Las diferencias en los números expuestos por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, volvieron a poner en discusión la consistencia de los datos que utiliza el Gobierno para mostrar la evolución de la pobreza en Argentina.
Durante el Latam Economic Forum, ambos funcionarios coincidieron en destacar una fuerte reducción de la pobreza durante la actual gestión, pero difirieron en una cifra clave: mientras Milei sostuvo que 14 millones de argentinos salieron de la pobreza, Caputo habló de 12 millones. Una diferencia de dos millones de personas que abrió interrogantes sobre los cálculos utilizados por la administración nacional.
La contradicción se produce en un contexto en el que el Gobierno exhibe la baja de la pobreza como uno de los principales logros de su programa económico. Sin embargo, los propios datos oficiales muestran que en el segundo semestre de 2025 la pobreza alcanzó al 28,2% de la población, lo que equivale a alrededor de 13,5 millones de personas, según cifras del INDEC difundidas por el Ministerio de Capital Humano.
Más allá de la discrepancia entre los funcionarios, especialistas también cuestionan algunos aspectos metodológicos de la medición. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, advirtió que la caída de la pobreza podría estar influida por una canasta de referencia y ponderaciones que no reflejan plenamente los cambios en la estructura de gastos de los hogares.
Según explicó, hace dos décadas las familias destinaban una porción mucho mayor de sus ingresos a la compra de alimentos, mientras que actualmente el peso de los servicios públicos y las tarifas es considerablemente más alto. En ese sentido, sostuvo que una reducción estadística de la pobreza no necesariamente implica una mejora equivalente en la capacidad de consumo o en la calidad de vida de los hogares.
La polémica reabre una discusión de fondo: más allá de las cifras oficiales, el desafío es determinar cuánto de esa mejora estadística se traduce efectivamente en una recuperación del poder adquisitivo y de las condiciones de vida de la población.
La diferencia de dos millones de personas entre las declaraciones de Milei y Caputo no sólo expone una falta de precisión en el mensaje oficial, sino que también alimenta las dudas sobre una de las variables sociales más sensibles para los argentinos.
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