El Servicio Infanto-Juvenil del Complejo Hospitalario Favaloro-Molas celebró el Mes Provincial de la Salud Mental con actividades recreativas, talleres y un concierto de la Banda Sinfónica de La Pampa junto al Coro Provincial de las Infancias. La propuesta puso en valor el juego, la cultura y los vínculos comunitarios como parte del bienestar emocional.
El Complejo Hospitalario Favaloro-Molas de Santa Rosa se transformó este viernes en un espacio de encuentro, recreación y expresión artística durante una jornada organizada por el Servicio Infanto-Juvenil, en el marco del Mes Provincial de la Salud Mental.
La actividad reunió a niñas, niños, adolescentes, familias, pacientes y profesionales de la salud, con una propuesta que incluyó juegos, talleres de dibujo y pintura, carreras de embolsados, un almuerzo compartido y un cierre musical a cargo de la Banda Sinfónica de La Pampa y el Coro Provincial de las Infancias.
El objetivo fue generar un espacio diferente al de la atención hospitalaria habitual y destacar la importancia del juego, la participación y el acceso a la cultura en el desarrollo de las infancias.
El derecho a jugar también forma parte de la salud mental
El jefe del Servicio Infanto-Juvenil, Sergio Eberhardt, explicó que la institución cuenta con 35 años de trayectoria y que desde 2022 organiza actividades especiales en torno al Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre.
“Este año decidimos recuperar la centralidad del juego y su impacto fundamental en la constitución subjetiva de niñas, niños y adolescentes, sabiendo que muchos de nuestros usuarios no cuentan en sus entornos cotidianos con espacios de recreación”, señaló.
El profesional destacó que la jornada fue pensada como una experiencia colectiva, donde el encuentro con otras personas y las actividades culturales también cumplen una función de acompañamiento.
“La música y el juego funcionan como un sostén saludable y un punto de encuentro con la comunidad”, expresó.
Un servicio con atención integral hasta los 18 años
El Servicio Infanto-Juvenil brinda atención a niñas, niños y adolescentes desde el nacimiento hasta los 18 años inclusive.
Su equipo interdisciplinario trabaja en las áreas de psicología, psiquiatría infanto-juvenil, musicoterapia y servicio social, tanto en consultorios externos como en el acompañamiento de pacientes internados.
Además, desarrolla talleres semanales de arte, escritura y huerta, junto con dispositivos grupales orientados especialmente a adolescentes.
Eberhardt explicó que estas actividades complementan los tratamientos y permiten generar espacios de expresión, participación y construcción de vínculos.
La preocupación por el impacto de la situación económica
Durante la jornada, el responsable del servicio también advirtió sobre las consecuencias que las dificultades socioeconómicas pueden tener en la salud mental de las familias.
“Nos encontramos en un escenario nacional complejo donde la situación socioeconómica incrementa la demanda de atención”, afirmó.
En ese sentido, señaló que las dificultades para cubrir necesidades básicas pueden afectar las condiciones de cuidado y acompañamiento de niñas, niños y adolescentes.
Frente a este escenario, destacó la importancia de fortalecer las redes comunitarias y sostener espacios de contención.
Una celebración colectiva
La jornada contó con la presencia del subsecretario de Salud Mental, Martín Malgá; el director del Complejo Hospitalario, Jorge Jorga; y el director general de Salud Mental, Lautaro García, quienes acompañaron las actividades junto a los equipos de trabajo y las familias.
El cierre musical de la Banda Sinfónica Provincial y el Coro de las Infancias convirtió al hospital en un escenario cultural compartido.
Para Eberhardt, la iniciativa también buscó recuperar experiencias esenciales de la niñez que muchas veces quedan relegadas ante situaciones de sufrimiento emocional.
“Con esta propuesta lúdica y cultural buscamos restituir un derecho fundamental: volver al juego compartido, al grupo y a la experiencia comunitaria como un lazo social que alberga, sostiene y acompaña el desarrollo integral de cada sujeto”, reflexionó.
La jornada dejó un mensaje que trasciende el ámbito hospitalario: cuidar la salud mental de las infancias también implica garantizar espacios para jugar, crear, compartir y sentirse parte de una comunidad.
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