El referente mapuche aseguró que aceptó el juicio abreviado porque temía recibir una pena mucho mayor si llegaba a un debate oral. Cuestionó la investigación y sostuvo que no existían pruebas suficientes para vincularlo con ataques concretos. En septiembre había reconocido su participación en la RAM como parte del acuerdo judicial que terminó con una condena de cinco años y dos meses.
Facundo Jones Huala volvió a hablar públicamente desde prisión después de ser condenado a cinco años y dos meses de cárcel y explicó las razones que, según su versión, lo llevaron a aceptar un juicio abreviado en lugar de enfrentar un debate oral.
El referente mapuche sostuvo que estaba convencido de que podía recibir una condena superior a los 15 años si continuaba con el proceso y cuestionó las pruebas reunidas durante la investigación.
“No existen pruebas reales contundentes ni mucho menos testigos. Entonces tuvieron que inventar muchas cosas”, afirmó.
Sus declaraciones reabren la discusión sobre una causa que comenzó a tomar forma después de la presentación de su libro Entre rejas, antipoesía incendiaria, realizada en febrero de 2025 en la Biblioteca Popular Aimé Painé de Bariloche.
Durante aquella actividad, Jones Huala reivindicó públicamente su pertenencia a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) y realizó declaraciones sobre sabotajes y acciones incendiarias que posteriormente fueron incorporadas a la investigación judicial.
De la presentación de un libro a una causa federal
Jones Huala reconstruyó ahora aquel episodio desde la cárcel.
“Yo había presentado un libro de poesía en la Biblioteca Popular Aimé Painé, en Bariloche, y di un discurso político con respecto a mi militancia, a mi hermano y a mi vida”, recordó.
La causa avanzó bajo la conducción del fiscal general Fernando Arrigo y terminó con un acuerdo entre la Fiscalía, la defensa, Jones Huala y la Fiscalía de Estado de Río Negro, constituida como querellante.
El 16 de septiembre, el juez federal de Bariloche Leandro Gómez Constenla homologó el procedimiento abreviado y lo condenó a cinco años y dos meses de prisión efectiva.
En el acuerdo, Jones Huala reconoció haber integrado la RAM, organización a la que la acusación atribuyó el objetivo de imponer determinadas ideas mediante la fuerza o la intimidación.
La condena quedó encuadrada principalmente en el artículo 213 bis del Código Penal. El acuerdo también contempló la responsabilidad por apología del delito.
“Jamás. No existe eso”
Desde prisión, Jones Huala intentó diferenciar ahora ese reconocimiento de la responsabilidad material en ataques específicos atribuidos a la organización.
Negó especialmente que existieran comunicaciones en las que apareciera impartiendo órdenes para cometer atentados.
Consultado sobre la existencia de escuchas en las que ordenara incendiar una vivienda, respondió: “Jamás. No existe eso, eso no pasa”.
También sostuvo que algunos episodios atribuidos a la RAM ocurrieron mientras él se encontraba detenido por otras causas.
Según su interpretación, terminó condenado fundamentalmente por su pertenencia a la organización y por sus manifestaciones públicas.
“Yo tengo una condena por expresar mi ideología, por expresar mi militancia, por decir ‘yo soy esto’”, afirmó.
Se trata de la interpretación de Jones Huala sobre el proceso. La resolución judicial, en cambio, surgió de un acuerdo en el que el propio dirigente admitió los hechos necesarios para acceder al procedimiento abreviado y aceptó la pena posteriormente homologada por el juez.
Por qué aceptó el juicio abreviado
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue su explicación sobre la decisión de no llegar a juicio oral.
Jones Huala aseguró que evaluó el riesgo de enfrentar una condena considerablemente mayor.
“Era muy posible que llegando a un juicio oral y público terminara con condena sin prueba y sin testigos”, sostuvo.
Su abogado, Gustavo Franquet, integrante de la Gremial de Abogados y Abogadas, acompañó esa posición y cuestionó el funcionamiento del procedimiento abreviado cuando el acusado debe elegir entre aceptar una pena determinada o exponerse a una sanción mucho mayor.
La defensa también cuestionó las circunstancias de la detención de Jones Huala en El Bolsón y sostuvo que el procedimiento se produjo antes de que existiera una orden judicial.
Las acusaciones que quedaron afuera
La investigación original había considerado figuras más graves que finalmente no formaron parte de la condena acordada.
Entre ellas aparecieron intimidación pública, incitación a la violencia colectiva y asociación ilícita.
Durante las negociaciones también se analizó una figura vinculada con organizaciones destinadas a poner en peligro el orden constitucional, pero esa calificación tampoco quedó incorporada al acuerdo definitivo.
Finalmente, la negociación cerró con una pena de cinco años y dos meses bajo una calificación diferente.
Jones Huala afirmó que incluso aceptó dentro del acuerdo afirmaciones con las que no estaba de acuerdo para evitar llegar a juicio.
“Me hago cargo de mi identidad política, de mi militancia, de mis ideas”, señaló.
Preso hasta 2030
Jones Huala permanece detenido desde junio de 2025, período que se computa dentro de la pena impuesta.
De acuerdo con el cálculo incorporado al proceso, la condena se extendería hasta agosto de 2030, aunque el cómputo definitivo depende de la resolución judicial correspondiente.
El referente mapuche ya registra además una condena anterior en Chile.
Ahora, desde prisión, volvió a reivindicar su identidad política y su pertenencia a la RAM, pero sostiene que eso no equivale a demostrar su participación material en cada uno de los ataques atribuidos a la organización.
Su defensa mantiene la misma posición.
La Justicia, por su parte, cerró este expediente mediante un acuerdo que el propio Jones Huala aceptó, con una condena efectiva de cinco años y dos meses de prisión.
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