El INDEC difundió los datos de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) correspondientes a noviembre y el diagnóstico es claro: vivir en la Argentina es cada vez más caro y la mayoría de las familias sienten la presión en el día a día. Ambos indicadores aumentaron aún más que la inflación del mes, que fue del 2,5%.
Según supo Sonar, la CBA subió 4,1% en noviembre, mientras que la CBT aumentó 3,6%. El salto vuelve a mostrar que los alimentos y los gastos esenciales siguen liderando la escalada de precios, incluso en un contexto donde el Gobierno asegura que la inflación está “contenida”.
Un golpe directo al bolsillo: cuánto necesita una familia para no caer en la pobreza
Con estos valores, la pregunta central vuelve a ser cuánto debe ganar un hogar para cubrir lo básico. Las cifras son contundentes:
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Hogar de 3 integrantes:
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CBA: $450.892
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CBT: $1.000.980
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Hogar de 4 integrantes:
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CBA: $566.364
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CBT: $1.257.329
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Hogar de 5 integrantes:
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CBA: $595.691
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CBT: $1.322.433
En otras palabras, una familia tipo necesitó más de $1,25 millones sólo para no ser considerada pobre. Este monto, que crece mes a mes, deja a muchos hogares al borde o directamente por debajo de la línea de pobreza, aun cuando trabajan todos los adultos del hogar.
Crisis sostenida: alimentos y servicios que no aflojan
La suba de las canastas sigue superando con comodidad al promedio del IPC. En el acumulado anual:
Y en la comparación interanual con noviembre de 2024:
Aunque en este caso ambos porcentajes quedaron por debajo de la inflación interanual (31,4%), la realidad concreta es que los alimentos —lo más sensible para cualquier familia— siguen aumentando más rápido que el resto de los precios.
La combinación de ingresos que no se actualizan, salarios por debajo de la inflación y canastas básicas en ascenso dibuja un escenario cada vez más difícil. En miles de hogares, el sueldo ya no alcanza para cubrir lo esencial: comida, transporte, medicamentos, servicios básicos.
Para muchas familias, la planificación del mes se volvió un ejercicio de supervivencia: ajustar todo lo posible, dejar de consumir ciertos alimentos, buscar segundas marcas, recortar gastos de salud o educación privada, y estirar cada peso como se pueda.
La publicación del INDEC confirma así lo que se ve en la calle: la crisis no afloja y las canastas básicas vuelven a correr más rápido que los ingresos de la mayoría.
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