Bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, la jornada pone el foco en la ciencia, la educación y el acceso a alimentos saludables. La FAO advierte sobre los problemas nutricionales y el papa León XIV reclama que la alimentación sea garantizada como un derecho humano.
Este viernes 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, una fecha que invita a reflexionar sobre una de las grandes contradicciones del mundo contemporáneo: mientras la tecnología transforma la producción de alimentos, millones de personas continúan enfrentando dificultades para acceder a una alimentación suficiente, segura y nutritiva.
La campaña de este año, bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, propone combinar los avances científicos con los conocimientos tradicionales y las políticas públicas para construir sistemas alimentarios más inclusivos y sostenibles.
El desafío no consiste únicamente en producir mayores cantidades de alimentos, sino también en mejorar su distribución, reducir las desigualdades y garantizar una nutrición adecuada sin comprometer los recursos naturales.
La alimentación, entre la innovación y la desigualdad
Según los datos difundidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de 672 millones de adultos y 124 millones de menores viven con obesidad, mientras que unos 40 millones de niños menores de cinco años presentan sobrepeso.
Estos indicadores reflejan otra dimensión de los problemas alimentarios: el acceso a la comida no siempre implica una nutrición saludable.
La expansión de los productos ultraprocesados y de las comidas rápidas, junto con la disminución del consumo de frutas y verduras, representa uno de los desafíos para la salud pública.
Desde la FAO sostienen que la innovación debe contribuir a transformar la manera en que se producen, distribuyen y consumen los alimentos.
“La innovación solo cambia vidas cuando es accesible a todos y se construye entre muchos actores: gobiernos, universidades, sector privado, organizaciones y sociedad civil”, señaló Rodrigo Castañeda Sepúlveda, representante permanente de la FAO en Argentina.
El funcionario destacó la capacidad productiva del país, pero advirtió que el próximo desafío consiste en desarrollar soluciones que mejoren todo el sistema alimentario.
El mensaje del papa León XIV: el hambre es una crisis ética
En el marco de la conmemoración, el papa León XIV envió un mensaje al director general de la FAO, Qu Dongyu, en el que cuestionó la persistencia del hambre y la pobreza en una época de avances tecnológicos sin precedentes.
“El progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”, expresó.
El pontífice sostuvo que el acceso a una alimentación adecuada constituye un derecho humano fundamental y que garantizarlo es una responsabilidad de los Estados y de la comunidad internacional.
También rechazó que los alimentos sean utilizados como instrumentos de presión económica o geopolítica.
“El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”, afirmó.
Ciencia, educación y producción sostenible
La conmemoración también destaca el papel de las universidades, los centros de investigación y los productores en el desarrollo de soluciones para mejorar la seguridad alimentaria.
La aplicación de nuevas tecnologías, el aprovechamiento responsable del agua y del suelo, la reducción del desperdicio y la educación nutricional forman parte de una estrategia que requiere la participación de múltiples sectores.
En ese camino, la FAO propone integrar la innovación científica con la experiencia acumulada por agricultores y comunidades rurales.
El Día Mundial de la Alimentación vuelve a plantear una pregunta central: cómo transformar la capacidad de producir alimentos en la posibilidad real de que todas las personas puedan alimentarse de manera saludable.
Una discusión que involucra a la ciencia y la economía, pero también a las decisiones políticas y al compromiso social.
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