Estudiantes de secundaria protestan por las condiciones educativas en París, Francia.
Miles de estudiantes secundarios volverán a movilizarse este sábado 17 de octubre para reclamar mejoras en la educación pública. Sindicatos, agricultores y trabajadores del transporte se sumarían a las manifestaciones, mientras el Gobierno advierte sobre posibles episodios de violencia.
Francia se prepara para una nueva jornada de movilizaciones este sábado 17 de octubre, cuando estudiantes secundarios saldrán nuevamente a las calles para exigir mejores condiciones educativas y cambios en el sistema de acceso a la universidad.
Las protestas, que comenzaron hace un mes en un establecimiento de los suburbios de París, se extendieron a distintas regiones del país y ahora podrían sumar el respaldo de los denominados chalecos amarillos, además de organizaciones sindicales, agricultores y conductores del transporte privado.
Las autoridades estiman que entre 70.000 y 140.000 personas podrían participar de unas 250 concentraciones previstas en todo el territorio francés.
Reclamos por infraestructura, docentes y acceso universitario
El movimiento estudiantil cuestiona las condiciones edilicias de las escuelas, los horarios de cursada, la falta de profesores suplentes y el funcionamiento de Parcoursup, la plataforma que regula el acceso a la educación superior en Francia.
Los estudiantes consideran que el sistema necesita una reforma profunda y reclaman mayores recursos para las instituciones educativas.
La secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Sophie Binet, sostuvo que las demandas de los estudiantes coinciden con las de otros sectores sociales y rechazó la idea de que las protestas estén perdiendo fuerza.
Desde las organizaciones juveniles esperan que la movilización del sábado permita articular distintos reclamos sociales en una misma jornada.
El Gobierno anuncia medidas, pero persisten las diferencias
El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, mantuvo una nueva reunión con representantes estudiantiles para intentar acercar posiciones.
El funcionario aseguró que se registraron avances en el diálogo y anticipó modificaciones en Parcoursup hacia finales de octubre, que alcanzarían a los alumnos que actualmente cursan el último año de secundaria.
También informó que el Gobierno comenzó a incorporar docentes suplentes para cubrir las ausencias en las escuelas. Según los datos oficiales, ya fueron asignados unos 2.000 de los 3.000 reemplazos anunciados.
Sin embargo, las organizaciones estudiantiles consideran insuficientes las respuestas.
Marius Mesnil, representante de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, aseguró que abandonaron una reunión con las autoridades porque sus planteos no fueron escuchados.
Los manifestantes reclaman una reforma integral del sistema de ingreso universitario y un plan nacional de infraestructura escolar que permita mejorar las condiciones de enseñanza.
Preocupación por posibles enfrentamientos
La convocatoria también genera tensión por los episodios de violencia registrados durante las protestas anteriores.
El primer ministro Sébastien Lecornu cuestionó los incidentes y sostuvo que parte de las manifestaciones derivaron en situaciones de violencia urbana.
Por su parte, el ministro del Interior, Laurent Núñez, advirtió que las fuerzas de seguridad podrían volver a utilizar granadas aturdidoras ante situaciones de extrema gravedad.
El uso de estos dispositivos había sido suspendido durante las protestas estudiantiles después de que un adolescente de 15 años sufriera la amputación de una mano durante una manifestación en Lens.
Según el Ministerio de Educación, 165 trabajadores del sistema educativo resultaron heridos desde el comienzo del conflicto.
La movilización del sábado será una prueba para el Gobierno francés, que enfrenta un creciente malestar estudiantil en vísperas de las vacaciones escolares y una posible convergencia de reclamos educativos, laborales y sociales.
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