La FIFA ratificó que no modificará las sedes del Mundial 2026, lo que deja sin cambios la distribución de partidos y descarta que la selección de Irán dispute encuentros en México.
La decisión fue confirmada por la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, tras reunirse con el titular del organismo, Gianni Infantino, quien argumentó razones logísticas para sostener el esquema original.
Un criterio que genera debate
El caso reavivó cuestionamientos sobre los criterios que aplica la FIFA frente a conflictos internacionales.
En distintos antecedentes, el organismo tomó medidas contra federaciones en contextos bélicos o políticos, como ocurrió con Rusia tras la invasión a Ucrania en 2022, cuando sus equipos fueron excluidos de competiciones internacionales.
Sin embargo, otras situaciones actuales —como las acciones militares de Estados Unidos o Israel en distintos escenarios— no derivaron en sanciones deportivas equivalentes, lo que alimenta críticas por una supuesta falta de uniformidad en las decisiones.
Política y fútbol, una relación inevitable
Aunque la FIFA sostiene en sus estatutos la neutralidad política, lo cierto es que el fútbol internacional ha estado históricamente atravesado por tensiones geopolíticas.
En ese contexto, la situación de Irán y su participación en el Mundial 2026 vuelve a poner en discusión hasta qué punto los conflictos internacionales influyen —directa o indirectamente— en la organización de los grandes eventos deportivos.
Sedes confirmadas
El Mundial 2026 se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, y será el primero con 48 selecciones y 104 partidos.

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