Teherán aseguró que la tensión con Estados Unidos amenaza con mantener la inestabilidad en los mercados internacionales de energía. También advirtió sobre posibles ataques contra infraestructura tecnológica y condicionó la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán advirtió que la inestabilidad de los mercados energéticos internacionales podría extenderse durante al menos tres años si Estados Unidos mantiene su actual política de presión sobre Teherán, en un escenario de creciente tensión en Medio Oriente.
La advertencia fue formulada por Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, durante una entrevista con el medio estadounidense Drop Site News.
“Perpetuar la situación actual tendrá consecuencias estratégicas, entre las que destaca que los mercados de energía no encontrarán la calma durante los próximos tres años”, afirmó el funcionario.
Sus declaraciones reflejan la posición del Gobierno iraní frente a un conflicto que mantiene bajo presión el comercio internacional de hidrocarburos y genera incertidumbre sobre el abastecimiento energético.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la disputa
Uno de los principales puntos de tensión es el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el transporte internacional de petróleo y gas.
Rezaei sostuvo que Irán no reabrirá el paso ni retomará las negociaciones con Estados Unidos hasta que se cumplan siete nuevas condiciones transmitidas a Washington mediante intermediarios.
El funcionario no detalló en la entrevista cuáles son esas exigencias.
La situación en Ormuz tiene especial relevancia para los mercados internacionales debido a su importancia en el traslado de hidrocarburos desde los países productores del Golfo Pérsico hacia distintos destinos del mundo.
Una interrupción prolongada de esa ruta puede afectar los costos del transporte, el suministro energético y las expectativas de precios.
Amenazas contra infraestructura estadounidense
Rezaei también advirtió que, ante una eventual nueva ofensiva militar contra Irán, su país conserva capacidad para atacar instalaciones estadounidenses en distintos puntos de Medio Oriente mediante misiles y drones.
En ese escenario, aseguró que Teherán podría ampliar sus objetivos e incluir infraestructura tecnológica estratégica.
Entre los posibles blancos mencionó cables de comunicaciones, centros de datos e instalaciones vinculadas con inteligencia artificial.
Las declaraciones constituyen una advertencia del funcionario iraní y no implican que esos ataques se hayan producido.
Cambios en las relaciones regionales
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional sostuvo además que los países del Golfo están revisando sus relaciones con Irán ante la evolución del conflicto.
Según su interpretación, algunos gobiernos de la región estarían reconsiderando el alcance de la protección militar estadounidense.
Se trata de una evaluación política expresada por el funcionario iraní, en un contexto de disputas diplomáticas y militares que involucran a distintos actores regionales.
La advertencia sobre una posible crisis energética de tres años tampoco constituye una proyección confirmada del mercado, sino un escenario planteado por Teherán y condicionado a la continuidad de las tensiones con Washington.
Por su importancia en el abastecimiento mundial de petróleo y gas, la evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo un factor relevante para los precios internacionales de la energía y, en consecuencia, para las economías importadoras y exportadoras de hidrocarburos.
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