Francia enfrenta uno de los mayores incendios forestales de los últimos años. El fuego ya arrasó unas 14.000 hectáreas en el sudoeste del país, obligó a evacuar a 110.000 personas y llevó al presidente Emmanuel Macron a ordenar la movilización de las Fuerzas Armadas para reforzar las tareas de combate contra las llamas.
A pedido del mandatario, el primer ministro Sébastien Lecornu convocó una unidad de crisis interministerial para coordinar la respuesta frente a una emergencia que las autoridades califican como «sin precedentes».
El ministro del Interior, Laurent Núñez, confirmó que unas 110.000 personas fueron evacuadas de las zonas bajo amenaza y aseguró que el Estado hará «todo lo posible» para proteger la ciudad de Burdeos, uno de los principales centros urbanos cercanos al incendio.
«Nos enfrentamos a un fenómeno sin precedentes», sostuvo Núñez, al señalar que la magnitud del siniestro supera incluso a los grandes incendios registrados en 2023.
El funcionario explicó que un cambio en la dirección del viento convirtió el incendio en un fenómeno convectivo, capaz de alimentarse a sí mismo y avanzar rápidamente hacia el este, en dirección al área metropolitana de Burdeos, lo que obligó a reorganizar el operativo y ampliar las evacuaciones preventivas.
Como consecuencia de la emergencia, el aeropuerto de Burdeos fue cerrado y el Gobierno anunció el despliegue de efectivos militares para reforzar las tareas de extinción.
«Necesitamos trasladar personal militar y fuerzas de seguridad interna a Burdeos», afirmó Núñez, aunque aclaró que, por el momento, la ciudad no se encuentra directamente amenazada.
Por su parte, el jefe de bomberos del departamento de Gironda, Marc Vermeulen, advirtió que las condiciones de sequía son incluso peores que las registradas en 2022.
«Ese año los incendios se iniciaban al final del día y se detenían durante la noche. Ahora continúan avanzando entre la medianoche y la una de la madrugada», explicó.
Según detalló, durante las horas de mayor intensidad el fuego llegó a consumir entre 800 y 1.000 hectáreas por hora, una velocidad que refleja la gravedad de una emergencia que mantiene en máxima alerta a las autoridades francesas.
Comentarios de las entradas (0)