Economía

La carne se vende cada vez menos: carnicerías denuncian una caída del 40% y frenan aumentos

today10 octubre, 2026

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Comerciantes del Área Metropolitana de Buenos Aires advierten que las ventas se desplomaron respecto del año pasado. Aunque aumentan los alquileres y los servicios, muchos negocios evitan trasladar los costos a los precios por temor a perder más clientes. El pollo gana terreno frente a la carne vacuna.

La crisis del consumo golpea con fuerza a las carnicerías argentinas. En un contexto de pérdida del poder adquisitivo, comerciantes aseguran que venden hasta un 40% menos de carne que hace un año y que sostener los negocios se volvió cada vez más difícil.

Un relevamiento realizado en carnicerías del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) revela que las promociones, las ofertas y la decisión de postergar aumentos de precios ya no alcanzan para recuperar las ventas.

El problema no se limita a la cantidad de clientes que ingresan a los locales: quienes siguen comprando redujeron considerablemente las cantidades que llevan a sus hogares.

Clientes que compran menos y negocios al límite

Antonio Lozano, trabajador del sector con más de veinte años de experiencia, describió un panorama de creciente preocupación.

“Aguantamos como se puede, lo peor es que nos acostumbramos a esta realidad. Los clientes piden de todo, pero compran la tercera parte de lo que se llevaban el año pasado”, señaló.

A la reducción de las ventas se suma el incremento de los costos fijos, especialmente alquileres y servicios.

“La sensación de ahogo es bastante grande. No hay ninguna posibilidad de que alguien que ponga un negocio y tenga empleado crezca. Yo, gracias a Dios, puedo seguir porque estoy solo”, agregó.

Emmanuel Lapetina, propietario de un frigorífico y carnicerías en el Mercado Central, coincidió con el diagnóstico.

“Estamos comparativamente un 40% menos en kilos con el año pasado. A estos niveles, está muy difícil sostener el volumen porque sigue muy deprimido el bolsillo de la gente”, explicó.

El testimonio refleja una de las principales dificultades del sector: aumentar los precios para compensar los costos podría profundizar todavía más la caída de las ventas.

El desafío ya no es crecer, sino mantenerse abierto

La estrategia de muchos comerciantes pasó de intentar mejorar la rentabilidad a garantizar la continuidad del negocio.

Los carniceros advierten que aplicar nuevos incrementos sobre los cortes vacunos podría alejar a los consumidores que todavía mantienen el hábito de comprar carne.

Carlos “Nucho” Príncipe, con medio siglo de experiencia en el rubro, reconoció las dificultades, aunque conservó una mirada esperanzada.

“Vamos mal, pero vamos bien. Vamos mal porque cayeron las ventas, pero vamos bien porque hay mercadería de sobra. Yo he pasado momentos muy tristes donde no se conseguía nada para vender”, expresó.

La abundancia de mercadería, sin embargo, no resuelve el problema de fondo: la falta de capacidad de compra de una parte importante de los consumidores.

El pollo gana terreno en la mesa argentina

La caída de la demanda de carne vacuna también está modificando los hábitos alimentarios.

Según los datos sectoriales citados en el relevamiento, el consumo de pollo creció hasta acercarse a los 50 kilos por habitante al año y superó al de carne bovina.

La diferencia de precios aparece como uno de los factores determinantes: el costo de un kilo de carne vacuna puede equivaler al de más de tres kilos de pollo entero.

Frente a esta situación, muchas familias comenzaron a reemplazar cortes tradicionales por alternativas más económicas, como pata muslo, alitas y productos porcinos.

La transformación también llegó a los comercios, que amplían su oferta de pollo y cerdo para adaptarse a las nuevas decisiones de compra.

¿Cuánto cuesta preparar un asado?

El relevamiento también permite dimensionar cuánto dinero necesita una familia para organizar una parrillada.

Estos son los valores aproximados registrados en comercios del AMBA:

Producto Precio estimado
Vacío (1,5 kg) $34.500
Tira de asado (1 kg) $22.500
Matambrito de cerdo chico $12.000
Chinchulines (1 kg) $9.500
Cuatro chorizos $7.200
Dos morcillas $3.000
Leña o carbón (4 kg) $5.000
Pan francés (1 kg) $3.200
Total estimado $96.900

Aunque el relevamiento menciona un presupuesto cercano a los $85.000, la suma de todos los productos detallados alcanza los $96.900, sin incluir bebidas, ensaladas ni otros acompañamientos.

Para una reunión de cuatro personas, ese monto representa aproximadamente $24.225 por comensal.

Los valores corresponden al relevamiento realizado en el AMBA y pueden variar según la localidad, el comercio y la calidad de los cortes.

Una crisis que también transforma el consumo

La caída de las ventas no solamente afecta los ingresos de los comerciantes. También expone cambios en la alimentación cotidiana y en las prioridades de gasto de las familias.

Los datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA) muestran un retroceso del consumo de carne vacuna por habitante, mientras los testimonios recogidos en las carnicerías reflejan las dificultades para sostener los volúmenes de comercialización.

En este escenario, las ofertas y promociones se convirtieron en herramientas de supervivencia para numerosos negocios.

La situación deja una paradoja para el sector: hay mercadería disponible, pero cada vez más consumidores encuentran dificultades para comprarla.

Mientras los costos de funcionamiento continúan presionando sobre los comercios, la recuperación de las ventas aparece estrechamente vinculada con una mejora del poder adquisitivo de los hogares.

Escrito por Diario Sonar

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