtió que las empresas argentinas enfrentan dificultades para competir con productos elaborados en países que tienen estructuras de costos y condiciones laborales diferentes.
“Argentina no puede competir en igualdad de condiciones con productos fabricados bajo reglas laborales y estructuras de costos completamente diferentes a las nuestras”, afirmó.
El empleo industrial, en el centro del reclamo
Desde la CGT denuncian que la combinación de apertura comercial, caída de la actividad económica y dificultades de las pequeñas y medianas empresas está generando un proceso de debilitamiento del entramado productivo.
La central sindical habla de un escenario de cierre de establecimientos y pérdida de puestos de trabajo registrados, al que define como un “modelo de persianas bajas”.
Estas críticas forman parte de una confrontación más amplia entre el movimiento obrero organizado y el Gobierno nacional, que defiende su programa de desregulación económica, apertura comercial y reducción de costos como herramientas para mejorar la competitividad.
Para la CGT, en cambio, la competitividad no puede alcanzarse a costa de la desaparición de empresas y empleos industriales.
Una movilización propia y otra junto a las universidades
La marcha de este jueves será impulsada por los sindicatos que integran la CGT, sin la participación orgánica de las dos CTA ni de otros movimientos sociales externos a la central.
Sin embargo, las organizaciones volverán a coincidir en las calles la próxima semana.
El jueves 15 de octubre está prevista la quinta Marcha Federal Universitaria, convocada por sectores de la comunidad educativa y gremios universitarios, con participación de las dos CTA y adhesión de la CGT.
La movilización de este jueves marcará así una nueva expresión del conflicto entre la central obrera y el Gobierno nacional, esta vez con un reclamo específico: preservar la capacidad industrial argentina y los puestos de trabajo vinculados con la producción.
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